El caprichoso derrotero futbolístico vuelve a enfrentar a Argentina con Inglaterra. Un verdadero clásico en la historia de la Copa del Mundo, que verá su sexto episodio este miércoles, en la segunda semifinal de la edición 2026 que se disputa en Norteamérica.Un encuentro lleno de morbo que enciende una rivalidad que supera claramente el plano deportivo. Desde que culminó la llave de cuartos de final, en la que los transandinos superaron con muchos problemas a Suiza, los medios comenzaron a encender esta vieja rivalidad.“Es un partido de fútbol. El mensaje es que es un partido de futbol. No busquemos otra cosa. Es solo un partido de fútbol. Vamos a jugar un partido de fútbol contra una gran selección que tiene un gran entrenador (Thomas Tuchel), al cual aprecio y admiro mucho. Es un partido de fútbol, punto. No hay más que eso”, contestó en conferencia de prensa el entrenador Lionel Scaloni, cuando fue consultado por lo “especial” que era este duelo.Pese a ello, los propios argentinos han encendido los ánimos de uno de los duelos más esperados del Mundial, un enfrentamiento que ha llevado a otro nivel eso de los antagonismos deportivos.“Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”, escribió en sus redes sociales el diario deportivo argentino Olé, en directa alusión al conflicto bélico que sostuvieron ambos países hace más de cuatro décadas. Los propios futbolistas transandinos la cantan en cada fase que han ido avanzando en el Mundial.La rivalidad entre ambos países genera tensión. Tanto que las propias disposiciones de la FIFA han impuesto limitaciones para que árbitros de uno y otro país dirijan a su oponente. En ese mismo contexto, tampoco sobran los amistosos históricos entre ambos rivales, el último en 2005, con triunfo para los europeos por 3-2.De hecho, este miércoles, en Atlanta, será la primera vez en su extensa carrera que Lionel Messi se mida contra los Tres Leones. Un duelo especial, en un intento de los vigentes campeones del mundo por impedir que los británicos de Thomas Tuchel pongan fin a 60 años de sequía.“Animales”Puede resultar una sorpresa, pero al menos en términos generales los ingleses tienen ventaja sobre la Albiceleste en su historial en Mundiales. De los cinco partidos disputados entre ambas selecciones, los europeos ganaron en tres. Sin embargo, los sudamericanos se llevaron dos de las tres eliminaciones directas en las que se enfrentaron.El primer antecedente se remonta al Mundial de Chile 1962. En esa ocasión, los británicos se impusieron por 3-1 en la fase de grupos, en el duelo disputado en Rancagua, después de ponerse en ventaja de 3-0.Sin embargo, cuatro años más tarde, en el certamen organizado por Inglaterra, se encuentra el primer antecedente de esta eterna resistencia. Ambos equipos se enfrentaron en los cuartos de final con victoria local por 1-0 en un partido en el que Argentina, hasta el día de hoy, insiste en que les robaron la victoria, alegando que el gol de Geoff Hurst fue en fuera de juego.Solo un antecedente, ya que el capitán de Argentina, Antonio Rattin (recientemente fallecido), fue expulsado a los 33′ por dos infracciones en el espacio de tres minutos. El partido se retrasó casi ocho minutos porque el sudamericano se negó a abandonar el terreno de juego, ya que no entendía que el árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo había expulsado. En esa época no existían las tarjetas rojas en el fútbol y ninguno hablaba el idioma del otro. A raíz de ese episodio, se crearon las rojas.Los europeos mantuvieron el resultado en un partido increíblemente tenso. Tras el duelo, el seleccionador de los Tres Leones, Alf Ramsey, describió al equipo argentino como “animales”. Incluso, prohibió a sus jugadores que intercambiaran camisetas.“Está bien el juego fuerte, pero lo que molestó fueron los excesos. Escupitajos, los tirones de pelo, del cuello y los tirones de oreja no son parte del juego. Intentaban intimidarnos. El problema fue que, cuando se dieron cuenta de que no iban a salirse con la suya, cayeron en algunos de los peores excesos que he visto en mi vida”, dijo años más tarde el exdefensa inglés George Cohen.Por eso es que este partido propició la introducción de las tarjetas rojas y amarillas, que se utilizaron por primera vez en el Mundial de México 1970. Anteriormente, los árbitros tenían que recurrir a las advertencias verbales.La Mano de DiosUn duelo con historia, dentro y fuera de la cancha, que acaba de cumplir 40 años. Compromiso de cuartos de final en México 1986, que se disputó tan solo cuatro años después de que ambos países libraran la Guerra de las Malvinas. No se trataba solo de una rivalidad futbolística; las tensiones políticas también eran enormes.Los medios de comunicación y el público argentino enmarcaron el partido como una forma de expresar su resentimiento por el conflicto, mientras que sus homólogos británicos también se sumaron a la polémica, utilizando un lenguaje nacionalista para intensificar la animosidad entre los países.Un momento que ningún aficionado inglés de aquella época olvidará jamás es cuando Diego Maradona puso a Argentina por delante en el marcador contra Inglaterra. El 10 saltó para disputar un balón con el portero inglés Peter Shilton, pero optó por golpear el balón con los puños y así anotar. Incidente que quedó en los libros del fútbol como La Mano de Dios.“Lo que hizo Maradona no es picardía. Tampoco se puede decir que eso fue una genialidad. Fue una trampa del jugador con más nivel de esa Copa del Mundo”, dijo hace algunos días el costarricense Berny Ruiz a El Deportivo, uno de los jueces de línea en ese partido.En la misma jornada, Maradona marcó el que probablemente es el mejor gol en la historia de los Mundiales. El capitán argentino a la mitad del equipo inglés, superó a Shilton y marcó el segundo gol, ampliando así la ventaja de Argentina que terminó clasificando por 2-1 a semifinales.Beckham, protagonistaPasaron más de veinte años para que ambos rivales volvieran a enfrentarse por el certamen. Los octavos de final de Francia ’98 fue testigo de otro duelo con polémica. El resultado final de 2-2 obligó a definir el cupo en los lanzamientos penales. Los transandinos se impusieron por 4-3.Sin embargo, el partido siempre será recordado por la patada que le propinó David Beckham a Diego Simeone y la posterior tarjeta roja para el jugador británico. Para avivar aún más las tensiones de esta rivalidad, el Cholo admitió un año después la exageración.“Digamos que el árbitro cayó en la trampa. También fue difícil para él evitarlo porque caí bien y en momentos como ese hay mucha tensión. Se podría decir que mi caída convirtió una tarjeta amarilla en una roja. Pero, en realidad, el castigo más apropiado era una amarilla”, confió el argentino.El quinto capítulo fue en la fase de grupos de Japón y Corea del Sur 2002, la llamada redención de Beckham. El entonces capitán de Inglaterra marcó el único gol mediante tiro penal, derrota que a la larga redundó en la eliminación de la Albiceleste en primera ronda por primera vez desde 1962, otro de los fracasos mundialistas de Marcelo Bielsa.