Aunque al pensar en el Blitz, la campaña de bombardeo sostenido de las ciudades de Gran Bretaña por la aviación de Hitler, se visualiza sobre todo la devastación de Londres, fueron muchas las zonas del país que sufrieron los ataques de la Luftwaffe en la primera fase de la Segunda Guerra Mundial (de hecho, la destrucción de Coventry en noviembre de 1940 se convirtió en símbolo de todo el terror de la guerra aérea e incluso en adjetivo: coventrizar, por arrasar una urbe). Cielo rojo sobre Glasgow, la apasionante nueva novela del veterano del género policiaco Alan Parks (Tusquets, 2026, traducción de Carlos Abreu Fetter), transcurre durante las semanas más intensas en que los bombarderos alemanes se ensañaron con la región industrial escocesa de Clydeside y especialmente con su centro, Glasgow (650 muertos), y con la ciudad de Clyderbank (528). En la novela, que forma parte del fértil subgénero del policiaco ambientado en la Segunda Guerra Mundial, un veterano expolicía escocés, Joseph Gunner (sic), incorporado al ejército como sargento y que ha sido desmovilizado tras ser herido en Dunkerque, se reintegra al cuerpo en Glasgow para colaborar en la investigación de un extraño asesinato en el que se ha querido hacer pasar al muerto por víctima de uno de los raids aéreos. La pesquisa de Gunner, que a causa de sus heridas se ha enganchado a la morfina, destapará una enrevesada trama de espionaje y conspiración con otro hecho histórico de fondo: el controvertido vuelo del cejijunto lugarteniente de Hitler Rudolf Hess a Escocia en mayo de 1941. ¿Por qué Glasgow? Alan Parks (Johnstone, Renfrewshire, 63 años), referente del tartan noir y un hombre con un físico tan potente que resulta casi intimidatorio, aunque es una persona muy afable, contesta: “Primero porque vivo allí y porque cualquier ciudad si la observas con detalle resulta interesante, pero además los fuertes bombardeos incendiarios que sufrió la ciudad en la guerra me proporcionaban una atmósfera muy intensa para ambientar una novela negra. Es una historia que no está tan lejos como podría suponerse. En general Glasgow es un buen escenario para el género, es la ventaja del tiempo gris y los cielos cubiertos”. Parks, en la terraza de su hotel, mira alrededor el magnífico día soleado de Barcelona y añade: “Aquí se está mucho mejor, pero es más difícil situar una trama oscura de crímenes”. El autor matiza que a pesar de lo que muestra su novela, con asesinos, agentes secretos, espías, policías corruptos y mafiosos que prosperan en el clima de racionamiento, mercado negro, sobornos, prostitución y chanchullos en los contratos con el Ejército, “la gente en Glasgow en realidad tiende a ser abierta y muy maja, con un cinismo muy sano”. Entre los escenarios impresionantes de la trama, además de las calles con edificios desmoronados por los bombardeos y sobre las que el protagonista ve pasar los aviones alemanes, filas y filas de Junkers y Heinkels con las cruces bajo las alas, figura el Hampden Park, el estadio nacional escocés convertido en campo de prisioneros, y el Kelvin Hall, tradicionalmente el centro cultural, de conciertos y deportivo de la ciudad y que fue habilitado durante los bombardeos como morgue provisional para las víctimas. “Que un sitio que normalmente asociamos a momentos felices se usara para eso, y que hiciera falta tanto espacio para los cadáveres, resulta estremecedor”. A Parks le pareció espeluznante el uso de las primeras bombas incendiarias por parte de la Luftwaffe, que eran lanzadas para marcar el camino de los bombarderos de la segunda ola de ataques. En referencia a las novelas policiacas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, Parks reconoce la maestría de Philip Kerr, al que no conoció pese a ser escocés como él pero algunas de cuyas novelas protagonizadas por el detective Bernie Gunther ha leído y le han gustado mucho. “Leí la trilogía inicial, Berlín noir [de la que por cierto se esta rodando una serie de Apple TV con Jack Lowden como Gunther], y no podía parar: muy emocionante y evocadora del Berlín de aquella época. Espero que la combinación de Segunda Guerra Mundial y policiaco funcione igualmente en mi caso, con las circunstancias específicas de Glasgow. Hay muchas novelas británicas de este tipo pero la mayoría ambientadas en Londres, lo mío de Glasgow supone una novedad”.Sobre su detective, el escritor apunta que está basado en el hecho real de que la movilización dejó Glasgow sin policías experimentados así que hubo que recuperar a los jubilados y a los que regresaban maltrechos como Gunner. “Había un vacío policial, lo que provocó que muchos