Noticia Exclusivo suscriptores El año pasado, el 31,9 por ciento del consumo en América Latina provino del mercado ilegal.Contrabando de cigarrillos en América Latina Foto: EL TIEMPOEDITOR DE DATOS Y ESPECIALES11.07.2026 22:09 Actualizado: 12.07.2026 16:26

Entre marzo y julio de este año, cuatro operativos dejaron un registro visible del contrabando de cigarrillos en el país, una problemática que desde hace décadas se ha extendido por toda América Latina. El 8 de marzo, la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) y el Grupo Anticontrabando de la Secretaría de Hacienda Departamental de Antioquia incautaron 236.533 cajetillas de cigarrillos de procedencia extranjera en un parqueadero del barrio Belén de Medellín, avaluadas en 1.509 millones de pesos. El 10 de junio, la Gobernación de Tolima destruyó 33.941 unidades entre licores adulterados, cervezas y cigarrillos ilegales en las instalaciones de la Fábrica de Licores de ese departamento. Del total, al menos 12.631 eran unidades de cigarrillos ilegales y se identificaron más de 130 marcas de cigarrillos de contrabando.El 27 de junio, se anunció el refuerzo de operativos anticontrabando en 40 municipios y dos distritos del departamento de Valle del Cauca. Y el 8 de julio, el Grupo Operativo Anticontrabando de la Dirección de Ingresos de la Gobernación de Bolívar, con apoyo de la Policía Nacional, aprehendió en el municipio de Turbaco 1.050 cajetillas de cigarrillos y 145 botellas de licor sin las estampillas exigidas por la ley en 20 establecimientos comerciales.Cigarrillos de contrabando incautados. Foto:CortesíaEstos operativos han sido parte de una estrategia para erradicar una economía criminal que aún no tiene freno. Según el ‘Estudio de Incidencia de Cigarrillos Ilegales’ que la Federación Nacional de Departamentos (FND) e Invamer presentaron este año, el 38 por ciento de los cigarrillos que se consumieron en Colombia durante 2025 entraron por rutas ilegales, la incidencia más alta registrada desde que empezó a medirse, en 2011. En algunas regiones del país, según ese mismo estudio, la proporción llegó a nueve de cada diez.En términos económicos, el contrabando de estos productos les costó a los 32 departamentos y a Bogotá 1,18 billones de pesos el año pasado por el impuesto al consumo asociado al tabaco y sumó más de 4,8 billones perdidos por esta misma vía en los últimos cinco años. Solo en los dos primeros meses de este año, la Polfa registró 18 casos por 600 millones de pesos.En Colombia, la Polfa registró el año pasado la incautación de 4,5 millones de cajetillas por 15.000 millones de pesos, cinco bandas desarticuladas, 46 personas capturadas y 230 aprehensiones. La cifra llegó a 8,8 millones de cajetillas al sumar mercancía en tránsito.La Dian además informó que entre 2021 y el primer semestre de 2025 radicó 133 denuncias ante la Fiscalía General de la Nación por delitos asociados al contrabando de cigarrillos, por más de 71.200 millones de pesos.Estudios independientes sistematizados en 2022 por Jeffrey Drope —quien trabaja en el proyecto Economics for Health de la Universidad Johns Hopkins—, actualmente publicados en la Revista Panamericana de Salud Pública, habían situado años antes el contrabando colombiano en el 3,5 por ciento en 2016 y el 6,4 por ciento en 2018. La industria hablaba, sin embargo, de 14 y 18 por ciento para esa época, datos casi tres veces inferiores a los actuales.Rutas de contrabando en América Latina Foto:EL TIEMPOLos registros indican que la costa Caribe y la frontera con Venezuela concentran la incidencia del contrabando de cigarrillos en el país. Según el estudio, Norte de Santander alcanzó el 69 por ciento de participación del mercado ilegal en 2025; Córdoba el 54, Antioquia el 51 y Atlántico el 48.Además, la marca más vendida en el mercado ilegal colombiano durante ese año fue Rumba con el 12,8 por ciento, seguida por Carnival con el 6,3, Marshal con el 2,1, Nashville con el 1,5 y Cherokee con el 1,3.Según el informe, los países que más aportaron cigarrillos de contrabando son Estados Unidos (11,7 por ciento del total ilegal), Uruguay (7,5), Corea del Sur (7,1) y Paraguay (3,4).Estos datos se leen en un marco mucho más amplio porque el consumo de tabaco es un asunto de salud pública que al año se lleva la vida de más de siete millones de fumadores en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y de otros 1,6 millones expuestas al humo ajeno.Además, se estima que el comercio ilícito de productos de tabaco representa cerca del 11 por ciento del mercado global y le cuesta a los gobiernos del mundo más de 47.000 millones de dólares anuales en ingresos fiscales perdidos.El consumo de tabaco se lleva la vida de más de siete millones de personas al año, según la OMS Foto:iStockCabe anotar que el Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de Productos de Tabaco, adoptado por la OMS en 2012 y en vigor internacional desde el 25 de septiembre de 2018, obliga a los Estados parte a implementar sistemas de seguimiento y localización de la cadena de suministro, prohíbe delegar esas tareas a la industria tabacalera y establece las bases para la cooperación judicial. En la región lo ratificaron Brasil, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Uruguay. Colombia no ha completado el trámite.Rutas del contrabandoEl fenómeno colombiano no es aislado. América registró en 2025 la incidencia global más alta de contrabando de cigarrillos, con el 31,9 por ciento del consumo cubierto por producto ilegal, más del doble del promedio mundial que se ubicó en el 15 por ciento.La cifra aparece en un informe elaborado por la firma auditora KPMG LLP por encargo de Philip Morris International y publicado el 15 de abril. Panamá encabezó la lista con el 89 por ciento de incidencia y Ecuador con el 84. Brasil concentró el mayor volumen absoluto, con 41.800 millones de cigarrillos ilegales, el 54 por ciento del total regional.Cecilia Farfán Méndez, directora del Observatorio para América del Norte de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), explica que el contrabando de cigarrillos ha ganado terreno en la región precisamente por su bajo perfil violento: “No es una actividad que reciba mucha atención, sobre todo porque los gobiernos ponen más foco en actividades violentas. Esto muestra un portafolio bastante amplio que tiene impactos en la economía, la salud física y la capacidad del crimen de expandirse”.Contrabando de licor y cigarrillos en Bolívar Foto:policía nacionalMarco Hannappel, presidente de Philip Morris International para América Latina y Canadá, hace hincapié en que “el mercado lícito bajó en promedio un dos por ciento por año en los últimos cinco años, y el mercado ilícito creció 0,5” y que “la incidencia ha aumentado en los países”.El general (r) Juan Carlos Buitrago, exdirector de la Polfa y consultor en criminalidad transnacional, describe a Colombia como pieza clave del engranaje regional: “Un país estratégico que funciona como plataforma no solo de Centroamérica, sino de Sudamérica y el Caribe para la distribución, redistribución o reexportación de cigarrillo ilícito”.El coronel Mauricio Andrés Carrillo, director actual de la Polfa, explica que hay dos vías principales. La primera arranca en Panamá, cruza el Caribe y entra desde Urabá por pasos irregulares hasta el Eje Cafetero y la frontera con Ecuador. Y la segunda comienza en Ciudad del Este o en Montevideo, hace escala en Aruba o Curazao, arriba a puertos del Caribe colombiano y termina en Maicao, cabecera de la Zona de Régimen Aduanero Especial de Maicao, Uribia y Manaure, regulada por la Ley 677 de 2001, cuyo régimen tributario preferencial es aprovechado por las redes de contrabando para introducir mercancía extranjera al país. “Se detectaron 113 pasos irregulares en La Guajira que no pueden ser controlados por la porosidad de la frontera con Venezuela”, dice Carrillo.Ahora bien, el eslabón panameño es el más señalado por la literatura internacional como punto neurálgico. La Zona Libre de Colón, catalogada como la segunda zona franca más grande del mundo y la mayor de América, opera como punto de trasbordo con 1.064 hectáreas en la desembocadura del Canal.Incautación de cigarrillos de contrabando. Foto:Policía Fiscal y Aduanera, Polfa.El informe más reciente de la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (Tracit) sitúa la incidencia del cigarrillo ilegal en Panamá en niveles cercanos al 96 por ciento en algunos segmentos del mercado, muy por encima del 60,8 por ciento que se registraba en 2016 en estudios previos, y que buena parte de ese tabaco ilegal no está destinado al mercado panameño sino a la redistribución en el resto del continente. Buitrago lo dimensiona así: “Un nodo para 1.900 puertos a nivel mundial. Ocho mil millones de cigarros transitan normalmente por ese punto”.El otro extremo de la cadena es Paraguay. Un análisis publicado en la revista Foreign Affairs, del Council on Foreign Relations, y reproducido por InSight Crime, documenta que casi tres cuartas partes de los cigarrillos ilegales que circulan en 16 países latinoamericanos se originan en Paraguay, y que la Tabacalera del Este S.A. (Tabesa) —planta que el expresidente Horacio Cartes fundó en 1994— concentra la mitad de todos los cigarrillos ilegales vendidos en Brasil. Es allí donde se produce la marca Rumba, la más vendida en el mercado ilegal colombiano.El general (r) Buitrago añade que la producción paraguaya de cigarrillos supera al consumo interno de 1,5 millones de fumadores.A esas dos rutas se le suma en paralelo una vía asiática. “Gran parte de los cigarrillos