Los mercados predictivos están teniendo un gran auge. Plataformas como Polymarket o Kalshi han ganado una enorme popularidad y cada vez ocupan más espacio en la conversación pública y en los medios de comunicación. Un crecimiento que también ha captado la atención de reguladores y legisladores de todo el mundo. Sin embargo, lo que debería ser una buena noticia para sus defensores ha terminado generando controversia incluso dentro de la propia comunidad. El motivo es el mismo que muchos anticipaban desde hace tiempo: su creciente vinculación con las apuestas deportivas y el riesgo de corrupción.Pero antes de entrar en detalle, conviene entender qué son los mercados predictivos. Se trata de mercados abiertos en los que los usuarios pueden apostar por el resultado de prácticamente cualquier acontecimiento. Por ejemplo, es posible hacerlo sobre el resultado de unas elecciones, el inicio de una guerra o el momento en que podría producirse, o la llegada de una crisis económica y su magnitud. También permiten apostar por eventos deportivos, el fallecimiento de personas, fenómenos meteorológicos extremos u otras catástrofes, así como por el desenlace de investigaciones judiciales, científicas o de cualquier otra naturaleza.Página principal de Polymarket, donde se puede apostar a cualquier cosa.Por razones evidentes, la ética de este tipo de mercados resulta controvertida. Aunque, según declaraciones oficiales de Elisabeth Dana, responsable de comunicación de Kalshi, “lucrarse con la muerte no está permitido en Kalshi, y eso es algo bueno”, otros competidores no comparten ese criterio. Además, siempre existen formas de plantear un mercado con una redacción que, sin mencionar explícitamente ese objetivo, acabe permitiendo en la práctica lo mismo.Ese es el caso de Polymarket, probablemente el mayor mercado predictivo del mundo. Debido a su estructura descentralizada, la plataforma no está sujeta a las restricciones de la legislación estadounidense que prohíben las apuestas sobre la muerte de personas, pese a que tiene su sede en Nueva York y su CEO, Shayne Coplan, es ciudadano estadounidense. Un ejemplo de hasta qué punto este tipo de mercados arrastra problemas regulatorios y éticos desde su propia concepción.El negocio de apostar por guerras, muertes y elecciones comienza a estar fuera de control: las consecuencias reales de Polymarket.Una verdad incómodaQué hay detrás del mercado predictivo de los deportesEl problema al que se enfrentan los mercados predictivos es que, pese a su empeño por consolidarse como una herramienta relevante para anticipar acontecimientos, la mayor parte de las apuestas sobre guerras, fallecimientos o catástrofes naturales apenas mueve el mercado. Lo mismo ocurre con aquellas que presentan como especialmente útiles para la sociedad, como las relacionadas con el resultado de unas elecciones, el éxito de un experimento científico o la aprobación de una medida política. Al final, las que realmente concentran el interés y el volumen de actividad son las apuestas deportivas.Lucrarse con la muerte no está permitido en KalshiElisabeth Danaresponsable de comunicación de KalshiLa mayor parte de los ingresos de estas empresas procede de las apuestas deportivas. En Polymarket representan el 64% de la actividad de la plataforma. En Kalshi, esa cifra alcanza el 90% del volumen negociado durante la temporada deportiva. El patrón se repite en el resto del sector: su verdadero negocio son las apuestas deportivas, no la predicción de acontecimientos políticos, económicos o sociales.Esto supone un problema porque, mientras los mercados predictivos siguen operando con una regulación limitada en muchos países, las apuestas deportivas están sometidas a un marco normativo mucho más estricto en buena parte del mundo. Una diferencia que podría acabar teniendo consecuencias para estas empresas.En abril, la revista Science afirmaba que “vemos tres áreas principales de preocupación con respecto a las características estructurales y la rápida institucionalización de estos mercados predictivos comerciales: la manipulación democrática, el diseño similar al de los juegos de azar y el impacto en la salud pública”.En el primer caso, los autores advertían de que estos mercados pueden generar incentivos para manipular procesos democráticos con el objetivo de obtener beneficios económicos. En los otros dos, alertaban de que sus similitudes con las apuestas deportivas y los juegos de azar pueden favorecer comportamientos adictivos comparables a los asociados a la ludopatía, un riesgo que, sostienen, no puede pasarse por alto.Plataforma Kalshi.Kalshi¿Preocupa todo esto a las personas que impulsan los mercados predictivos? No especialmente. Su principal inquietud es que la creciente asociación con las apuestas deportivas termine eclipsando el valor que consideran que aportan estas plataformas. “Si eres algún tipo de responsable de la toma de decisiones o un legislador de alto nivel en DC, y tienes que hacer algo con respecto a Israel o Irán, un mercado de apuestas es plausiblemente útil”, llegó a afirmar David Bensoussan, organizador de Manifest, un festival dedicado a los mercados predictivos.Un auge que podría acabar prontoEl negocio de la guerra Pero lo que Bensoussan llama útil, en Science llaman peligroso. Y tenemos casos recientes que demuestran que no se equivocan. Polymarket pudo predecir un alto el fuego recientemente o la captura de un jefe de estado porque permite a personas de ética flexible lucrarse con información privilegiada. Algo que, como mínimo, debería debatirse si debería permitirse. Por supuesto, ese escenario ya empieza a materializarse. En Estados Unidos, el debate sobre si los mercados predictivos deberían poder operar sin mayores restricciones ya ha llegado al ámbito político. El senador republicano por Utah Blake Moore ha presentado un proyecto de ley para prohibir cualquier apuesta que considere contraria al interés público, incluyendo aquellas “relacionadas con asuntos delicados como el terrorismo, los asesinatos, las guerras o las elecciones”.Por eso, aunque los mercados predictivos atraviesan un momento de auge, su crecimiento no parece deberse tanto a su utilidad como herramientas de predicción, sino a su funcionamiento como casas de apuestas. Son una variante distinta, con más tipos de mercados y con fórmulas que en algunos casos permiten sortear restricciones aplicadas a las apuestas deportivas, pero su lógica de negocio es muy similar.Esa proximidad los convierte en candidatos claros a una regulación más estricta en los próximos meses o años. Y aunque han crecido con fuerza recientemente, eso no significa necesariamente que vayan a convertirse en el próximo gran negocio del siglo.Periodista y escritor. Cultura, videojuegos, política y filosofía es lo mío, pero seguro que me lees hablando de alguna cosa más.