El mi�rcoles por la ma�ana, Axios, un peque�o medio que en los �ltimos meses ha logrado un acceso privilegiado y pol�mico al presidente Donald Trump y a su Administraci�n, public� un art�culo titulado "C�mo un alto funcionario del Departamento de Estado se salt� la l�nea oficial con respecto a los planes de Machado para Venezuela". En realidad, la expresi�n en ingl�s, went rogue, tiene m�s contundencia, como si indicara una rebeld�a deliberada. En pocas horas, el texto provoc� una tormenta de reacciones, ataques, insultos y elogios, especialmente entre la comunidad venezolana, revelando algo parecido a una guerra civil de fondo. O m�s bien, dos.El art�culo sosten�a que, tras la captura de Nicol�s Maduro, las buenas relaciones de Trump con Delcy Rodr�guez y la cada vez mayor presencia estadounidense en Venezuela, civil y militar, "la postura oficial del Gobierno sobre la l�der opositora venezolana exiliada es simple: no ayudar a Mar�a Corina Machado a regresar a su pa�s". Sin embargo, dec�a el periodista, el n�mero dos del Departamento de Estado, Christopher Landau, "parece no haber recibido el mensaje. Seg�n siete altos funcionarios del Gobierno, Landau es sospechoso de haber comunicado err�neamente la pol�tica estadounidense a dos pa�ses en dos ocasiones respecto a Machado".Para los partidarios de Machado y los que todav�a aspiran a una transici�n democr�tica y una Venezuela sin Delcy Rodr�guez al frente, el art�culo es lo que se conoce en argot como una hit piece, una especie de ajuste de cuentas aprovechando el anonimato. Miles de mensajes reprochaban al periodista prestarse a un juego de disputas internas, mostrando al mismo tiempo un claro nerviosismo por la posici�n cada vez m�s c�moda de Trump con el chavismo reciclado, despu�s del atornillamiento de Diosdado Cabello, jefe del aparato represor, y la emergencia en puestos clave para la reconstrucci�n del pa�s, especialmente despu�s del terremoto, de viejos cargos bolivarianos.Pero hay mucho m�s de fondo. Est� claro que hay un cambio dentro del mundo MAGA y sus voceros. Unos cuantos rostros conocidos han aprovechado los �ltimos d�as para criticar y atacar a Machado, acus�ndola de ser ego�sta, de pensar s�lo en ella misma y de intentar forzar su regreso a Venezuela por el terremoto. Algo que ir�a, aparentemente, en contra de los intereses de Trump y de Estados Unidos, seg�n esa visi�n."Como estadounidense, estoy empezando a estar realmente harto de Mar�a Corina Machado, su equipo y sus conspiraciones contra Trump. Todos deber�an estarlo. S� de buena tinta que hay miembros de la Administraci�n que est�n muy molestos con su actitud. Su impaciencia va a arruinarlo todo. Le han dicho que podr� presentarse libremente en las pr�ximas elecciones, pero que necesita esperar durante el per�odo de transici�n, y es incapaz de esperar (...) En Washington, su actitud no gusta en absoluto. Deber�a callarse y esperar si no quiere terminar gan�ndose toda la ira del presidente Trump", escribi� el podcaster e influencer MAGA Joey Mannarino. "El socialista Joe Biden adoraba a Mar�a Corina Machado, ah� hay una red flag. Don� millones de d�lares a su movimiento para nada, y estoy seguro de que la gente solo se enriqueci�. En 20 a�os de lucha, ella no logr� nada significativo. El �nico que realmente ha cambiado el statu quo es Trump. �Deben respetar sus deseos y ESPERAR!", a�adi� Lavern Spicer, una activista de Florida entregada al trumpismo."Hay personas relevantes de la Administraci�n Trump que est�n pidi�ndole al presidente que tome medidas m�s severas contra Mar�a Corina Machado y su equipo por, seg�n ellos, desobedecer las indicaciones de la Casa Blanca y poner en riesgo los intereses de Estados Unidos. Le reclaman que les revoquen las visas y que bloquee su regreso al pa�s. Andan enfadados por la existencia de protestas contra el representante de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, y la embajada de Estados Unidos en Caracas, promovidas por personas del equipo de la l�der de la oposici�n. El Gobierno norteamericano est� investigando todo esto, tiene detectados qui�nes son los operadores y estudia ya las medidas a aplicar. No es opini�n. Es informaci�n", ha escrito el espa�ol Javier Negre, que asegura haber denunciado en un tribunal de Miami a varios colaboradores de Machado despu�s de sus cr�ticas tras haber entrevistado