Cuando Ronaldo Nazário vio a Leo Messi meter un triplete a Argelia y un doblete a Austria, le dio por pensar en él. “¡Tiene 38 años, Dios mío! Yo a esa edad me había retirado cuatro años antes y pesaba 120 kilos”, exclamaba en L’Equipe el brasileño, muy castigado también por las lesiones en sus últimas temporadas. En realidad, Messi cumplió a los dos días 39. Quizá lo más extraordinario no son sus goles ni su gobierno de los partidos, que el exdelantero de la Canarinha ha visto tantas veces, sino la edad y el lugar en que lo sigue haciendo. Esa longevidad asombrosa, con la que casi nadie contaba hace un mes, lo sitúa ante la posibilidad de poner todavía otra pica más en los registros: ser el jugador de campo (sin incluir porteros) con más años en ­disputar las semifinales de un Mundial si Argentina derrota en cuartos a Suiza (madrugada del sábado al domingo, 3.00, Dazn). Según los registros de la empresa Opta, ahora lo superan el portugués Pepe (tenía 39 años y 287 días en los cuartos de Qatar 2022) y el inglés Stanley Matthews, el primer Balón de Oro (39 años y 145 días en Suiza 54), pero ambos ­cayeron en esa ronda. Leo, con 39 años y 17 días, los tiene a mano. Si se compara con otras leyendas del fútbol en este apartado, Pelé disputó su última Copa del Mundo con 29 años (y la ganó, en 1970); Johan Cruyff, con 27 (y perdió la final, en 1974); Diego Armando Maradona, con 33 (expulsado por positivo en un control de dopaje en Estados Unidos 94); Zinedine Zidane, con 34 (en Alemania 2006; cabezazo a Materazzi, roja y final perdida); Franz Beckenbauer y Gerd Müller, a los 28 (en el título que le ganaron a Cruyff en el 74); Michel Platini, con 31 (cayó en semifinales de México 86 con Alemania); Garrincha, a los 33 (fuera de la fase de grupos de Inglaterra 66); y Ronaldo Nazário, con 29 años en la misma edición del adiós de Zizou (eliminado por Francia en cuartos de final). Alfredo Di Stéfano nunca jugó un Mundial. Viajó a Chile en 1962, pero no llegó a debutar por una lesión. Es verdad que los tiempos corren a su favor respecto a sus pares de hace décadas gracias al desarrollo de los cuidados más meticulosos para mejorar la alimentación, la medición de esfuerzos y la prevención de lesiones en el deporte de alto nivel. Los 30 de ahora son la nueva plenitud. Aunque es verdad también que el caso de Messi, con 39 recién cumplidos, sigue representando una excepción por el escenario en el que está logrando este impacto, en el Mundial, donde ha elevado la cifra de máximo anotador de la historia a los 21 tantos (enlaza nueve choques seguidos marcando).“A mí no me sorprende lo que está haciendo. Mientras él quiera, seguirá siendo el mejor”, afirmó este viernes Scaloni. “Es muy resolutivo y el equipo le ayuda mucho. No me quiero ni imaginar lo que era con 23 y 24 años con Guardiola. Esto lo hemos hablado muchas veces con el cuerpo técnico”, añadió el seleccionador. Su fiel Rodrigo de Paul (32 años) contaba antes de viajar a Estados Unidos que ambos, compañeros también en el Inter Miami, estaban siguiendo un plan individualizado de entrenamientos al margen del equipo. “Los dos nos matamos para llegar físicamente de la mejor manera. Tenemos un doble turno y nuestro profe”, apuntó el centrocampista. Messi inició la concentración con Argentina con una sobrecarga muscular en la pierna izquierda que le obligó a ir a su ritmo los primeros días, pero, cuando todo empezó, él estaba en su sitio. La Pulga se marchó en julio de 2023 a la Liga estadounidense, medio año después de levantar el Mundial en Qatar. Desde entonces, muy poco se había sabido de su fútbol, salvo una colección de highlights en un torneo fuera del primer nivel. Descendió varios peldaños en la calidad de los rivales y también en la exigencia física de la competición. Si en Europa debía jugar cada tres días, en las dos últimas campañas americanas lo ha hecho casi cada seis en el marco de un calendario que empieza en febrero y acaba al final del otoño. Este año, antes del Mundial, había disputado 16 partidos. En un tiempo cada vez más demandante a nivel físico, su método para inclinar los encuentros sigue siendo una inteligencia clínica para detectar cuándo y dónde aparecer. Sus paseos por el campo justo antes de acelerar se han convertido en una de las escenas del Mundial. Unas caminatas que tampoco son una novedad. “Está observando, es lo que más me gusta. No está fuera del partido, está participando”, explicaba Pep Guardiola en el documental This is football. “Huele los puntos débiles de la defensa y, después de cinco o diez minutos, tiene el mapa para saber exactamente cuál es el panorama. Es como estar en la jungla y tener que sobrevivir. Él sabe que, si se mueve aquí o aquí, tendrá más espacio para atacar”, añadía su extécnico. Contra Egipto, por ejemplo, se escoró a la derecha en la recta final y desde ahí resultó clave. “Nosotros actuamos en función de lo que hace”, puntualizó este viernes Scaloni.Hasta muy poco antes del Mundial, no quedó confirmado que acudiría. Gran dominador de los silencios, nunca dijo públicamente que se alistaba a la cita. Dejó correr el tiempo, atendió a sus sensaciones y olisqueó el ambiente antes de aceptar la llamada de Lionel Scaloni, el entrenador que le ha preparado un entorno de paz.Solo él, Cristiano Ronaldo y el mexicano Memo Ochoa han acudido a seis Copas del Mundo. Los dos segundos ya están fuera, mientras Leo suma ocho goles en cinco partidos. En disputa directa con los que fueron señalados como sus sucesores a la hora de dominar el fútbol, y a los que supera en más de 10 años: Kylian Mbappé (27) también lleva ocho dianas en seis encuentros; y Erling Haaland (25), siete en cuatro. Cristiano (41 años), Luka Modric y Edin Dzeko (ambos con 40) han disputado esta Copa del Mundo con más edad que Messi. El camerunés Roger Milla lo hizo incluso con 42. Pero ningún futbolista de campo habrá llegado tan lejos como el argentino si supera a Suiza y juega las semifinales.