A días del 28 de julio, el Gobierno entrante de Keiko Fujimori ha hecho de la eficiencia estatal una promesa para sanear las cuentas públicas. Cabe preguntarse cuán viable es esta oferta. En 2018, el Banco Interamericano de Desarrollo estimó que la ineficiencia del gasto público peruano equivalía a 2,5% del PBI. Desde Videnza Instituto hemos actualizado ese cálculo para el 2025 con la misma metodología, que consiste en la suma de tres fuentes de ineficiencia: compras públicas, planilla estatal y transferencias mal focalizadas. Y esta asciende hoy a 3,3% del PBI, unos S/ 40.000 millones anuales, casi una quinta parte del gasto no financiero del Gobierno general. Seguir temasConforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.