Xavier Col�sActualizado Viernes,
julio
22:04Len Blavatnik no tiene cara de due�o del f�tbol. Ni de magnate de la m�sica, ni de personaje de alfombra roja. Tiene m�s bien ese aire de se�or discret�simo que podr�a estar sentado en una junta de museo, en una cena de benefactores de Oxford o en un palco sin llamar demasiado la atenci�n. Y, sin embargo, detr�s de su nombre hay una de esas biograf�as que resumen medio siglo de dinero, poder, exilio, lujo y reinvenci�n. El hombre que controla DAZN, la plataforma que ha convertido el deporte en una guerra global de pantallas, naci� en la Uni�n Sovi�tica, hizo fortuna con las grandes privatizaciones rusas, compr� Warner Music y acab� entrando en la aristocracia social de Occidente con t�tulo de 'sir', mansiones millonarias y una hija presentada en sociedad en Le Bal de Par�s. Su nombre completo es Leonard Blavatnik, aunque naci� como Leonid Valentinovich Blavatnik en Odesa, entonces parte de la Ucrania sovi�tica, en 1957. Hijo de una familia jud�a, emigr� a Estados Unidos a finales de los a�os 60, cuando salir de la URSS no era s�lo mudarse de pa�s, sino cambiar de planeta. Este multimillonario empresario y fil�ntropo brit�nico-estadounidense nacido en la costa del mar Negor dej� atr�s su Benidorm sovi�tico y estudi� en Columbia y Harvard, fund� Access Industries en 1986 y empez� a construir una fortuna que est� por encima de los 30.000 millones de d�lares (seg�n el Bloomberg Billionaires Index).Blavatnik no ha sido nunca un multimillonario de gestos teatrales. No se parece a Elon Musk, no tuitea su vida, no se exhibe en yates para la prensa y rara vez concede entrevistas. Su estilo es otro: comprar, esperar, transformar y cobrar. As� levant� un imperio que toca la petroqu�mica, el petr�leo, la tecnolog�a, el cine, los teatros, la m�sica y ahora el deporte. Su holding, Access Industries, funciona como una caja fuerte global desde la que ha ido acumulando piezas de distintos mundos. La m�s c�lebre, durante a�os, fue Warner Music. En 2011, Blavatnik compr� la discogr�fica por unos 3.300 millones de d�lares. De pronto, aquel empresario nacido en la Odesa sovi�tica se convirti� en due�o indirecto de un cat�logo que inclu�a a estrellas de todas las generaciones. Del petr�leo y el aluminio a Ed Sheeran, Madonna o Dua Lipa.Pocas trayectorias explican mejor la extra�a alquimia del capitalismo moderno: un hombre formado en el derrumbe de la URSS termina ganando dinero cada vez que suena una canci�n en Spotify. Su fortuna inicial sali� de aluminio y petr�leo en la Rusia postsovi�tica, y sus donaciones a instituciones como Oxford han sido criticadas por quienes ven en ellas lavado reputacional.Su apuesta m�s visible en Espa�a se llama DAZN. La plataforma (pronunciada "Da Zone"), empez� vendi�ndose como el Netflix del deporte. La idea era sencilla y car�sima: comprar derechos deportivos en todo el mundo y convencer a los aficionados de que el futuro ya no estaba en el mando de la televisi�n, sino en una aplicaci�n. F�tbol, boxeo, F�rmula 1, MotoGP, NFL, tenis. Todo en streaming y todo bajo demanda, como mandan los nuevos c�nones. Todo con la ambici�n de convertir cada partido en una relaci�n directa entre la plataforma y el fan.El problema es que el deporte no es barato. DAZN ha acumulado p�rdidas enormes y Blavatnik ha tenido que sostenerla con miles de millones. Para algunos, es una aventura demasiado cara. Para otros, es una apuesta cimentada en la paciencia: quien controle los derechos y los datos de los aficionados controlar� una parte esencial del entretenimiento del siglo XXI.LOS HIJOS QUE BRILLAN EN SOCIEDADLa vida privada de Blavatnik, en cambio, se cuenta casi siempre en voz baja. Est� casado con Emily Appelson y tiene varios hijos. La familia se mueve entre Londres, Nueva York y los grandes circuitos de la filantrop�a internacional. Su direcci�n londinense m�s citada est� en Kensington Palace Gardens, una de las calles m�s caras y vigiladas del mundo, cerca de embajadas, palacios y vecinos con fortunas capaces de comprar clubes de f�tbol sin recurrir a una hipoteca.Su apellido tambi�n est� grabado en universidades y museos. Ha donado grandes sumas a Oxford, Harvard, Yale, el Tate Modern y otras instituciones culturales y cient�ficas. En Reino Unido fue nombrado caballero por sus servicios a la filantrop�a. Desde entonces es Sir Leonard Blavatnik, una f�rmula que suena casi novelesca y sobre todo m�gica si se recuerda el punto de partida: un joven jud�o que dej� la URSS y termin� siendo recibido por la �lite brit�nica.Esa entrada en la alta sociedad tuvo una imagen perfecta en Par�s. En 2017, su hija Laila Blavatnik debut� en Le Bal des D�butantes, el baile en el que cada a�o una veintena de j�venes de familias reales, aristocr�ticas, empresariales o cinematogr�ficas son presentadas en sociedad vestidas de alta costura: una pasarela viviente.Laila acudi� con un dise�o de Ralph & Russo Couture y fue acompa�ada por el pr�ncipe Philippe-Emmanuel de Cro�-Solre. Su madre, Emily, fue descrita por la revista 'Vanity Fair' como una madre orgullosa que no paraba de hacer fotos con el m�vil.









