Por Mónica Rubalcava |

Los Ángeles (EE.UU.) (EFE).- La más reciente entrega de la saga de terror Evil Dead, dirigida por Sébastien Vaniček, utiliza demonios de carne y hueso como metáfora de las relaciones destructivas, llevando al plano físico el horror emocional de los vínculos tóxicos.

«Cuando empecé a escribir mi propia película de ‘Evil Dead’ pensé: Esto habla del amor y de las relaciones y de cómo pueden destruirte, de lo terrible que puede ser tener que matar a alguien que está poseído cuando existe un vínculo profundo con esa persona», dice el director a EFE sobre ‘Evil Dead Burn’.

La película de Vaniček es la tercera desde el reinicio de la saga creada en 1981 por Sam Raimi que comenzó en 2013 con el uruguayo Fede Álvarez.

Desde entonces, la franquicia dejó atrás los toques cómicos que desarrolló la primera trilogía, tornando las historias a un gore ultraviolento y un tono serio.