Ese joven, llamado Cristian Romero, convencido, tomó una decisión que hizo enojar a Rosa, su mamá: dejó el colegio y se dedicó a jugar al fútbol en Belgrano, el club de sus amores.

Hoy es conocido como “El Cuti”, el dos de la Selección Argentina. Un central que, partido a partido, se gana su lugar en la mesa de los mejores defensores argentinos de la historia.

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Él mismo sabe que no es un buen ejemplo. Rosa, molesta en aquel momento al ver que su hijo dejaba de estudiar, tuvo su “recompensa” cuando Cristian la sorprendió comprándole una casa. “Pensé que era para él”, le dijo a la modelo Paula Chaves en Madre Argentina, el contenido especial del canal de streaming OLGA.

Cuti -apodado así por su hermana mayor, Aldana, ante su dificultad para pronunciar “Cristian” a los dos años de edad- sorprendió a Rosa con una casa de la misma forma que sorprendió a Cabo Verde y a Egipto en sus áreas. Contra los caboverdianos -aunque la FIFA lo haya registrado como gol en contra- fue para dejar de sufrir. Ante los egipcios fue para iniciar una remontada histórica en los Mundiales.