Uno de los momentos más esperados de la vida adulta es cuando cae en nuestras manos nuestro primer sueldo. Después de 30 días o 15, de ser el caso, anhelamos esos billetes que huelen a libertad, a sueños por cumplir o a urgencias por cubrir. Pero también viene con un golpe de realidad: este hito empieza a consolidar la actitud financiera que nos guiará el resto de nuestros años.Lo importante aquí es reconocer que cada persona —cada hogar— es diferente, razona Julio Mayorga, especialista en riesgo financiero e instructor de educación financiera, y en ese ejercicio reconocer que el primer sueldo sí genera un cambio psicológico en el individuo. “Partimos del hecho de que empezamos a entender que existen recursos limitados y que las necesidades son ilimitadas. Poco a poco se forjan los hábitos de comportamiento financiero para poder utilizar estos recursos de la manera más óptima posible”, explica el experto.PublicidadEs cierto que la educación financiera se puede aprender a cualquier edad, pero al recibir ese primerísimo primer salario ratificamos qué tanto sabemos de finanzas personales o qué tanto necesitamos aprender para que la recién encontrada autonomía económica no perturbe la paz mental, tanto en el presente como a futuro.Para empezar, autocapacitarse en estos temas es la mejor opción. “Por ejemplo, indagar cómo armo un presupuesto, luego qué beneficios tengo cuando abro una cuenta corriente o una cuenta de ahorros”, indica Evelyn Uquillas, especialista en educación financiera de Produbanco. “Generalmente, cuando los jóvenes reciben su primer sueldo, la empresa les abre una cuenta de ahorros para hacer el depósito de su salario. Conocer cómo funciona este producto financiero es importante”, considera. Otro ejemplo: si reciben una tarjeta de crédito, saber cómo funciona, cuál es la diferencia del pago mínimo con el pago de contado o con el pago sugerido, cuándo se recargan los intereses.PublicidadPublicidad“Todo este tipo de información siempre va a ser valiosa; les va a ayudar a tomar las decisiones adecuadas financieramente hablando”, resalta. Es vital, de hecho, porque la llegada del primer sueldo viene acompañada de una emoción inherente que puede empujar a errores con todo tipo de consecuencias.“Creo que el error más grande es no planificar y emocionarse por gastarlo todo en una sola compra, como el último modelo de teléfono”, ilustra Uquilas. O, peor aún, comprometer todo el sueldo en deudas a mediano y largo plazo. Para eso uno también debería marcarse objetivos. “Tú planificas cuando tienes objetivos. Dices: ‘Quiero pagarme mis estudios, quiero viajar, quiero comprarme un auto, quiero casarme’”, agrega.Presupuestos y realidadesUno de los primeros conceptos que se observa en educación financiera es armar presupuestos. La fórmula universal dice que el 50 % de nuestros ingresos mensuales se destina a los gastos fijos (vivienda, servicios básicos, transporte, educación), el 30 % o el 40 % a los gastos variables (como entretenimiento o visitas médicas) y el 20 % o el 10 % al ahorro.Esos porcentajes pueden fluir, pero lo vital es tener claros los rubros para que el presupuesto realmente funcione, dice Uquillas.“Existen muchos mecanismos de distribución y de adecuación de recursos, pero considero que lo primero en lo que se debe trabajar es el comportamiento financiero”, aporta Mayorga. “Puedo tener las ganas de la mejor distribución de presupuesto, pero el ser humano nunca estará exento de emergencias ni de impulsos de decisión financiera que, si bien a corto plazo pueden parecer satisfactorios, pueden generar brechas financieras en el largo plazo y dar paso a generaciones recurrentes de endeudamiento, iniciando así un círculo vicioso”, manifiesta.Mayorga resalta que la base del presupuesto será cubrir las necesidades de cada individuo (que surgen de sus realidades personales). Una vez cubiertas estas necesidades, se puede asignar un valor al ahorro y, finalmente, destinar lo remanente al ocio y la diversión. “Suena, en teoría, tan fácil poder asignar estos rubros, pero lo más difícil de educar son los hábitos y comportamientos financieros debido a que surge el tema de por qué ahorrar o por qué esperar si existen muchas cosas que queremos comprar ahora en el presente”, sostiene.PublicidadDependiendo de la situación del hogar, también se crea un factor de corresponsabilidad en el individuo, que de manera consensuada puede aportar a las finanzas de la familia. “Ese es un punto de partida para poder entender el verdadero costo de mantener un hogar. El joven empieza a entender los gastos relacionados con mantener una vivienda y, de a poco, se va haciendo parte de las realidades del día a día