16 fotosMadonna y Guy Ritchie venían de mundos muy diferentes, pero ambos eran estrellas cuando se conocieron a finales de 1998. A sus 40 años, la Reina del Pop acababa de reinventarse por enésima vez con el éxito de Ray of Light, un disco profundamente influido por su inmersión en la Cábala, además de haberse convertido en madre de su primera hija, Lourdes Leon. Ritchie, por su parte, era la gran revelación del cine británico, el niño prodigio que había revolucionado el panorama con apenas 30 años gracias a su ópera prima, Lock & Stock, sobre unos criminales londinenses de poca monta. Mike Marsland (WireImage)El flechazo ocurrió durante una cena organizada por el cantante Sting y su esposa, Trudie Styler, quien ejerció de auténtica celestina entre ambos. Y funcionó. Madonna contó que se sintió atraída de manera inmediata por él gracias a su sentido del humor, su talento y el atractivo casi afrodisiaco que desprendía al verlo “jugar al tenis sin camiseta”.KMazur (WireImage)La cantante trasladó el centro de su vida a Reino Unido por amor. “Me mudé por amor. Jamás en la vida pensé que viviría en Londres. La ciudad me desagradaba bastante”, afirmó ella misma. Se casaron en un castillo del siglo XIX en las Tierras Altas de Escocia en el año 2000, cuatro meses después del nacimiento de su primer hijo en común, Rocco. Madonna lució un vestido de novia diseñado por Stella McCartney, Lourdes fue la niña de arras y entre los invitados se encontraban personalidades como el propio Sting, Elton John o Brad Pitt, que acababa de protagonizar el nuevo éxito cinematográfico del director, Snatch: cerdos y diamantes. UK Press (Getty Images)La pareja se estableció entre el exclusivo barrio londinense de Marylebone y una finca de 400 hectáreas en Wiltshire, a pocos kilómetros del monumento megalítico de Stonehenge, donde Madonna se entregó por completo a la vida rural británica. Aprendió a montar a caballo, a disparar y a pescar; incluso se aficionó a la cerveza “porque cuando estás casada con Guy Ritchie pasas mucho tiempo en los pubs”.KMazur (WireImage)Ella misma reconocía que lo último que había pensado en su vida sería contraer matrimonio con un amante de la naturaleza, de la caza, de los pubs y de aire rústico. “Pero lo último que él también pensó que iba a hacer era casarse con una chica atrevida del Medio Oeste americano que no acepta un ‘no’ por respuesta”, añadía en un reportaje para la edición estadounidense de Vogue. UK Press (Getty Images)El ‘sí, quiero’ a Ritchie también llevó consigo una reinvención estilística. La Material Girl dejó atrás buena parte de sus excesos estéticos y abrazó la sobriedad de la aristocracia rural británica con botas de campo, boinas, prendas de caza, chaquetas acolchadas y de tweed. “No puedes recorrer la finca en tacones”, corroboraba la estrella, que dejó a un lado parte de la provocación inherente a su figura e incluso publicó varios libros infantiles.Dave Hogan (Getty Images)No todo era idílico. Según recogía The Telegraph, la intérprete de Like a Virgin protestaba amargamente por la cultura laboral británica –quejándose, como buena terrateniente millonaria, de los numerosos días festivos del país y de que sus trabajadores exigieran vacaciones pagadas–, de los “viejos” hospitales públicos y del diminutivo que le adjudicó la prensa durante su estancia allí: “Magde”Lawrence Schwartzwald (Getty Images)El primer gran batacazo de la pareja llegó en el ámbito profesional. Tras haber dirigido el videoclip What It Feels Like for a Girl, Ritchie reclutó de nuevo a su esposa para protagonizar el remake de Barridos por la marea en 2002. El largometraje fue vapuleado por crítica y público y acabó convertido en uno de los mayores fracasos críticos y comerciales de la carrera de ambos. “Tan mala como habías escuchado, tan terrible como te habías imaginado”, escribió The Washington Post. La propia Madonna, que nunca volvió a protagonizar otra película como actriz, fue la primera en admitir que su marido “intimidaba y aterrorizaba” a todos durante el rodaje de las escenas íntimas, mientras que él acabaría atribuyendo el fracaso a haber trabajado con su esposa. Daniel Smith (Getty Images)Otra de las mayores polémicas surgidas durante su tiempo juntos llegó durante el proceso