a Delcy en Miraflores y que lleva tiempo intentando dirigir los movimientos de la oposici�n para que se plieguen a Trump.Que hay una fractura entre los conservadores que antes eran 100% antichavistas es evidente, con un giro extra�o que pretende incluso que los hermanos Rodr�guez se han transformado en parte de la cruzada de la derecha contra el globalismo. Para una de las facciones, llena de intereses comerciales, s�lo cuentan los intereses de Trump y quien se interpone se vuelve un enemigo. Para todos ellos es evidente que Venezuela es la principal narrativa de �xito internacional en el segundo mandato de Trump, ante las dudas e idas y venidas con Ir�n y las disputas con Europa y China.Parte de esa narrativa gira esta semana sobre el hecho de que Machado no haya vuelto a su pa�s, pese a su voluntad. Y culpan de ello a la Casa Blanca. El presidente, preguntado por ello expresamente en el Air Force One a su vuelta de la cumbre de la OTAN, lo neg�. Aunque en un primer momento no parec�a tener claro por qui�n le preguntaban cuando un periodista mencion� a la l�der opositora, Trump se rehizo r�pidamente cuando repitieron el nombre. Neg� problemas entre ambos, diciendo que c�mo iba a caerle mal si le hab�a dado el Premio Nobel. Pero tampoco abord� de lleno la cuesti�n. Y la cuesti�n va mucho m�s all� de Machado, Venezuela y el petr�leo y los multimillonarios intereses empresariales.En primer plano estar�an las tres fases (estabilidad, recuperaci�n-reconciliaci�n y transici�n a la democracia con unas elecciones libres), para las que Washington ha apostado por mantener el statu quo vigente, que peligrar�a con el regreso de Mar�a Corina, dada su popularidad y el enfado nacional por la negligencia gubernamental tras el terremoto. En el Departamento de Estado quer�an legitimar a sus socios del chavismo trumpista con algo parecido a un aval de la l�der democr�tica, impensable para quien ha conseguido ser la �nica figura relevante en su pa�s gracias a todo lo contrario: su firmeza contra la dictadura.Y de fondo estar�a una segunda guerra por la sucesi�n de Trump. Queda mucho, pero hay claramente dos candidatos principales en las quinielas: el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio. Seg�n sus partidarios, defensores y algunos analistas, art�culos como el de Axios lo que buscan es hacer da�o a Rubio a trav�s de su n�mero dos. Landau, alguien pol�mico, hijo de un diplom�tico que pas� por Madrid y Caracas, y partidario de la l�nea dura contra el chavismo (adem�s de una figura activa en redes sociales, donde se autoproclam� el quitavisas y recibe chivatazos sobre extranjeros en suelo estadounidense que critican o criticaron al presidente Trump en el pasado).Rubio ha ganado muchos puntos en los �ltimos meses y eso pone nervioso a Vance, su gente y a la parte m�s populista nacionalista del mundo MAGA, con Steve Bannon y sus aliados a la cabeza. En realidad, esto que ahora estalla se remonta a enero. La ca�da de Maduro marc� un punto de inflexi�n en la competencia entre Rubio y Vance. Mientras el primero acapar� el protagonismo diplom�tico y medi�tico como arquitecto de la estrategia hacia Caracas, Vance permaneci� ausente, incluso fuera de la sala donde se segu�an las operaciones militares.Muchos an�lisis de esos d�as aventuraban que el capital pol�tico de Rubio estaba ligado al �xito de lo que sucediera en Venezuela. Ha tenido que tragar sapos y culebras por la decisi�n del l�der de mantener a Delcy, pero su ambici�n a largo plazo es m�s grande. Un largo art�culo publicado ayer por The New York Times explica c�mo, de facto, el secretario de Estado es un "virrey" en Venezuela, decidiendo sobre sus finanzas y pol�ticas. "Aunque no ha visitado Venezuela en persona desde que Estados Unidos asumi� el poder, el secretario de Estado est� profundamente involucrado en las operaciones diarias del pa�s, manteniendo un contacto estrecho con Delcy Rodr�guez, quien fuera vicepresidenta de Maduro y ahora gobierna el pa�s de forma interina, con el respaldo de Estados Unidos. Ambos intercambian mensajes en espa�ol por WhatsApp, compartiendo chismes, felicitaciones de cumplea�os y selfies", dice el Times.El pulso de poder de Washington se prolonga sobre el terreno venezolano tras el doblete s�smico del D�a de San Juan, que seg�n el chavismo 3.0 acab� con la vida de 4.333 personas, pero