No es posible decir con certeza que Milei va o no ser reelecto cuando falta tanto tiempo para las elecciones. El tiempo pausado de la antigua sociedad, fue reemplazado por uno vertiginoso. El celular, esa parte de nuestro cuerpo que nos comunica con todo, exige respuestas que deben ser inmediatas aunque no sean ciertas. Mandamos mensajes todo el tiempo y esperamos que los otros los respondan de inmediato, sin esperar que gasten su tiempo en analizar o en pensar. Todo es fugaz: en el pasado los niños compartían su niñez con hermanos y familiares que eran para toda la vida, que les trasmitían formas de ver el mundo y valores semejantes. En el parvulario fueron reemplazados por profesionales que cambian frecuentemente, al igual que sus compañeritos, procedentes de distintas familias, con los que establecen relaciones que son siempre provisionales. En la política esto se refleja en la facilidad con la que los electores cambian de preferencias, llegan a las urnas con porcentajes de indecisión que van entre el 30% y el 50%, toman decisiones a la velocidad de un mensaje de la red, movidos por razones que generalmente no tienen que ver con la política. Si comparamos las métricas de la red, pocos entran a las plataformas para consultar algo sobre El Capital de Marx, el pensamiento de Max Weber, las veinte Verdades Peronistas, el pensamiento de Leandro Alem o el de Anibal Ponce. La mayoría de la gente quiere conocer las últimas noticias acerca de la Inteligencia Artificial y de otros temas que interesan. En Argentina, Alem es menos conocido que Mbappe.
La reelección de Milei
A más de un año de las próximas elecciones, hacer pronósticos sobre una eventual reelección de Javier Milei resulta prematuro. La aceleración de los tiempos sociales, el impacto de las redes y la transformación de la comunicación política modificaron la forma en que los ciudadanos se informan, construyen sus preferencias y deciden su voto. En un escenario de alta volatilidad, donde la opinión pública cambia con rapidez y los electores ya no responden a las lógicas tradicionales de los partidos ni de los medios masivos, comprender cómo circulan hoy las ideas y cómo se forman los consensos resulta más importante que intentar anticipar un resultado electoral.









