Una mañana de mediados de julio en la costa de Moray, en Escocia, cerca de Inverness: el cielo es plomizo, el mar embravecido y la lluvia cae en horizontal. Christopher Nolan se abre paso hasta el muelle en busca de su asesor marítimo, esperando en su fuero interno que ese sea el primer día de los seis meses de rodaje de La Odisea en el que le digan: “Lo siento, hoy no, el mar está demasiado agitado”. Sin embargo, la embarcación en la que ruedan —un barco de madera de 35 metros procedente de Noruega— se había construido pensando en esas condiciones. Así que, aunque está claro que la experiencia será terrible, a Nolan le aseguran que también será perfectamente segura.En menos de una hora, él, su reparto y su equipo están siendo zarandeados por olas tan empinadas que varios actores secundarios se aferran a la borda y vomitan. “Disculpad”, les grita Nolan por encima de la tempestad, mientras hace señas a su director de fotografía, Hoyte van Hoytema. “¿Os importaría que grabáramos los vómitos?”. “Y hay que reconocerles el mérito”, dice el director un año después: “Dijeron: ‘Por supuesto, adelante’. Y aquel día acabó siendo fabuloso a la vez que duro; de él surgieron algunas de mis tomas favoritas de la película”.Hoy, Nolan se encuentra a salvo de las inclemencias del tiempo en el Hotel Corinthia, en su ciudad natal, la mañana tras la victoria de Inglaterra sobre México en el Mundial. Es la mañana del estreno mundial de su asombrosa adaptación de la epopeya mitológica de Homero. Nolan estuvo despierto hasta las 4 de la madrugada viendo el partido de fútbol y tiene que mantenerse despierto para la proyección que tendrá lugar más tarde, así que se toma una gran taza de su té Earl Grey favorito para aguantar el rato.Afuera, el termómetro roza los 32 grados, pero dentro todo está fresco y en calma. El comportamiento imperturbable y seguro de Nolan es lo que convence a los estudios para que le concedan enormes sumas con las que llevar a cabo ideas que no son éxitos obvios: una biografía de tres horas sobre un físico teórico ( Oppenheimer ); un misterio contado al revés ( Memento ); un filme de atracos con múltiples niveles en el que todos están dormidos ( Origen ).Nuevas generacionesAlgunas partes de ‘Backrooms’ son como lo más oscuro de Lynch. Y a los jóvenes les encantan”Contrariamente a lo publicado, Nolan insiste en que La Odisea no es su película más cara: ese título lo ostenta El caballero oscuro: la leyenda renace (2012), la conclusión de su trilogía de Batman. Pero, al tratarse de una adaptación de casi tres horas de un poema de la antigua Grecia que cuesta en torno a 250 millones de dólares, su relación riesgo-rentabilidad está a la altura. No obstante, Nolan y su esposa y productora de toda la vida, Emma Thomas, son conocidos por sacar el máximo partido a cada penique, una habilidad que va más allá de la producción cinematográfica. Al final de la conversación, Nolan saca un frasco del maletín y vierte metódicamente hasta la última gota del té que queda.Nacido en Londres en 1970 y criado entre la capital británica y Chicago, Nolan albergó ambiciones cinematográficas desde la infancia: su primer largo, Following (1998), un intrincado noir rodado los fines de semana con presupuesto irrisorio, fue tan prometedor como para que, cuando adaptó uno de los relatos cortos de su hermano Jonathan en Memento , un ejecutivo de Newmarket Films reuniera a duras penas 4,5 millones de dólares y le dejara dirigirla. El resultado —intelectual, provocador, adictivo y dolorosamente triste— le convirtió en una sensación y sus proyectos fueron cada vez más ambiciosos: el thriller Insomnia , protagonizado por Al Pacino y Robin Williams, y después Batman y más allá.Los críticos pasaron un tiempo intentando en vano encasillarlo —¿era el nuevo Spielberg, Kubrick o incluso Lean?