El aguinaldo llegó, pero no alcanzó ni para el gusto ni para el respiro. Según una encuesta de la consultora Varianza, realizada entre el 15 y el 24 de junio sobre 1.500 casos en toda la provincia, casi seis de cada 10 cordobeses prevén destinar el medio aguinaldo a pagar deudas y ponerse al día con cuentas atrasadas. No para las vacaciones que imaginaban hace un tiempo, ni para el arreglo del auto, ni para darse un gusto. Para sobrevivir al mes.
El dato, dicho así, puede sonar como una estadística fría. Pero detrás de ese 60% hay una escena que se repite en miles de hogares cordobeses: el dinero del aguinaldo se destina casi de inmediato a cancelar tarjetas, préstamos o facturas acumuladas. “El endeudamiento es parte de las familias cordobesas y vemos una tendencia en aumento de esta deuda”, resume Facundo Rivero, de Varianza, uno de los autores del estudio.
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Rivero no habla de un fenómeno nuevo ni pasajero. Lo viene midiendo desde hace más de un año y medio, y los indicadores muestran un patrón que se mantiene con matices cada vez más preocupantes. “En ese momento decían que estaban peor que hace un año y hoy dicen que están peor que hace un año, por lo cual las familias cordobesas viven un deterioro social y económico desde hace más de dos años”, explica. En mayo, otro relevamiento de la misma consultora había mostrado que cuatro de cada 10 cordobeses destinaban la mitad de su sueldo al pago de deudas. La tendencia, dice, no afloja. De hecho, el consultor adelanta que un próximo estudio sobre hábitos de consumo detecta otro síntoma del mismo fenómeno: una caída en el consumo de carne y un creciente reemplazo por segundas marcas en los supermercados.