de adopción de David Banda, el tercer hijo de la pareja. Varias asociaciones humanitarias pidieron una revisión judicial del proceso, asegurando que vulneraba la legislación vigente en Malawi. Las irregularidades acabaron solventándose. Tras el divorcio, Madonna ampliaría la familia con la adopción de Mercy James, en 2009, y de las gemelas Estere y Stella, en 2017.Gareth Cattermole (Getty Images)Los primeros rumores de crisis llegaron en 2007, pero no anunciaron su divorcio hasta un año después, tras ocho años de matrimonio. Entre los motivos que la prensa señaló para explicar la ruptura figuraban sus distintas maneras de entender la fama y el universo celebrity, el cansancio de Madonna con la vida rural inglesa mientras Ritchie detestaba Hollywood, los desacuerdos sobre nuevas adopciones o la creciente implicación de la artista con la Cábala, cuyos preceptos tampoco entusiasmaban al cineasta. Bruce Glikas“Encarcelada”. Ese fue el adjetivo que eligió la cantante de Michigan para describir cómo se sintió durante algunas etapas de su matrimonio en una entrevista con The Sun. Madonna aseguró también que su marido no le permitía ser ella misma: “Esto no significa que el matrimonio sea algo malo. Pero si eres artista, tienes que encontrar a alguien que acepte quién eres y se sienta cómodo con eso”. Michael Loccisano (FilmMagic)Ritchie, por su parte, admitió que su matrimonio con Madonna era como “vivir dentro de una telenovela”. Sin embargo, calificó la experiencia de positiva y aseguró que nunca se arrepintió de haber pasado por el altar con la cantante. “Amo a los niños que salieron de aquello”, afirmó. James Devaney (WireImage)Madonna y Ritchie llegaron a un acuerdo económico para formalizar su divorcio por el que la estrella del pop pagó a su exmarido una suma cercana a los 77 millones de euros, que incluía propiedades como la finca de Ashcombe o el pub que la pareja regentaba en el barrio londinense donde residían. Más larga y tortuosa fue la batalla por la custodia de su hijo Rocco, que en 2016 expresó su voluntad de vivir en Londres junto a su padre y abandonar el domicilio materno en Los Ángeles. Madonna reveló el pasado año que llegó a pensar en quitarse la vida durante aquel litigio: “De verdad pensaba que era el fin del mundo”.New York Daily News (NY Daily News via Getty Images)Casi dos décadas después de su separación, Ritchie y Madonna coincidieron por primera vez bajo el mismo techo el pasado mes de diciembre en Londres. El motivo fue la inauguración de una exposición de Rocco, que ha desarrollado una carrera como pintor con influencias de Lucian Freud y Francis Bacon. El propio artista subió una foto a su cuenta de Instagram posando junto a sus progenitores. “Es obvio por qué algunas personas podrían juzgarme, no los culpo. Sin embargo, estoy orgulloso de ser quien soy, pero estoy aún más orgulloso de tener a mis padres juntos en una habitación apoyándome”, escribió. En la imagen, junto a su madre y su hermana Lourdes Leon. Nina Westervelt (WWD via Getty Images)Tras el divorcio, ambos reconstruyeron sus vidas de manera muy distinta. Ritchie encontró pronto la estabilidad junto a la modelo Jacqui Ainsley, con la que inició una relación en 2010, se casó cinco años después y ha tenido tres hijos: Rafael (14), Rivka (13) y Levi (12). El director ha mantenido desde entonces un perfil discreto, fiel al estilo de vida familiar y alejado del foco mediático que siempre defendió. En la imagen, posa con su mujer y su hijo Rocco. Karwai Tang (WireImage)Madonna, en cambio, no solo no volvió a pasar por el altar, sino que llegó a reconocer que se había “arrepentido” de sus dos matrimonios. De plena actualidad por el éxito de su nuevo álbum, Confessions II, mantiene una relación con el futbolista jamaicano Akeem Morris, 37 años menor que ella.Kevin Mazur/MG25 (Kevin Mazur/Getty Images for The)
Madonna y Guy Ritchie: una historia de amor rural que acabó en un divorcio millonario
Durante ocho años, la estrella de la música cambió Los Ángeles por Inglaterra, el cuero y los tacones por las chaquetas de tweed y las botas de campo, y abrazó la vida rural junto al director británico. Juntos protagonizaron una de las historias de amor y desamor más mediáticas de lo que llevamos de siglo








