La tensi�n pol�tica y televisiva que ha rodeado a RTVE en los �ltimos meses ha vivido un cap�tulo crucial en la Comisi�n de Control a la Corportaci�n en el Congreso. El presidente de RTVE ha comparecido para rendir cuentas sobre la gesti�n de la televisi�n p�blica, pero el foco termin� desvi�ndose de forma inevitable hacia uno de los conflictos internos y medi�ticos m�s inc�modos vividos en las �ltimas horas: la agria pol�mica surgida en Malas Lenguas Noche entre el presentador Jes�s Cintora y la periodista y colaboradora Marta G�mez Montero.Consciente de la expectaci�n y del uso de este incidente como arma arrojadiza por parte de unos y de otros, el m�ximo responsable de RTVE ha optado por una estrategia de dos velocidades: una disculpa tajante y emotiva hacia la periodista afectada -que ya hizo en X a los pocas horas de lo sucedido-, combinada con un blindaje cerrado hacia el modelo de televisi�n que defiende la corporaci�n frente a las cr�ticas de la oposici�n.Televisi�nEl momento m�s relevante ha llegado cuando el presidente de RTVE ha abordado de manera directa el trato recibido por Marta G�mez Montero. Lejos de utilizar un tono burocr�tico o de perfil bajo, el directivo quiso asentar un principio �tico irrenunciable dentro de los medios de comunicaci�n p�blicos: "La dignidad de las personas est� por encima de cualquier consideraci�n. Lamento profundamente el momento que vivi� nuestra compa�era Marta G�mez Montero", ha afirmado de forma tajante al inicio de su intervenci�n sobre este asunto.El conflicto, que se origin� a ra�z de un tenso desencuentro en directo se produjo el s�bado pasadas las once de la noche en el programa que se emite en La 2. Al frente, el conductor del programa, Jes�s Cintora. Todo parec�a normal en el programa, pero algo estaba ocurriendo que se escapaba al ojo del espectador. Marta G�mez Montero, periodista y colaboradora, parec�a quebrarse. Intentaba explicarse y defender al l�der del PP, argumentando el a�adido de Feij�o pocas horas antes -la palabra "fraudulento"-. Marta G�mez Montero lo intentaba, pero, como suele ocurrir en estos tiempos en los que las mesas de debate son el mejor show de la televisi�n, era imposible.Jes�s Cintora le daba paso, pero a la vez le advert�a de que, mientras a�ad�a la palabra "fraudulento", Feij�o hablaba de "pa�s subsidiado". Insist�a el presentador. El programa continuaba, hasta que... hasta que Marta G�mez Montero se quebr� por completo cuando Cintora le pidi� su opini�n sobre el uso de la palabra c�ncer que Feij�o hab�a hecho para referirse al absentismo laboral. G�mez Montero no pudo m�s."No voy a contestar, Jes�s, no me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada", acert� a decir, con la voz quebrada por, tal vez, silencios impuestos por la necesidad. "He aguantado por pagar las facturas, he aguantado por mis hijos, pero yo ya no aguanto m�s".Y entonces lleg� la literatura como �ltimo refugio de la dignidad. Invoc� a Gabriel Garc�a M�rquez y ese final imperecedero de El coronel no tiene quien le escriba. Cuando la miseria aprieta y la mujer pregunta qu� queda para llevarse a la boca, el coronel responde con la �nica certeza que le queda: "Mierda". G�mez Montero recogi� la met�fora, mir� fijamente al presentador y sentenci�: "Pues yo, Cintora, prefiero comer mierda". Se levant� y abandon� el plat�, dejando tras de s� un vac�o f�sico y un silencio atronador. "Ella sabr�", fue la frase que rompi� ese silencio, fue la frase de Cintora.El presidente de la corporaci�n no ha eludido la gravedad de los hechos, pero s� ha querido matizar que la maquinaria de reparaci�n interna ya se hab�a puesto en marcha antes de su comparecencia formal. En este sentido, record� que tanto �l mismo, en su condici�n de m�ximo representante de RTVE, como el propio presentador del espacio, Jes�s Cintora, ya hab�an pedido perd�n "en privado y en p�blico" a la periodista por los cauces oportunos.Tras el reconocimiento del error, el discurso del m�ximo responsable de la Corporaci�n se torn� en un homenaje expl�cito a la actitud mantenida por G�mez Montero en estas �ltimas horas. Lejos de alimentar la confrontaci�n en otros foros, la periodista opt� por la prudencia institucional y el rigor. El