A medida que avanzaba la segunda mitad, el fantasma de otra prórroga ante Bélgica en unos cuartos de final de un Mundial se iba acrecentando. Cuarenta años después de lo sucedido en México’86, de tintes dramáticos, en Los Ángeles la cosa se dirigía peligrosamente a un destino parecido. En la banda, Luis de la Fuente consultaba con su mano derecha, Juanjo González, y el nombre de Mikel Merino era la respuesta obvia. “Cuando me giro y le veo, siempre estoy tranquilo”, repite. Tantas veces héroe, el navarro era llamado a filas. “Al principio pensamos en ponerle de nueve, pero luego optamos por otra cosa y ha salido bien”, confesaba el seleccionador, de nuevo acertando con su decisión, minutos después de que el héroe por excelencia hubiera firmado otra gesta y abierto la puerta de las semifinales con un nuevo gol para la leyenda de la selección.Merino ha dejado su sello en Stuttgart, Dallas y Los Ángeles, más veces héroe que ningún otroLa figura de Merino, como su personalidad, había sido siempre discreta. Un jugador de equipo, siempre remando a favor, pero nunca bajo el foco. Todo cambió hace dos años, en la Eurocopa. Fue entonces, casualmente también en los cuartos de final, cuando el todocampista navarro empezó a forjar una historia de épica y éxito. Lo hizo con un cabezazo en la prórroga que ya forma parte de la historia de la selección española, un testarazo que acabó con Alemania en Stuttgart, su propia casa, y que catapultó a la roja a semifinales de la Eurocopa, otra casualidad, también ante Francia. “Ni en mis mejores sueños podía imaginar todo lo que me está pasando, pero siempre confío en que puedo hacerlo bien. Esta vez he creído y confiado que el portero se podía equivocar y he estado atento”, se congratulaba tras el partido ante Bélgica. No es la primera vez este Mundial que Merino obra milagros. Sin ir más lejos, en el duelo de octavos de final ante Portugal, en Dallas, también fue decisivo batiendo a Diogo Costa en el añadido para despedir a Cristiano y meter a España en cuartos.De la Fuente se planteó sacarle de nueve ante Bélgica pero cambió de opinión y acertóCon este historial, el polivalente futbolista navarro es el primero de la clase a la que van los héroes de la selección española, los que han dado nombre a los goles más recordados a lo largo de los años. Nadie ha logrado más que él. Y, que nadie se alarme, Andrés Iniesta y su disparo a la leyenda en Sudáfrica en 2010 no participan, están fuera de concurso.Durante años, el gol de Señor a Malta fue el más popular de la historia de la selección españolaEn esta exclusiva clase hay dos alumnos que ya no están entre nosotros. Fueron los primeros en entrar, en sentarse en el pupitre. Ellos son Telmo Zarra, que con un gol a Inglaterra en Maracaná metió a España en la liguilla final del Mundial de 1950, y el gran Marcelino, que remató el centro de Chus Pereda para batir a Rusia y proclamar a España por primera vez campeona de Europa en 1964. Momentos, aquellos, en una época de vacas flacas, que son imborrables y ante los que cualquier homenaje se queda corto.Con Iniesta fuera de concurso; Zarra, Marcelino, Maceda, Alfonso, Puyol y Oyarzabal son también alumnos aventajadosTuvieron que pasar dos décadas para que la clase hiciera sitio a nuevos alumnos. Décadas de travesía por el desierto para la selección, en las que clasificarse para un gran torneo era toda una gesta, por extraño que parezca hoy en día. Sin duda, hasta la explosión del fútbol español a finales de la primera década de este siglo, el gol más famoso de la historia de España llevó la firma de Juan Señor. Un disparo raso desde la frontal en el minuto 84 de uno de los partidos más épicos y extraños que jamás haya jugado la selección nacional. Sí, el famoso choque contra Malta en el que había que ganar por 11 goles o más para clasificarse para la Eurocopa de 1984. El gol de Señor supuso el 12-1, la locura absoluta en Sevilla y en el resto del país. Una imagen que jamás se borrará. Aquel milagro dio pie a que otro de los precursores de Merino dejara su huella. En aquella Eurocopa, que España perdería en la final ante Francia, el equipo de Miguel Muñoz pasó a semifinales de manera agónica, eliminando a Alemania, la que era vigente campeona, gracias a un cabezazo de Maceda, que batió al mítico Schumacher en el último minuto.Una década más tarde de aquello, Fernando Hierro ingresaría en la clase con un gol que durante mucho tiempo marcó a una generación, un cabezazo ante Dinamarca en Sevilla que selló el pasaporte para el Mundial de 1994. Un gol agónico porque España jugó con 10 casi todo el partido tras la roja a Zubizarreta. Aunque no acabó sirviendo de mucho, hubo un gol en la Eurocopa del 2000 que también será siempre recordado. Lo anotó Alfonso Pérez Muñoz ante Yugoslavia en el minuto 94, el 4-3 que metió a España en las eliminatorias y que fue uno de los tantos más celebrados por muchos durante años. Pero ni de lejos como el testarazo de Puyol ante Alemania en Sudáfrica, el que abrió las puertas del cielo en aquel inolvidable Mundial.Puyol, tras batir a AlemaniaPropiasEl último alumno en entrar comparte nombre y amistad con Merino. Mikel Oyarzabal se ganó el pupitre anotando el gol ante Inglaterra en el minuto 86 que certificó el título continental hace dos años.Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.
Marcelino, Señor, Puyol... y Mikel Merino, goles para la historia de la selección española
El navarro ya ha firmado tres goles agónicos y decisivos que han clasificado a España










