NoticiaCerca de 7.000 familias están damnificadas por las lluvias en el oriente, mientras Santa Marta declaró la calamidad pública por el calor.Así quedó el municipio de Casanare que terminó con el 90 % de su casco urbano bajo el agua: ya son más de 7.000 familias damnificadas. Foto: Gobernación de CasanarePERIODISTA DE NACIÓN12.07.2026 22:40 Actualizado: 12.07.2026 22:40 12.07.2026 22:40 Actualizado: 12.07.2026 22:40

Mientras buena parte del oriente del país enfrenta uno de los inviernos más fuertes de los últimos años, con miles de familias afectadas por inundaciones, en el Caribe colombiano el panorama es completamente distinto, con sensaciones térmicas que superan los 40 grados y crecientes preocupaciones por el impacto del calor sobre la salud y el abastecimiento de agua.La emergencia provocada por la temporada de lluvias sigue sumando afectaciones en Casanare. El más reciente balance de las autoridades departamentales da cuenta de más de 7.000 familias damnificadas en distintos municipios, una cifra que continúa en aumento mientras avanzan los censos para establecer el impacto total del invierno. Ante la magnitud de las afectaciones, la Gobernación declaró la calamidad pública departamental y activó un plan de respuesta con apoyo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).Aunque la situación más crítica se registró en San Luis de Palenque, donde las crecientes súbitas del río Pauto dejaron bajo el agua cerca del 90 % del casco urbano, la emergencia también golpea a municipios como La Salina, Sabanalarga, Nunchía y Maní, donde persisten inundaciones, movimientos en masa, vías destruidas y comunidades incomunicadas.El director departamental de Gestión del Riesgo, Wilson Porras, confirmó que en el municipio de La Salina una avenida torrencial ocasionó nuevos daños tras varios días de intensas lluvias. Porras explicó que, luego del restablecimiento de las comunicaciones y del servicio de energía, fue posible confirmar que el evento afectó a tres familias. “Los organismos de socorro y la alcaldía ya iniciaron la atención y esperamos resolver en los próximos días el problema de la vía principal”, señaló.En contraste con el panorama que vivió San Luis de Palenque durante las horas más críticas de la emergencia, las autoridades informaron que el nivel del agua descendió de manera considerable y comenzó la fase de recuperación. “Hoy hay que darle un parte de tranquilidad al municipio. Cerca del 95 % del agua ya se ha evacuado. La mayoría de las personas ha podido retornar a sus hogares y ahora esperamos iniciar las labores de limpieza y el restablecimiento de los servicios públicos, explicó el funcionario”.No obstante, precisó que el albergue temporal continúa habilitado para las familias que todavía no pueden regresar a sus viviendas y que comenzaron las jornadas de limpieza con apoyo de entidades públicas, empresas privadas, organismos de socorro y el Ejército Nacional.Finalmente, Porras hizo un llamado a la ciudadanía para evitar poner en riesgo su vida durante esta temporada de lluvias, luego de que cuatro personas tuvieran que ser rescatadas por los bomberos al intentar cruzar el caño Guanapalo, pese a las restricciones por el aumento del caudal. Asimismo, pidió consultar únicamente los canales oficiales ante la circulación de información falsa en redes sociales.La temporada invernal también mantiene emergencias en otros departamentos. En Boyacá continúa la calamidad pública tras las afectaciones reportadas en 22 municipios. Güicán y Cubará permanecen incomunicados luego de que las lluvias destruyeran puentes y afectaran gravemente la infraestructura vial.En Arauca también decretaron calamidad pública luego de que las crecientes súbitas ocasionaran el colapso de un puente militar y graves daños en corredores estratégicos como las vías Tame-Arauca, Saravena-Cubará y la Ruta de la Soberanía, que comunica con Casanare, Boyacá y Norte de Santander.Mientras tanto, en el Caribe colombiano el problema es exactamente el contrario. Valledupar vive jornadas con temperaturas cercanas a los 40 grados que han obligado a los habitantes a improvisar todo tipo de estrategias para soportar el calor. Algunos duermen en balcones buscando corrientes de aire; otros utilizan varios ventiladores al mismo tiempo, humedecen toallas o recurren a atomizadores de agua para aliviar la sensación térmica.Las autoridades sanitarias advirtieron que el calor incrementa el riesgo de deshidratación, golpes de calor y otras complicaciones, especialmente en adultos mayores, niños menores de cuatro años, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. También alertaron sobre el impacto que las altas temperaturas están teniendo sobre los animales en condición de calle.En Cartagena, aunque los termómetros han marcado entre 32 y 33 grados, la alta humedad elevó la sensación térmica hasta los 40 grados durante los últimos días. El Ideam mantiene alertas para la región Caribe por las condiciones atmosféricas extremas, mientras residentes y turistas enfrentan jornadas de intenso bochorno.Barranquilla también permanece bajo alerta. La Secretaría de Salud recomendó evitar la exposición al sol entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, mientras la Oficina de Gestión del Riesgo pidió extremar las precauciones para prevenir incendios forestales, tras varios eventos registrados en la ciudad y la preocupación por el Parque Isla Salamanca. A esto se suma el incremento en el consumo de energía, impulsado por el uso permanente de ventiladores y aires acondicionados.En Santa Marta, donde la temperatura alcanzó los 37,2 grados y la sensación térmica ronda los 45 grados desde hace varias semanas, el Distrito declaró la calamidad pública. Las autoridades reportan una disminución en las fuentes hídricas que abastecen la ciudad y advierten que la prolongación del calor podría derivar en una crisis ambiental, sanitaria y de abastecimiento durante el segundo semestre del año.Aunque ambos escenarios parecen contradictorios, dos expertos consultados por EL TIEMPO señalan que son compatibles. El fenómeno de El Niño no elimina las lluvias, sino que modifica su comportamiento de manera probabilística y con efectos distintos según la región. En zonas como Casanare y la Orinoquia pueden presentarse episodios de lluvias intensas durante la temporada invernal por la interacción de otros sistemas atmosféricos, mientras el Caribe sí experimenta con mayor fuerza el incremento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones. Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.