Los acuerdos paralelos y los fondos de prop�sito espec�fico podr�an sortear la habitual guerra de trincheras.Ahora que Irlanda ha asumido la presidencia rotatoria del consejo de Estados miembros de la UE, su tarea m�s dif�cil ser� impulsar las negociaciones sobre el pr�ximo presupuesto de siete a�os del bloque.Hace un a�o, la Comisi�n Europea present� su propuesta para el pr�ximo marco financiero plurianual (MFP) que regir� el gasto de la UE a partir de 2028. Tom� dos decisiones importantes. Una fue reorientar la estructura del gasto hacia nuevos desaf�os, alej�ndose de la redistribuci�n sistem�tica inherente a las subvenciones agr�colas y regionales. La otra fue mantener el presupuesto total pr�cticamente sin cambios como porcentaje de la econom�a.Desde entonces, la situaci�n ha evolucionado seg�n lo previsible. Los pa�ses que temen verse perjudicados han luchado por restablecer parte de la antigua estructura. Los contribuyentes netos han intensificado sus quejas contra el despilfarro. En consecuencia, la �ltima versi�n es menos ambiciosa tanto en alcance como en magnitud, con menos fondos disponibles para nuevas prioridades —defensa, energ�a, tecnolog�a— que todos coinciden en que son importantes.El economista espa�ol �ngel Ubide lo describe con acierto: "El presupuesto europeo es una clara declaraci�n pol�tica de que Europa no quiere competir con China ni con Estados Unidos".�Por qu� ocurre esto? Porque los Estados miembros no pueden escapar de la l�gica pol�tica tradicional que domina las negociaciones presupuestarias y ya se han atrincherado en las posiciones habituales de contribuyentes y beneficiarios netos.Resulta dif�cil imaginar c�mo Irlanda puede sacar a sus socios de este callej�n sin salida, incluso teniendo en cuenta su papel especial como contribuyente neto al presupuesto y beneficiario a largo plazo de las transferencias agr�colas y regionales. Es muy probable que sea una tarea imposible.Esto hace necesario plantearse qu� otras alternativas existen. Si este presupuesto resulta irrelevante para los nuevos retos de Europa, se buscar�n mecanismos financieros alternativos para hacer el trabajo. Lo sabemos por experiencia. En esta misma d�cada, la UE ha adoptado el endeudamiento com�n para el seguro nacional de desempleo, la compra conjunta de armamento y las inversiones para la recuperaci�n postpandemia, todo ello al margen del MFP.Un presupuesto insuficiente no har� sino intensificar la presi�n para buscar otros medios. �Qu� v�as podr�an explorarse, entonces?Una de ellas son los presupuestos paralelos y los fondos para fines espec�ficos, veh�culos comunes al margen del MFP. Al igual que en casos anteriores, estos podr�an adoptar la forma de financiaci�n conjunta concedida, o prestada, a los Estados miembros para su gasto en prioridades compartidas. De forma m�s audaz, los fondos obtenidos mediante el endeudamiento conjunto podr�an financiar el gasto directo de la UE en �reas donde el MFP resulta insuficiente.Otro enfoque consiste en utilizar el endeudamiento conjunto no para gastar, sino para proporcionar a los mercados financieros mundiales un activo seguro respaldado por la UE. El objetivo ser�a reducir los costes de financiaci�n para los Estados miembros y fortalecer los mercados de capitales de la UE para impulsar la inversi�n del sector privado. Un programa permanente de bonos respaldados por la UE a gran escala atraer�a financiaci�n global y facilitar�a la reorientaci�n del importante ahorro derivado de las exportaciones del bloque hacia inversiones nacionales.Una opci�n prometedora es una nueva propuesta espa�ola de crear un "Mecanismo Europeo de Deuda Soberana", que centralizar�a parte de la futura emisi�n de deuda de los Estados miembros e incluir�a pagos complementarios para pa�ses enteros que ya disfruten de mejores condiciones de financiaci�n en los mercados que las de los bonos de la UE. Esto representa un alivio pr�cticamente gratuito para unas finanzas p�blicas al l�mite (Madrid estima un ahorro de 25.000 millones de euros anuales). Tambi�n impulsar�a otras dos agendas: la integraci�n de los mercados de capitales y el fortalecimiento del papel internacional del euro. Una medida complementaria podr�a ser el endeudamiento conjunto para crear un fondo soberano de la UE que invierta en industrias de frontera, como ya ha comenzado a hacer el bloque, pero a una escala mucho mayor.Estas alternativas se enfrentan a evidentes problemas de econom�a pol�tica, aunque no a los mismos que el MFP. Se centrar�an en desaf�os espec�ficos en lugar de en programas existentes y controvertidos, por lo que podr�an evitar quedar reducidos a los c�lculos de suma cero sobre las contribuciones e ingresos nacionales. Los fondos mencionados anteriormente se aprobaron con sorprendente rapidez.Y a diferencia del MFP, que requiere unanimidad, es posible formar coaliciones de pa�ses dispuestos a buscar otras soluciones. El pr�stamo a Ucrania acordado en diciembre cont� con el respaldo del presupuesto de la UE, pero exime de responsabilidad a Hungr�a, Eslovaquia y Rep�blica Checa. Este mecanismo de pago paralelo puede utilizarse de nuevo para emitir deuda de la UE sin la participaci�n de todos los Estados miembros.Un presupuesto mayor y m�s ambicioso beneficiar�a a toda Europa. Pero conviene reconocer que existen alternativas, que en algunos aspectos pueden ser superiores. Cuanto m�s marginado quede el MFP, mayor ser� la presi�n a favor de esas alternativas. Esto, por s� solo, deber�a ser un incentivo para darle una nueva oportunidad a un MFP m�s ambicioso.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.