crímenes no se investigaran, eso también me parecía una situación interesante para mi novela: guerra, crímenes sin resolver, la vieja guardia que vuelve y ha de trabajar con jóvenes sin experiencia…”. El subgénero de policiaco en la Segunda Guerra Mundial, entre cuyos principales exponentes están novelas como La noche de los generales, de Hans Hellmut Kirst, llevada al cine con Peter O’Toole y Omar Sharif, las citadas de Kerr, las de Ben Pastor sobre Martin Bora o, la reciente Cinco meses de invierno, de James Kestrel, sobre la persecución de un asesino durante la Guerra del Pacífico, presenta siempre esa contradicción de investigar un delito en medio de los grandes crímenes de la peor de las guerras. “Es un período de extremos y eso crea un marco muy interesante, con una tensión añadida y la gente que actúa de manera diferente a una situación normal; parece una desproporción investigar una sola muerte en medio del gran caos y matanza”. Alan Parks no cree que la posterior campaña de bombardeos aéreos aliados masivos sobre Alemania —Dresde, Hamburgo, Berlín— haya hecho olvidar que empezaron los alemanes bombardeando las ciudades británicas (y de la Europa que iban invadiendo). “En Gran Bretaña se sigue recordando, fue algo muy traumático”. Al respecto, el autor dice que no ha querido entrevistar a testigos vivos de aquello. “No he querido despertar recuerdos atroces y causar sufrimiento solo para tener buen material de primera mano para mi novela. Por otro lado, la ficción puede ser más efectiva narrativamente que la propia historia, siempre ciñéndote a las fuentes”. De hecho, Cielo rojo sobre Glasgow hace una descripción estremecedora y muy realista de los bombardeos y sus efectos infernales. “Gracias, a veces cuando escribes sobre grandes sucesos es mejor concentrarte en pequeños detalles que sintetizan el horror”. Parks subraya que también es fundamental el ritmo, algo que aprendió en su anterior ocupación como editor de vídeos musicales. Lo que no tiene, “gracias a Dios”, es experiencia militar. “Habría sido un soldado pésimo, mi máxima conexión es que mi tío John desembarcó en Normandía el Día D, aunque confesaba que le daba más miedo ahogarse que las balas alemanas, porque no sabía nadar”. En cuanto a la inclusión de Hess y su vuelo en la trama, “coincidía por fechas y por el lugar, y es un acontecimiento tan extraño que me pareció que tenía que meterlo”. ¿Hay un misterio Hess aún? “Bueno es como un imán para historias de todo tipo, no está completamente claro lo que fue a hacer a Escocia, hay como un vacío en el que cada uno puede poner lo que quiera. Es como el asesinato de JFK”. La historia que cuenta Parks del lugarteniente de Hitler lanzándose en paracaídas en un prado escocés funciona muy bien en el conjunto de la trama. Se lo habrá pasado muy bien con Hess. “¡Sí!, ha sido un regalo, porque inicialmente yo tenía Glasgow, los bombardeos y al protagonista, y luego me acordé de que justo entonces fue cuando llegó Hess”. El asunto de los dobles da juego, “pensé ¿por qué no?, también lo dicen de Melania Trump”. Sin hacer spoiler, hay un punto que recuerda Ha llegado el águila. “El de los dobles es un tropo habitual en la Segunda Guerra Mundial y a mí me funcionaba”. ¿Es un reto meter a una figura histórica como Hess en una novela? “No, es un ejemplo bueno de alguien alrededor del cual puedes construir una historia, no es difícil, basta con que tenga un sentido hacerlo aparecer y cuadre en el relato”. ¿Hubo complicidades de la aristocracia británica y como dice un personaje de la novela “los ingleses gilipollas de clase alta obsesionados con meter en cintura al servicio” en la misión de Hess? “La clase alta del país estaba horrorizada con la idea de que pudiera prosperar el comunismo. Ahora es difícil de creer, pero entonces había cierta conciencia en las élites de que un pacto con Alemania podría ser la mejor opción. Pensar que Hess venía a proponer algo así no era para nada irreal. Había todo un sustrato, basta con recordar a Eduardo VIII, a Oswald Mosley, a Diana y Unity Valkiria Mitford”. Es relevante, y contribuye a la atmósfera oscura de Cielo rojo sobre Glasgow, recordar que en el 41 era difícil imaginar que Gran Bretaña, en horas bajas, pudiera ganar la guerra. “Había mucho temor y pesimismo en el aire”. La siguiente novela de Gunner transcurre en Nueva York justo antes de Pearl Harbour, y Parks tiene prevista otra del mismo policía que pasa en el sur de Francia en el 42 tras la operación Torch.Para acabar, ¿el secreto de una buena novela negra como la suya? “Pon a tu personaje en la situación más mala posible, y luego empeórala”.