presidente ha anunciado su reincorporaci�n inmediata a las pantallas de la televisi�n p�blica."Quiero destacar la inmensa generosidad y la inmensa humanidad de Marta G�mez Montero y su talla como profesional, que permitir�n que hoy vuelva a estar presente en RTVE con toda normalidad", ha anunciado el presidente ante los diputados. Este regreso no solo busca normalizar las relaciones laborales, sino tambi�n mandar un mensaje de tranquilidad a la audiencia y al propio sector informativo, demostrando que las discrepancias ideol�gicas o los choques en el plat� no deben suponer el ostracismo profesional de los trabajadores.La parte m�s humana de la comparecencia se ha reflejado cuando el presidente ha roto por un instante el tono protocolario para dirigirse de manera directa y personal a la afectada, utilizando una f�rmula de agradecimiento y compromiso que llam� la atenci�n de los presentes en la comisi�n: "Querida Marta, desde aqu� te digo muchas gracias por demostrar con hechos lo que significa el respeto al oficio y tu humanidad. Donde yo est�, all� siempre contar� contigo", ha remachado, escenificando un respaldo absoluto a la periodista.Sin embargo, la intervenci�n del presidente de RTVE no se ha limitado a una declaraci�n de paz interna. Tras resolver la situaci�n laboral de G�mez Montero, el directivo ha pasado a la ofensiva para analizar el tratamiento que este conflicto ha recibido fuera de los muros de Prado del Rey y Torrespa�a. A su juicio, lo que inicialmente fue un problema de convivencia profesional o de gesti�n de un formato televisivo ha sido sobredimensionado y transformado en una campa�a de desgaste contra la actual direcci�n de la radiotelevisi�n p�blica.El m�ximo responsable de RTVE ha aprovechado una vez m�s la ocasi�n parlamentaria para denunciar que, desde su perspectiva, la controversia hab�a sido instrumentalizada de forma interesada con fines que trascienden lo estrictamente period�stico. Seg�n su tesis, el incidente se ha convertido en la coartada perfecta para aquellos sectores que ven con recelo el rumbo actual y, sobre todo, el �xito de audiencia de los formatos informativos y de entretenimiento de La 1."La derecha pol�tica y medi�tica ha querido tambi�n usar este incidente porque le duele profundamente que La 1 lidere el crecimiento en los principales mercados de Europa", ha argumentado el presidente ante las preguntas de la oposici�n. Con estas palabras, el directivo ha vinculado las duras cr�ticas recibidas no a una genuina preocupaci�n por los derechos de los profesionales de la casa, sino a una estrategia de desgaste pol�tico orientada a socavar la credibilidad de una televisi�n p�blica que, seg�n los datos aportados en la propia comisi�n, vive un momento de indudable dinamismo y competitividad en el tablero audiovisual continental. L�pez no ha hecho menci�n, sin embargo, a todos los ataques que G�mez Montero tambi�n ha recibido del otro lado.El choque en torno a figuras como Jes�s Cintora y Marta G�mez Montero no es un hecho aislado, sino el reflejo de la extrema polarizaci�n que vive el debate pol�tico en Espa�a y que encuentra en los medios de comunicaci�n su principal caja de resonancia. Mientras que los sectores de la oposici�n exigen una neutralidad que a menudo interpretan como la ausencia de voces marcadamente cr�ticas o de perfiles con un fuerte sello personal, la direcci�n de la Corporaci�n P�blica defiende la pluralidad y la capacidad de atraer a audiencias masivas mediante formatos modernos y punteros en el �mbito europeo.La sesi�n de hoy en el Congreso de los Diputados deja claro que el "caso Cintora" ha dejado heridas en la corporaci�n, pero la readmisi�n y el desagravio p�blico a Marta G�mez Montero pretenden actuar como un punto de inflexi�n. Con la vuelta a la "normalidad" de la periodista, RTVE intenta cerrar una crisis de reputaci�n interna mientras se prepara para resistir el embate de una batalla medi�tica y partidista que, a tenor de lo visto hoy en el Parlamento, est� lejos de terminar.
El "caso Cintora" llega al Congreso: el presidente de RTVE anuncia el regreso de Marta G�mez Montero entre reproches a la "derecha pol�tica y medi�tica"
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