Rodrigo Ureña volvió al Estadio Monumental y recibió exactamente lo que esperaba de la tribuna: aplausos y el reconocimiento de una hinchada que nunca dejó de considerarlo uno de los pilares del tricampeonato crema. Lo que nadie imaginaba era que, minutos después del amistoso entre Universitario y Millonarios, el volante chileno abriría una herida que parecía cerrada con su salida del club.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.