Cuando el terremoto del 24 de junio sacudió a Venezuela, la incertidumbre también cruzó las fronteras. En Chile comenzaron a multiplicarse los llamados de familias que intentaban averiguar el paradero de padres, hermanos, hijos o sobrinos que permanecían en el país caribeño. Muchos llevaban horas sin comunicación. Otros, simplemente desaparecieron entre los escombros. En medio del desastre, el Ministerio de Relaciones Exteriores habilitó un formulario para reportar personas desaparecidas y activó distintos canales de contacto. Según cifras entregadas por la cartera, hasta ahora van 41 solicitudes de localización.Desde el ministerio sostienen que la labor se concentró en mantener contacto con los connacionales que perdieron familiares, asistir a quienes necesitaban abandonar Venezuela, facilitar trámites y traslados, coordinar el ingreso de ayuda humanitaria y gestionar la entrega de medicamentos para adultos mayores residentes en La Guaira. También afirman haber mantenido comunicación permanente con la brigada de Bomberos de Chile que viajó a apoyar las labores de rescate durante la semana pasada.“Nadie del gobierno de Chile nos contactó”, dice la familiar de una mujer chilena fallecida en el terremoto, quien pidió reserva de identidad. La víctima es una mujer que nació y vivió toda su vida en La Guaira, como primera generación hijos de chilenos que migraron hacia Venezuela en los años 70. Aunque nunca residió en Chile, tenía nacionalidad chilena por ser hija de una mujer nacida en Puerto Montt y visitaba el país con frecuencia. Tres de sus hermanos sí vivieron en Chile y una de ellos continúa en el país.La Guaira, tras el terremoto del 24 de junio. Foto: Xinhua.