Tras conocerse durante la madrugada de este viernes la serie de indicaciones que presentaría el Ejecutivo a la Comisión de Hacienda del Senado para la megarreforma, una nueva rebaja al impuesto corporativo generó dudas por parte de los senadores del PPD, que solo días atrás habían alcanzado un acuerdo con el gobierno. Y es que el durante esta jornada, el Ejecutivo presentó una mayor reducción a la tasa del impuesto corporativo. Mientras originalmente la rebaja iba a ser de un 27% a un 23%, la nueva propuesta ahora estipula alcanzar el 22%.Esta situación generó dudas en los legisladores del Partido Por la Democracia (PPD), que este miércoles habían alcanzado un acuerdo con el Ejecutivo para no llevar al Tribunal Constitucional el proyecto por el apartado referido a la invariabilidad tributaria.El jefe de la bancada de senadores del PPD, Ricardo Celis, señaló que “nuestras conversaciones fueron siempre con una sobretasa del 1,5% sobre el régimen tributario actual (propuesto del 23%), y no sobre un régimen tributario distinto. Por lo tanto, si el Ejecutivo baja eso al 22% como se como se ha señalado hoy día, eso quiere decir que el acuerdo no es lo que conversamos originalmente”.“Eso significa recaudación fiscal significativamente menor, porque uno de los elementos importantes que colocamos en esto es que nosotros acudimos porque entendemos qué es lo mejor para Chile, qué recauda más, para financiar programas sociales y para eso disminuir la recaudación en la práctica, ¿Qué significa? Que en lugar del 1,5% dejarla en el 0,5%. Nosotros no estamos dispuestos a eso“, enfatizó el parlamentario.Por su parte, Pedro Araya (PPD) mencionó: “Nunca estuve en conocimiento que el gobierno pretendía bajar la tasa del impuesto corporativo a 22%. Todas las conversaciones que tuvimos en materia de invariabilidad tributaria giraron en torno a otros temas”.“El acuerdo se construyó siempre pensando que la base del impuesto corporativo de las empresas sería 23%, al cual tendría que adicionarse un 1,5% de forma tal que aquellas empresas que se acogían al beneficio de la invariabilidad tributaria no pagarían 23% de impuestos, sino terminarían pagando 24,5%. Bajar esta cifra al 22% sin duda que altera sustancialmente las bases del acuerdo al cual llegamos con el gobierno”, añadió.Para concluir: “En este sentido, estamos repensando qué es lo que vamos a hacer porque claramente se introdujo un factor que no estuvo en la mesa de negociación de la invariabilidad tributaria”. “No vamos a poner nuestros votos al servicio de una fórmula que recauda menos”Posteriormente, los senadores Araya, Celis y Loreto Carvajal emitieron una declaración pública en que criticaron la determinación del Ejecutivo respecto al impuesto corporativo y enfatizaron que “traicionó la buena fe con la que nos sentamos a negociar”.“Bajar la base del 23% al 22% significa menos recaudación, y de forma significativa, porque en la práctica la sobretasa de 1,5% queda convertida en un miserable 0,5%. Nosotros llegamos a esta mesa para que el Estado recaudara más y pudiera financiar más y mejores programas sociales, no para regalar recursos”, enfatizaron los legisladores. “Nos sentamos a dialogar de buena fe, poniendo el hombro para mejorar un proyecto que es pésimo para Chile. Asumimos costos políticos porque pusimos el interés fiscal del país por delante. Y la respuesta del Ejecutivo fue cambiar las reglas cuando ya nos habíamos jugado”, añadieron.Por lo anterior, señalaron que “acá quedó demostrado con qué tipo de gobierno estamos tratando: uno dogmático, incapaz de construir acuerdos serios, y que actúa de mala fe”.“Lo decimos con todas sus letras: no vamos a validar esta trampa. No vamos a poner nuestros votos al servicio de una fórmula que recauda menos y desvirtúa todo lo conversado. Dejar la sobretasa en 0,5% en lugar del 1,5% comprometido no es un acuerdo: es un desmantelamiento, y para eso no nos vamos a prestar”, criticaron los senadores en la declaración. “Seguiremos defendiendo un régimen que recaude más y mejor, para financiar los programas sociales que Chile necesita. Lo hicimos de buena fe y lo seguiremos haciendo, pero exigimos lo mínimo que se le puede pedir a cualquiera: que la palabra empeñada se respete”, concluyeron.