Pocas selecciones pueden presumir de un historial tan cargado de episodios inolvidables. Desde Chile 1962 hasta Corea-Japón 2002, cada enfrentamiento entre argentinos e ingleses dejó una historia distinta: una polémica arbitral, un gol que cambió la historia, una expulsión decisiva o una definición por penales.
Ahora, 24 años después de su último cruce mundialista, volverán a encontrarse con un boleto a la final en juego.
Una rivalidad que nació antes de Maradona. El primer capítulo se escribió en Chile 1962, cuando Inglaterra venció 3-1 a Argentina en la fase de grupos. Cuatro años más tarde, en el Mundial de 1966, los ingleses eliminaron 1-0 a la Albiceleste en unos cuartos de final que quedaron marcados por la expulsión del capitán Antonio Rattín.
Aquel episodio trascendió el resultado. Las dificultades para comunicarse entre el árbitro alemán Rudolf Kreitlein y el futbolista argentino contribuyeron a acelerar la adopción internacional de las tarjetas amarilla y roja, introducidas oficialmente por la FIFA en el Mundial de México 1970.
México 1986 cambió la historia