que fuentes independientes sit�an por encima de las 15.000. Transcurridas dos semanas y media, m�s de 2.000 efectivos estadounidenses, incluidos marines, est�n presentes en las tareas de reconstrucci�n como si se tratara de una reedici�n del Plan Marshall. En fuentes opositoras en Washington se manejan cifras millonarias para una obra gigantesca: 190 edificios colapsaron y casi 900 presentan da�os considerables, la inmensa mayor�a en La Guaira, la playa m�s cercana a Caracas que Hugo Ch�vez quiso convertir en un nuevo Canc�n tras la tragedia del 99 en la misma zona.Los dos intentos fracasados de retorno de la Nobel de la Paz repercutieron en una sociedad muy golpeada por la cat�strofe. En el primero, que trasladaba a Machado desde Virginia a Curazao, isla caribe�a cercana a Venezuela, fue un funcionario de la Casa Blanca quien orden� el regreso de la aeronave, confirmaron a EL MUNDO fuentes pol�ticas. Pero m�s all� del doble terremoto, lo que los venezolanos no acaban de entender es la defensa numantina que Trump mantiene ante el Gobierno ileg�timo de los hermanos Delcy y Jorge Rodr�guez. La respuesta suma enormes intereses econ�micos y la adaptaci�n de la Doctrina Monroe (o Donroe, por Donald y Monroe) a este momento de la historia."Trump necesita a Delcy para que entregue todos los negocios posibles a la gente que ellos digan. Tampoco quiere m�s tropas que las necesarias sobre el terreno y con Delcy se garantiza el control interno, tanto de Cabello como de los militares. �Para qu� cambiarla si lo est� haciendo de forma tan obediente?", desvel� a EL MUNDO, bajo anonimato, una fuente estadounidense que se mueve hoy entre Caracas, Miami y Washington.En la capital venezolana se vive un bullicio empresarial nunca visto antes. En restaurantes de lujo y en hoteles como el Marriott, Cayena, Eurobuilding y Renaissance, empresarios y cazadores de negocios discuten sobre las nuevas posibilidades abiertas con el tutelaje estadounidense, donde las sanciones ya no sirven para presionar al r�gimen, sino que se han transformado en licencias para se�alar quienes tienen permiso para qu� negocios.El horizonte electoral se ha sustituido por esta suerte de horizonte empresarial, con el petr�leo, los minerales (en especial el oro, tan valorado por Trump) y las tierras raras, tan importantes para la narrativa estadounidense. No hay que olvidar que Venezuela mantiene en sus entra�as las mayores reservas de petr�leo del planeta, las mayores de gas del continente (octava en el mundo) y miles de toneladas de oro en el Arco Minero, donde Estados Unidos se hizo presente al aniquilar con un bombardeo a El Ni�o Guerrero, el l�der del Tren de Aragua que operaba en la zona.En venezolano se dice espantaperros a este Sodoma y Gomorra de los negocios desatado en Caracas. Un universo de transacciones vinculado a redes de intereses que prevalecen desde el 3 de enero. Quienes participan han descubierto que Venezuela es un gran bot�n, donde las adjudicaciones se realizan a dedo, sin concurso p�blico, gracias a una ley chavista que naci� precisamente para eludir las sanciones del Departamento del Tesoro. "Este es un pa�s de depredadores econ�micos, donde el objetivo siempre fue tener plata que jode [muchos millones], al que ahora han llegado cazadores en busca de grandes negocios. Todo el mundo se mueve para sacar una gran tajada, un pragmatismo puro y duro", apunta un empresario de �xito con nacionalidad espa�ola.El nuevo escenario, carambola geopol�tica incluida, condiciona tambi�n los pasos de los partidos pol�ticos opositores. Incluso dentro de la Plataforma Unitaria hay l�deres que prefieren cobijarse bajo las alas del �guila en busca de oportunidades, aunque ello suponga operar en la sombra contra Mar�a Corina Machado. �D�nde queda entonces la Premio Nobel en este tablero geopol�tico de los negocios? El Departamento de Estado ha tratado de que el rol de la l�der democr�tica se mantenga como el de una embajadora de la causa venezolana, hasta que Trump decida que ha llegado la hora de su regreso. Pero tanto ella como su entorno saben que ese papel, que ten�a caducidad, ha quedado pulverizado con los dos terremotos.
Contratos para la reconstrucci�n, ajustes de cuentas y advertencias a Mar�a Corina Machado: la 'guerra civil' por el "bot�n" de Venezuela
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