El caso del empresario guatemalteco Jacob Zapeta Castro, propietario de El Quetzal Panadería y Cafetería, en Lake Worth Beach, Florida, ha cobrado notoriedad en Estados Unidos tras su detención por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La imagen de uno de sus hijos gritándole "Te quiero, papi" mientras era esposado se convirtió en uno de los momentos más difundidos del operativo, que ahora enfrenta versiones contrapuestas entre las autoridades migratorias y la familia del detenido.

De acuerdo con ICE, el operativo se desarrolló la mañana del 9 de julio, cuando agentes localizaron un vehículo presuntamente vinculado con Zapeta Castro en Lake Worth Beach. La agencia asegura que intentó detener el automóvil, pero el conductor habría tratado de embestir una unidad oficial, descendió del vehículo, ingresó a la panadería y posteriormente se entregó sin que se reportaran personas heridas.

En su comunicado, ICE sostiene que el empresario es un ciudadano guatemalteco que se encontraba en el país de manera irregular, había sido deportado en cuatro ocasiones y acumulaba antecedentes relacionados con conducir bajo los efectos del alcohol, abandonar la escena de un accidente y resistirse a la autoridad. Sin embargo, hasta el momento la agencia no ha hecho públicos documentos judiciales o expedientes que respalden esas afirmaciones.