Vida nació con una grave deformación en las patas delanteras que le provocaba dolor, cojera y dificultades para mantenerse en pie. Sin tratamiento, la enfermedad podía avanzar hasta impedirle caminar de manera definitiva. A su lado, desde su primer día, ha permanecido Cayetana, su madre, que se ha convertido en su principal fuente de alimento, aprendizaje y seguridad.La situación de ambas llegó a la Fundación Centauro Quirón a través de una petición urgente de ayuda recibida por Alba Jiménez, trabajadora social de la entidad. Tras conocer el caso, el equipo activó su protocolo de actuación y contactó con la persona responsable de los dos animales para estudiar las alternativas disponibles.El nombre original de la potra era Cora, elegido por su tutor por la mancha con forma de corazón que tiene en la cabeza. Según relató a la fundación, la pequeña trataba continuamente de moverse y galopar junto a su madre, pese a las dificultades que tenía para caminar.La malformación era tan acusada que necesitaba ayuda manual para mantenerse en pie y alimentarse. Su tutor había valorado la posibilidad de operarla, pero no disponía de los recursos económicos necesarios para asumir una intervención veterinaria especializada. Ante el riesgo de que su estado siguiera deteriorándose, solicitó ayuda.Después de estudiar el caso, la Fundación Centauro Quirón acordó hacerse cargo de la potra, a la que comenzó a llamar Vida. Cayetana fue cedida inicialmente de manera temporal para que pudiera acompañarla durante el proceso. Sin embargo, esta solución implicaba que, una vez concluida la cesión, la yegua tendría que regresar y ambas acabarían separadas.Esta posibilidad preocupaba a los profesionales, usuarios y voluntarios que observaban diariamente el comportamiento de los dos animales. Según explican desde la fundación, Vida y Cayetana permanecen siempre juntas y la madre no solo proporciona cuidados básicos a la potra, sino que también actúa como su principal referencia emocional.La presencia de la yegua resulta especialmente relevante en un momento en el que Vida debe enfrentarse a desplazamientos, revisiones veterinarias y procedimientos desconocidos. "Su madre es una referencia para la potra, además de ofrecer cuidado, es una fuente de seguridad para ella", señalan desde la entidad.Su madre es una referencia para la potra, además de ofrecer cuidado, es una fuente de seguridad para ellaPara afrontar el tratamiento y evitar la separación, la fundación puso en marcha una campaña con dos objetivos. El primero era reunir el dinero suficiente para que Vida pudiera ser intervenida en el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad de Murcia por un cirujano especialista. El segundo consistía en conseguir alcanzar un acuerdo con el tutor de Cayetana y garantizar que la yegua permaneciera con su hija.La compra de Cayetana fue planteada como una medida excepcional. La Fundación Centauro Quirón explica que su actividad habitual consiste en rescatar, proteger y rehabilitar animales para su posterior adopción o para su participación en intervenciones asistidas, pero no en adquirirlos mediante una compraventa. En este caso, la entidad consideró que mantener juntas a madre e hija era importante para el bienestar de Vida.La respuesta al llamamiento para financiar la intervención llegó poco después. La empresa murciana de transportes Gopastrans contactó con la fundación y comunicó que asumiría el coste completo de la cirugía, lo que permitió programar el procedimiento sin tener que esperar a que concluyera la recaudación."Cuando vimos la noticia, entendimos que no era solo un caso más. Era una vida que necesitaba ayuda inmediata", afirmó Miguel Ángel Martínez, responsable de la compañía. "Si una vida depende de un gesto, hay que hacer ese gesto". Desde la Fundación Centauro Quirón destacaron que la aportación económica permitía afrontar el tratamiento sin retrasos. "No es solo una ayuda económica: es la oportunidad real de que Vida crezca, corra y viva como cualquier otro animal", indicaron sus responsables.Alba Jiménez también subrayó la rapidez con la que se produjo la respuesta. Según explicó, Martínez manifestó desde el primer contacto su intención de ayudar y acudió posteriormente a las instalaciones para conocer a Vida y a Cayetana. Cuando vimos la noticia, entendimos que no era solo un caso más. Era una vida que necesitaba ayuda inmediataNo obstante, la prioridad del proyecto continúa siendo completar el tratamiento veterinario de la potra y asegurar unas condiciones adecuadas para su recuperación. La fundación asegura que la evolución de Vida está siendo positiva y que continuará informando sobre su progreso.La intervención representa una oportunidad para corregir o reducir los efectos de la malformación, aunque su recuperación dependerá del resultado del procedimiento, de la rehabilitación posterior y del seguimiento veterinario.Mientras avanza el proceso, Vida continúa acompañada por Cayetana. La unión entre ambas ha pasado a ocupar un lugar central en el rescate: no se trata únicamente de conseguir que la potra pueda caminar sin dolor, sino también de evitar que el tratamiento suponga la pérdida de la figura que la ha alimentado, protegido y guiado desde que nació.