NoticiaMeteorólogos explican por qué la fase cálida del ENSO no descarta lluvias extremas en la Orinoquia.San Luis de Palenque es el municipio más afectado por las inundaciones en Casanare. Foto: Gobernación de CasanareSUBDIRECTOR VIDA11.07.2026 12:34 Actualizado: 11.07.2026 12:35
Las inundaciones que golpean a Casanare desde hace varios días han dejado más de 4.200 familias damnificadas, según los primeros reportes de las autoridades de socorro, en una emergencia que el gobernador César Augusto Ortiz calificó de histórica. Los ríos Guanapalo y Cravo Sur superaron sus niveles habituales, generando desbordamientos en municipios como Yopal, Algarrobo, San Luis de Palenque y Hato Corozal, algunos de ellos con más del 70 % de su área poblada bajo el agua. El mandatario departamental también reportó alertas rojas por crecientes en los ríos Casanare, Ariporo y Pauto, además de riesgo de deslizamientos en varias zonas del territorio. LEA TAMBIÉN La magnitud de la tragedia llama la atención por coincidir con el fenómeno de El Niño, que en Colombia suele asociarse con menos lluvias y mayor riesgo de sequía. ¿Cómo es posible entonces que se presenten inundaciones de esta escala? Dos meteorólogos consultados por EL TIEMPO coinciden en que la relación entre El Niño y el clima no es tan directa como suele pensarse.El Niño no significa ausencia de lluviaEl meteorólogo Eliecer Díaz explicó que estar bajo la influencia de El Niño no anula la posibilidad de lluvias. "Es cierto que estamos bajo la influencia de el fenómeno climático ENSO fase El Niño, pero eso no significa que no va a llover", afirmó.El experto detalló que el resultado de las condiciones de lluvia depende de la interacción de varios fenómenos meteorológicos que operan en distintas escalas de tiempo: "El resultado de las condiciones de lluvia u otro evento meteorológico es el resultado de la interacción de varios fenómenos meteorológicos, algunos son de corta duración (minutos, horas, días o semanas) otros de mediana duración (mes, meses, trimestre o semanas) y otros largo plazo (año, décadas, siglo)". En esa línea, precisó que en los últimos días se han presentado influencias en el norte y oriente del país por el tránsito de ondas tropicales y de la zona de convergencia intertropical.Sobre el efecto específico de El Niño en el territorio nacional, Díaz explicó que su influencia principal se da sobre los vientos alisios: "La fase El Niño, tiende a debilitar los vientos alisios y a debilitar la frecuencia del tránsito de las ondas tropicales. En la práctica se observa que se reducen los días lluviosos o la cantidad de lluvia acumulada mensual o en la temporada lluviosa, menos nubosidad, incremento de la temperatura máxima del aire en superficie, mayor evaporación".El meteorólogo insistió en que ese debilitamiento no equivale a ausencia de lluvia: "Por ello es importante tener presente que aunque estemos en El Niño no significa que no pueda llover en la temporada lluviosa". Y explicó una particularidad de la región: Casanare está en una zona de régimen monomodal, es decir, con un solo periodo lluvioso al año que normalmente va de abril a mediados de diciembre.Un promedio más seco no descarta extremos de lluviaEl meteorólogo Benjamín Quesada, por su parte, confirmó la tendencia general que suele atribuirse a este fenómeno, aunque advirtió que no aplica de forma uniforme en todo el país. "Efectivamente, en promedio, se esperan en Colombia menos lluvias, mas sequias. Sin embargo, tres cosas importantes", señaló. LEA TAMBIÉN La primera, dijo el experto, tiene que ver con la geografía: "Los impactos no son uniformes espacialmente en Colombia, en particular, la precipitación en la Orinoquia y en el Casanare tienden a no responder tanto a fenomenos el Niño o la Niña como el Caribe, los Andes o el Pacifico colombiano. Por ende, el Niño no significa sequia en todas partes".La segunda razón, agregó Quesada, es que un promedio más seco no descarta episodios puntuales de lluvias extremas: "Reducir en promedio las lluvias no significa que ocurran extremos de lluvia en algunos momentos, en particular durante una temporada tradicionalmente lluviosa de Abril a Noviembre en Orinoquia. El Niño modula el clima, no lo dicta, como si tuviera que haber sequias todo el tiempo".Finalmente, el investigador señaló que las inundaciones no dependen únicamente de la cantidad de lluvia caída, sino también de las condiciones del suelo: "Las inundaciones no dependen necesariamente de extremos de lluvias sino tambien de la alteración de la cobertura del suelo. De hecho, las sequias anteriores pueden reducir la infiltración y favorecer las inundaciones posteriores cuando caen lluvias un poco por encima de lo normal". A esto se suman, según el experto, la deforestación, los rellenos en viviendas ubicadas en zonas ribereñas, la mala disposición de residuos sólidos y la sedimentación en los ríos.Quesada resumió su explicación de esta manera: "No es nada incompatible, porque el Niño solo reduce de manera probabilistica las lluvias, no impide que en algunos momentos y en algunos lugares se puedan producir estos eventos".Las explicaciones de ambos expertos apuntan en la misma dirección: El Niño es una tendencia estadística de fondo, no una garantía de sequía total, y su efecto varía según la región del país. En el caso puntual de Casanare y la Orinoquia, la respuesta al fenómeno es menos marcada que en zonas como el Caribe o los Andes, lo que deja espacio para episodios de lluvias intensas incluso en medio de un evento El Niño fuerte. A esto se suman factores locales que, según Quesada, inciden directamente en la ocurrencia de inundaciones, más allá de si llueve por encima o por debajo del promedio histórico.Mientras continúa el censo de familias afectadas en Casanare, la emergencia deja sobre la mesa una lección climática: la fase El Niño no debe leerse como sinónimo de ausencia de riesgo hidrometeorológico, sino como un factor más dentro de un sistema donde también pesan la geografía, la infraestructura y el uso del suelo.REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