—, aunque han aceptado que es un caso único: un explorador de grandes temas existenciales como el tiempo, el arrepentimiento y la identidad, pero que también aprecia el simple placer de filmar un avión jumbo estrellándose contra la terminal de un aeropuerto. Parte del atractivo de adaptar La Odisea , explica, radica en que en Hollywood nadie se había atrevido a intentarlo desde la época del cine mudo. “Por supuesto, estaban todas esas brillantes obras de gente como Ray Harryhausen en películas como Furia de titanes ”, dice Nolan, cuya Odisea incluye una secuencia en el Hades con un astuto homenaje a una de las escenas del clásico de Harryhausen de 1981. “Pero él siempre trabajaba con presupuestos de películas de serie B. No disponía de la tecnología para llevar a cabo los elementos fantásticos a la escala de Cleopatra o Espartaco . Así que siempre lo vi como una oportunidad tremenda”. Una oportunidad que solo se presentó después de que Oppenheimer recaudara mil millones de dólares y ganara siete Oscar. Universal dio a Nolan carta blanca, y él supo qué hacer.Fuera lo que fuera lo que el estudio esperara, no era que la obra se viera arrastrada a una guerra cultural en Internet. Cuando en mayo se supo que el papel de Helena de Troya lo interpretaría la keniano-mexicana Lupita Nyong’o, destacados clasicistas como Elon Musk y un grupo de youtubers cuyos ingresos dependen de enfadarse por un filme dos veces por semana denunciaron a Nolan por capitular ante la agenda woke .Sin smartphone“Solo soy capaz de avanzar en mis ideas en esos ratos en los que todos miran al móvil”Otros se quejaron de supuestas inexactitudes en el diseño del vestuario y de los barcos, mientras que otros —Musk y los youtubers de nuevo— se mostraron en desacuerdo con el casting del actor transgénero Elliot Page para el papel de Sinón, un guerrero sacado de la Eneida de Virgilio. A pesar de los elogios de personas como el historiador Tom Holland, se generó suficiente polémica como para que el tráiler final acumulara 600.000 “No me gusta”.¿Se quedó Nolan desconcertado? “Es algo que va con el cargo”, dice, sonriendo serenamente, antes de levantar la taza y el platillo y dar un sorbo teatral. “Pero mire”, añade, “estos debates que surgen antes de que la gente vea la película son irrelevantes, porque nadie sabe aún cómo es”. Además, era consciente de que La Odisea era exactamente el tipo de proyecto susceptible de suscitar comentarios acalorados sobre cómo debía abordarse. “Pero recuerde –continúa– que me pasé diez años de mi vida trabajando con Batman”.“Cuando me incorporé a Batman Begins , guionistas y dibujantes llevaban casi 65 años trabajando en este querido personaje, y había muchas ideas preconcebidas. Y lo que aprendí durante mi etapa en esa trilogía es que no puedes preocuparte por nada de eso. Lo que tienes que hacer es honrar el texto original interpretándolo de la forma más contundente que puedas”. Los lectores quizá recuerden el escepticismo inicial en torno a algunas de las decisiones más atrevidas de Nolan en esa trilogía, como que el Joker fuera interpretado por Heath Ledger, por entonces, un galán de comedias románticas. “Al final, los seguidores de la saga, incluso cuando hacíamos algo que no era lo que ellos habrían hecho, disfrutaron de la sinceridad del intento de llevar a la pantalla la mejor versión posible”. Con La Odisea , espera que el público reaccione igual.Lo que desatascó el proceso de adaptación, afirma, fue que la historia de Homero se desarrollara unos 400 años antes de que fuera narrada. “Tanto él como su público miraban hacia atrás, a lo que consideraban una civilización superior, esa lejana Edad de los Héroes, y entre ambos momentos se había producido un colapso social y cultural. Encontraban vestigios de aquella época que les parecían más allá de sus capacidades, como lo que llamaban murallas ciclópeas, hechas de piedras tan grandes que creían que solo los gigantes podrían haberlas construido”. La Odisea , desde luego, no parece una película de alguien que se crea la idea de que el progreso humano es una curva ascendente ordenada, sugiero. “Sí, bueno, Homero tampoco lo creía”, añade con ironía. “Pero ahí está la clave. Idealizaban el pasado y creían que se había perdido algo significativo”.La clave del guionHomero idealizaba el pasado, una civilización superior, la lejana Edad de los Héroes”Ese tono elegíaco impregnó el proceso de rodaje. Matt Damon, que interpreta a Ulises, declaró a la revista GQ que durante el rodaje –que tuvo lugar en Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Malta y el Sáhara Occidental, además de Escocia– “sabía que era la última oportunidad que iba a tener de hacer algo así”. Nolan hace una leve mueca. “Creo que sé a qué se refería, porque parece que hace mucho que nadie hacía una película como ésta de esta manera, en la que se recorre el mundo, se reúne un reparto de miles de personas”, afirma. “Pero hay un aspecto derrotista en verlo así con el que no estoy de acuerdo. El cine es vital y esencial, y sigue transformándose: contamos con nuevas y magníficas voces jóvenes que hacen suyo el medio y lo hacen avanzar”. Destaca a Curry Barker y Kane Parsons –los jóvenes talentos de YouTube cuyos debuts como directores, Obsession y Backrooms , se han situado entre los mayores éxitos críticos y comerciales del año– como prueba de que las cosas van por buen camino.