NoticiaA pesar de su enfermedad que la dejó inmovil desde pequeña, Lillard pudo llevar una vida llenade logros personales y amor.Martha Ann Lllard, paciente con pulmón de acero Foto: Archivo ParticularSUBDIRECTOR VIDA12.07.2026 08:45 Actualizado: 12.07.2026 08:45

Martha Lillard, considerada la última paciente en Estados Unidos que dependía de un pulmón de acero, murió el 26 de junio en Oklahoma a los 78 años. La mujer había contraído polio en la infancia y desde entonces necesitó ese dispositivo para respirar. LEA TAMBIÉN En los últimos dos años de su vida, Lillard pasaba casi 24 horas diarias dentro del aparato, luego de que su capacidad pulmonar cayera por debajo del 25 % tras contagiarse dos veces de covid-19. Su hermana menor, Cindy McVey, atribuyó la muerte a las secuelas del covid prolongado, aunque el certificado de defunción menciona insuficiencia pulmonar crónica y síndrome pospolio. McVey recordó que a Martha le habían advertido que no llegaría a vivir más allá de los 20 años, pero que ella tuvo el ánimo y la voluntad de aprovechar su vida al máximo. LEA TAMBIÉN Lillard tenía cinco años cuando, en 1953 —dos años antes de que se inventara la vacuna—, comenzó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad. Poco antes de morir, relató en una entrevista con el canal KFOR que ese día amaneció con un fuerte dolor de cuello que le impedía levantar la cabeza de la almohada. Cuatro días después perdió el conocimiento y quedó paralizada del cuello hacia abajo, sin poder respirar ni mover brazos o piernas.¿Cómo fue la vida de Martha Lillard?De niña estuvo seis meses hospitalizada y llegó a pasar 23 horas al día dentro del pulmón de acero mientras reaprendía a respirar, un tratamiento habitual para los pacientes de polio en esa época. A diferencia de otros menores, que solían resistirse a la máquina, ella misma contó que disfrutaba estar ahí porque sentía que respiraba bien. Con el tiempo recuperó la capacidad de caminar y parte del movimiento del brazo izquierdo y las piernas, aunque el brazo derecho quedó paralizado por completo.Pese a las limitaciones físicas, Lillard asistía dos horas al día a clases presenciales en la primaria y completaba su formación con tutorías particulares; más adelante cursó la secundaria en Shawnee High School mediante un sistema telefónico que le permitía comunicarse con profesores y compañeros por intercomunicador. Su familia adaptó incluso los viajes en carretera a un remolque especial para transportar el aparato, y durante una época ella misma llegó a manejar un vehículo.Martha Ann Lllard, paciente con pulmón de acero Foto:Archivo ParticularVivió sola durante años y preparaba su propia comida. La llegada de internet amplió notablemente su mundo, le permitió mantenerse informada y profundizar en el conocimiento de su propia enfermedad. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, entró a una sala de chat buscando entender lo ocurrido y allí conoció a un hombre egipcio con quien mantuvo una relación a distancia durante más de dos décadas. La pareja, identificada como Baha Salh, se casó cuando él finalmente obtuvo una visa para viajar a Oklahoma. Su hermana los describió como almas gemelas y aseguró que él quedó desconsolado tras la pérdida.En los últimos años, la familia buscaba con urgencia a alguien capaz de reparar alguno de los varios pulmones de acero que Lillard había usado a lo largo de su vida, ya que algunas piezas databan de la década de 1940 y eran difíciles de conseguir. El año pasado, un tornado dejó sin electricidad al aparato y su esposo tuvo que practicarle respiración boca a boca hasta que llegó ayuda médica. LEA TAMBIÉN Tras su muerte, su familia abrió una campaña de recaudación en GoFundMe para cubrir los gastos del funeral. En la descripción de la iniciativa, la presentan como una persona artística y creativa que escribía poemas, componía canciones, tocaba piano con la mano izquierda, pintaba y hasta redactó su propio obituario, además de colaborar en el rescate de personas y animales en situación de abandono.EL TIEMPO Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.