que se consumen y se distribuyen en América Latina provienen de Asia, sobre todo de la India y Corea del Sur. También llega cigarrillo falsificado de Camboya, producido por mafias chinas”, detalla Buitrago.Comercio y distribuciónUna vez la mercancía llega a Colombia, entra en operación una red interna con estructuras que fuentes consultadas describen como cadenas de “empresas fachada” y “empresas de intermediación aduanera”, con la cooptación de “funcionarios vulnerables dentro de las instituciones”.Un ejemplo claro fue el del clan Toro de Maicao, encabezado por Óscar Toro Henao y Yohani Franco Ramírez y desarticulado en 2015 tras una investigación conjunta de la Fiscalía, la Dian, la Polfa y la Uiaf. Este clan controló en su mejor momento cerca del 70 por ciento del contrabando de cigarrillos del país, le evadió al Estado 465.686 millones de pesos entre 2006 y 2015, e introdujo 11.000 millones de cigarrillos, la mayoría fabricados por Tabesa.Operativos contra cigarrillos de contrabando en Bogotá. Foto:PolfaTambién está el caso de la organización que manejaba Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, por quien se activó circular roja de Interpol esta semana, y quien coordinaba, según la Fiscalía, cerca del 80 por ciento del contrabando marítimo del país, moviendo hasta 30 contenedores semanales por Buenaventura, Santa Marta y Barranquilla con textiles, calzado, cigarrillos y licores.Un contenedor con diez millones de cigarrillos puede valer hasta dos millones de dólares en un mercado premium, según cifras de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (Olaf).Según las fuentes consultadas, el acopio ocurre en Cali, Medellín, Bogotá, Bucaramanga y Barranquilla. Y es en las tiendas de barrio donde se cierra la cadena. Entre el 80 y el 83 por ciento del cigarrillo ilegal se distribuye en el pequeño comercio, según el estudio de FND-Invamer, que además señala que una cajetilla legal cuesta 12.388 pesos y la ilegal 4.808 en el país.“En Colombia el cigarrillo legal vale cuatro dólares y en Ecuador vale ocho: se dobla el valor. Y el ilegal se puede encontrar entre 30 y 40 por ciento por debajo, porque es un producto que no paga impuestos”, precisa el general (r) Buitrago y agrega: “Es más rentable para un contrabandista o para un narcotraficante cruzar la frontera de Rumichaca con un contenedor de cigarrillos que con kilos de cocaína. La cocaína es una economía más barata. Una red contrabandista puede recibir 6,5 veces las ganancias que recibiría lavando el dinero de manera física o a través del sistema financiero”.Otra puerta es el contrabando técnico que se da en tres modalidades: se declara una mercancía distinta a la real, se cambia el origen del contenedor mediante triangulación y se sobrefactura o subfactura el contenido importado.Los eslabonesEl vínculo del contrabando con el negocio criminal no termina en la venta al consumidor final. “Existen estructuras locales criminales que extorsionan u obligan al pequeño comerciante. En Buriticá, y en otros municipios de Antioquia, en Apartadó y en La Ceja, estas estructuras compran el producto que llega de contrabando y obligan a los comerciantes a que lo vendan”, señala una fuente enterada.En ese departamento, el informe de FND-Invamer sitúa la incidencia del cigarrillo ilícito en el 51 por ciento, catorce puntos por encima del promedio.Incautación de cigarrillos de contrabando. Foto:Policía nacionalCecilia Farfán, de GI-TOC, aporta una lectura sobre los distintos usos de la violencia según la actividad criminal: “Una organización que se dedica a la extorsión del cobro de piso usa la violencia de forma más pública, a diferencia de otras, como esta del contrabando, donde quizá la violencia se utiliza de forma más selectiva”.Para la experta, el eslabón más difícil de controlar es el que involucra a menores de edad. En sus palabras, las plataformas digitales y redes sociales se han convertido en canales para la distribución al detal y al por mayor de este tipo de productos ilegales, controlados por estructuras criminales de alcance transnacional, lo que suscita un riesgo mayor. “Las personas que lo consumen son las que están en la distribución económica más baja”, explica Farfán.Y sostiene que la vía regulatoria por sí sola no basta: “Siempre va a haber algo de crimen organizado porque hay actividades para estos mercados ilícitos. Lo que sí se puede hacer es reducir su margen. El sector privado tiene un papel muy importante. No solamente es un problema del Estado”. En ese sentido, Hannappel, de PMI, propone una respuesta en dos niveles: regular la categoría con una tasa mínima fiscalizable y articular una acción intrafuerza entre aduanas y policía.UNIDAD DE DATOS Sigue toda la información de Datos en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.