“Por eso nunca me he creído los argumentos de que la capacidad de atención del público joven está demasiado agotada como para disfrutar de una epopeya griega de tres horas”, afirma. “Esas películas son misteriosas y reflexivas. Algunas partes de Backrooms son como lo más oscuro de David Lynch. Pero a los jóvenes les encantan”. Nolan también afirma que le ha animado la preferencia de Barker y Parsons por los efectos especiales creados físicamente en el set siempre que sea posible, así como su ambivalencia hacia la IA. “Nunca en mi vida había visto un rechazo tan rápido y generalizado de lo que se suponía que era un avance tecnológico fundamental”, afirma. “Se ha dedicado muchísima energía a introducir la IA, pero si observa la reacción de esa generación, la rechazan por completo”.Cita a sus propios cuatro hijos –que rondan los veinte años– como un ejemplo más. “Su juicio sobre la chapuza de la IA ha sido inmediato y severo. La ven tal y como es rápidamente y les resulta mucho más fácil identificarla, porque surgió de un mundo en línea que conocen muy bien. Y aunque eso no significa que todos los aspectos de la tecnología sean inútiles, en el ámbito cinematográfico llega en el momento menos oportuno: tras años de avanzar hacia entornos altamente virtuales, asistimos a un renovado interés por formas de narrar más tangibles y reales”.La propia desconfianza de Nolan hacia ciertas corrientes tecnológicas es ya casi legendaria, aunque La Odisea utiliza una buena dosis de efectos visuales, así como todos los demás trucos del arsenal cinematográfico. Parece especialmente orgulloso de la secuencia del cíclope. El gigante es interpretado por Bill Irwin, aunque su enorme tamaño se consigue mediante una mezcla de marionetas, animatrónica, efectos ópticos y gráficos por ordenador. También se le ilumina el rostro con la escena en la que la bruja Circe, interpretada por Samantha Morton, transforma a la tripulación de Ulises en cerdos, remodelando sus rostros como una alfarera en su torno. Nolan echó la vista atrás a algunas de sus escenas de transformación favoritas de las películas con las que había crecido, como Un hombre lobo americano en Londres , “donde se realizaban en gran parte ante la cámara y tenían una textura que resultaba a la vez creíble, cautivadora y repulsiva”.Darlo todo“Considero cada película que hago como la última que haré jamás, y algún día tendré razón”Hay algunos avances tecnológicos que Nolan sigue decidido a no adoptar: no tiene smartphone. “Os habéis convertido todos en borreguitos”, dice riendo. Pero, aunque no tiene intención de ceder, “me preocupa que el mundo acabe por doblegarme. El regreso del código QR desde la pandemia del covid me ha resultado especialmente complicado”. ¿Por qué está tan en contra? “En parte porque sé que me volvería terriblemente adicto a ellos si tuviera uno. Me pasaría todo el tiempo buscando cosas. Y solo soy capaz de avanzar en mis ideas para los proyectos en esos ratos en los que todo el mundo suele estar pegado al móvil: esperando el tren, en un aeropuerto o sentado en un restaurante esperando a que llegue alguien para cenar”.Si tuviera un cine, ¿prohibiría los móviles? “Mi cine habitual es el Vista de Los Ángeles, que dirige Quentin Tarantino, y allí tienen una política muy estricta para los smartphones: salir al vestíbulo. Es una norma maravillosa”. No está tan de acuerdo con la regla que se ha impuesto Tarantino de “diez películas y se acabó”. “Es peligroso verlo de una forma tan concreta. Quentin tiene sus razones, y las respeto enormemente. Pero espero que no se mantenga fiel a ellas”, dice. Para él, el razonamiento es un poco diferente: “Considero cada película que hago como la última que haré jamás, y algún día tendré razón. Por eso, cada vez quiero darlo todo en el proyecto que tengo entre manos. Quiero que cada película lo sea todo”.(C) Telegraph Media Group Holdings Ltd
Christopher Nolan: “Hace mucho tiempo que nadie rodaba un filme así, recorriendo el mundo, con miles de actores en el reparto”
El director británico estrena este viernes su monumental versión de 'La Odisea' de Homero










