En la factura de la luz no todo depende de los kilovatios hora consumidos. También existe un coste fijo asociado a la potencia contratada: la capacidad máxima que una vivienda reserva para poder utilizar varios aparatos eléctricos al mismo tiempo. Esa potencia se paga todos los meses, incluso cuando el consumo es bajo.“En la factura de la luz no solo se paga por la electricidad que se consume. También se paga por la potencia contratada”, explica Gemma Reinón, de Català Reinón Abogados. La abogada resume la clave del asunto: “Es un coste fijo: se paga todos los meses, aunque se consuma poco”. La CNMC también recuerda que, si se contrata por encima de las necesidades reales, se paga por una potencia que no se está utilizando.Qué es y por qué influye en el reciboLa potencia contratada se expresa en kilovatios y determina cuántos aparatos pueden funcionar a la vez sin que se interrumpa el suministro. “Cuanta más potencia, más aparatos pueden funcionar al mismo tiempo sin que salten los plomos. Pero también se paga más en la parte fija de la factura”, señala Jordi Català, abogado especializado en derecho civil, consumo, vivienda y cuestiones económicas cotidianas.La potencia contratada determina cuántos aparatos eléctricos pueden funcionar al mismo tiempo sin que salte el suministro. Mané Espinosa / PropiasDesde la nueva estructura de la factura eléctrica, los consumidores domésticos pueden tener dos potencias distintas: una para el periodo punta y otra para el periodo valle. La CNMC explica que la potencia punta se aplica de 8.00 a 24.00 horas de lunes a viernes laborables, mientras que la valle cubre de 0.00 a 8.00 horas, fines de semana y festivos nacionales.Esto permite ajustar mejor algunos usos, por ejemplo en hogares con coche eléctrico o consumos concentrados por la noche. Pero no convierte el cambio en una recomendación universal. “No conviene contratar potencia ‘por si acaso’ si luego no se utiliza”, advierte Reinón. A la vez, bajar demasiado puede generar molestias.La pista está en la propia facturaAntes de modificar nada, conviene localizar dos datos. El primero es la potencia contratada actual, que debe aparecer en el recibo. El segundo es la potencia máxima demandada en los últimos meses. “Debe aparecer en la factura como potencia contratada, normalmente expresada en kilovatios”, apunta Català. En muchos hogares, añade, “puede haber dos potencias distintas, una para periodo punta y otra para periodo valle”.La CNMC indica que las facturas de consumidores con potencia igual o inferior a 15 kW deben recoger las potencias máximas demandadas durante el último año en los periodos punta y valle. También se puede consultar esta información en el área de cliente de la distribuidora o a través de Datadis, la plataforma de acceso a datos eléctricos de las distribuidoras.Ese dato es decisivo. “Si durante meses la vivienda nunca se acerca a la potencia contratada, puede haber margen para bajarla”, resume Reinón. La señal contraria también es clara: si los cortes son frecuentes cuando coinciden varios electrodomésticos, la potencia puede estar demasiado ajustada.El riesgo de bajar demasiadoEl ajuste no debe hacerse solo mirando el precio. “Si se baja más de la cuenta, pueden producirse cortes cuando coinciden electrodomésticos potentes: horno, lavadora, secadora, aire acondicionado, termo eléctrico o vitrocerámica”, advierte Català. La CNMC confirma que, en consumidores domésticos y pequeños negocios con potencia igual o inferior a 15 kW, si la potencia demandada supera la contratada se produce un corte de suministro.Bajar demasiado la potencia puede provocar cortes cuando coinciden varios electrodomésticos de alto consumo. by_r@mannPor eso, los expertos recomiendan observar los hábitos reales del hogar. No es lo mismo una vivienda con cocina de gas que otra con vitrocerámica, termo eléctrico y aire acondicionado. Tampoco consume igual una persona sola que una familia que suele usar lavadora, horno y climatización al mismo tiempo. La CNMC cita precisamente el tamaño de la vivienda, el número de aparatos, su potencia y el uso simultáneo como factores para decidir qué potencia contratar.“Lo sensato es revisar hábitos reales: cuántas personas viven en casa, si hay calefacción eléctrica, si se cocina con vitrocerámica, si se usa aire acondicionado o si se cargan vehículos eléctricos”, insiste Reinón.No siempre bajar significa ahorrarReducir la potencia puede ayudar a rebajar la parte fija de la factura si el hogar tenía contratada más de la necesaria. Pero no es una receta automática. “Ahorra si realmente se tenía contratada más potencia de la necesaria”, matiza Català. “La decisión correcta no es contratar lo mínimo, sino contratar lo suficiente”.Además, cambiar la potencia puede tener costes. Según la CNMC, reducirla tiene un coste regulado de unos 9 euros en concepto de derechos de enganche o actuación, sin impuestos. En caso de volver a subirla, pueden aplicarse otros derechos, como acceso o extensión, en función del incremento y de la situación de la instalación. El BOE recoge importes regulados como 9,044760 euros por derechos de enganche en baja tensión, 19,703137 euros/kW por derechos de acceso y 17,374714 euros/kW por derechos de extensión, sin impuestos.La normativa también limita los cambios. La CNMC señala que las potencias contratadas pueden modificarse una vez cada doce meses, salvo excepciones específicas. Por eso, Català recomienda no tratarlo “como un cambio constante, sino como una decisión pensada”.Tres datos antes de tocar el contratoLa regla práctica es sencilla, pero requiere mirar el recibo con calma. “Mirar tres datos: la potencia contratada actual, la potencia máxima utilizada en los últimos meses y los aparatos que suelen funcionar al mismo tiempo”, resume Reinón. Si la diferencia entre lo contratado y lo usado es amplia, puede tener sentido pedir a la comercializadora una simulación o una propuesta de ajuste.El consumidor debe confirmar también si el cambio tendrá coste, cuándo se aplicará y qué ocurriría si después necesita volver a subir la potencia. “Lo importante para un hogar normal es pedir información clara a la comercializadora antes de cambiar y confirmar si habrá algún coste asociado”, señala Català.El margen de ahorro, en todo caso, dependerá de la potencia actual, de la nueva potencia elegida, de los precios del contrato y de los hábitos de consumo. La potencia contratada es uno de los costes fijos menos visibles del recibo eléctrico. Revisarla puede ser útil, pero la clave no es bajar por bajar: es dejar de pagar por una capacidad que no se usa sin convertir el uso normal de la vivienda en un problema.
El coste fijo que muchos hogares pagan de más: cómo ajustar la potencia contratada
Revisar la potencia de la luz puede ayudar a reducir la parte fija del recibo, pero conviene hacerlo con datos de consumo y sin bajar a ciegas









