Hace solos unos días, Paulina Núñez era una figura que sacaba chispas en el Partido Republicano. “La prudencia debe tenerla la senadora (…). Es hora que algunos dejen el ‘oficialismo a la carta’ y se sumen al trabajo”. Con esas palabras, a mediados de mayo, el diputado Luis Fernando Sánchez, del P. Republicano, increpó a la presidenta del Senado y militante de Renovación Nacional, (RN), luego de que ella llamara a la prudencia al Presidente José Antonio Kast por haber cuestionado las evaluaciones ambientales. El episodio da cuenta de una extendida visión crítica de republicanos en torno a Núñez, quien representa al ala más liberal de RN: es percibida como alguien que, desde la plataforma que le da la testera, suele cuestionar al gobierno del que es parte. Sin ir más lejos, fue una de las primeras voces que criticó abiertamente el manejo comunicacional del Ejecutivo, y también fue una de las más duras con la remoción de la directora de SernamEG, Priscilla Carrasco, quien padece cáncer. Esas diferencias quedaron de lado esta semana, luego de que Núñez encabezara una mesa de diálogo en torno a la megarreforma, que tuvo como resultado un acuerdo puntual con el Partido Por la Democracia (PPD). Este entendimiento, relativo a la invariabilidad tributaria, permitió reforzar aún más la iniciativa del Ejecutivo.“Son valiosos los esfuerzos que ha hecho la presidente del Senado para alcanzar un acuerdo más amplio. Esa oportunidad no la tuvimos en la Cámara de Diputados”, planteó el diputado republicano Agustín Romero, quien preside la comisión de Hacienda y se ha caracterizado por ser una de las voces más críticas contra Chile Vamos. 27-05-2026