de la sociedad”, reflexiona Mayorga.Primer sueldo y primera tarjeta de créditoCon el primer sueldo se abre una ramificación de productos financieros que antes no estaban disponibles. Como mencionamos, llega la primera tarjeta de crédito, la cual puede convertirse en una gran tentación hacia un mundo que parece ilimitado de opciones. Este producto puede funcionar como un aliado y no como una trampa de sobreendeudamiento, siempre y cuando se entienda que no es una extensión del sueldo ni un regalo. “La tarjeta de crédito es eso: un crédito. Debo tener claro que lo que gasto lo tengo que pagar en una fecha máxima de pago. Ese es mi principal consejo. Y que si lo uso como un medio de pago, eso va a ir dentro de mis gastos fijos”, indica Uquillas, quien recomienda tener solo una.“Tener una tarjeta es suficiente. Si la administro correctamente y el sistema bancario me genera una mejor calificación. Cuando mis ingresos se incrementan, puedo obtener, de repente, de otra marca, para así disfrutar de los beneficios de cada una”, explica la especialista. “Pero eso es a futuro”, añade.Cómo construir un fondo de emergenciaUna de las recomendaciones financieras que más se escuchan en nuestro medio, en cualquier situación, es la importancia de tener un fondo de emergencias. Para alguien que recién está acumulando riqueza, esto puede resultar un poco lejano. Nuevamente, todo depende de la situación individual. La clave para el ahorro, insiste Uquillas, es identificar claramente los gastos fijos para así, a su vez, poder controlarlos. Una distribución adecuada permite ver dónde reducir o limitar gastos y así destinar el excedente al colchón de emergencias.“Considero que, en un joven de 20 años, es más prioritario empezar a generar tendencias de comportamiento financiero; el factor conductual es una pieza clave y la más difícil de forjar, a fin de mantener decisiones basadas en la razón y no en el impulso”, reitera Mayorga.Para el consultado, una estrategia que ayuda a internalizar la importancia del ahorro es el deseo de cumplir metas o sueños. “Tenemos a un joven que está recibiendo su primer sueldo y que se está involucrando en la vida cotidiana y en el mercado laboral. Enfocarse en un fondo de ahorro, ya sea para un viaje, un bien o un curso, es una pieza clave para mantener la motivación de por qué nos estamos esforzando día a día”, observa. “Sin la motivación y sin el compromiso conductual, es muy difícil generar hábitos financieros a largo plazo”, puntualiza.Supervivencia financieraParece que la buena noticia de recibir plata para gastarla llega con la incómoda noticia de adquirir nuevas responsabilidades y de autocontrol. Pero en ese equilibrio se puede encontrar la salud financiera.Mayorga enfatiza lo fundamental que es armar presupuestos; no solo pensarlos o meditarlos, sino tenerlos en un Excel es la mejor alternativa. “A veces solo pensamos en lo que tenemos que gastar, pero cuando lo escribimos y documentamos, se ve diferente. Este proceso no quita más de 15 minutos y es una herramienta real que te permite ver con claridad en qué estás gastando”, apunta.La palabra gastos ya de por sí es temerosa, pero el especialista sugiere ver el presupuesto como un flujo de pagos para tener claridad sobre qué gastos se abordarán en cada flujo de ingresos.Otro consejo que reitera es mantener la calma ante decisiones de compra impulsivas. “Puede parecer fácil, pero quién no se ha enfrentado a situaciones donde existe el impulso de comprar algo que nos gusta, pensando ‘¿y si la oferta ya no sigue vigente mañana?’”, añade. Generar el comportamiento conductual para forjar carácter y tomar las mejores decisiones es lo más difícil de implantar en cada individuo.Finalmente, lo más sano y sincero es adaptarse a las realidades del hogar: cada familia vive realidades diferentes. Eso influye en las contribuciones que debe hacer el joven en el hogar. En ese sentido, es importante la comunicación entre los suyos para determinar en qué se puede ayudar. “Si nace del propio individuo el ofrecerse y mencionar en qué puede contribuir, sería ideal; pero si no es el caso, sería oportuno llegar a un consenso sobre las necesidades a cubrir”, puntualiza Mayorga. Incluso hablar sobre el deseo de independencia para trabajarlo a mediano o largo plazo, una vez que se hayan analizado todos los gastos en los que se incurrirá si se toma esta alternativa (alquiler, servicios básicos, comida, entre otros). (F)
El primer sueldo: libertad financiera con nuevas responsabilidades personales
Descubre cómo armar un presupuesto mensual y cambiar tu comportamiento conductual con el fin de crear un fondo de emergencia para metas a largo plazo.











