La inflación anual de Brasil se desaceleró inesperadamente en junio, lo que da cierto alivio a las autoridades monetarias tras el tercer recorte consecutivo de las tasas de interés por parte del banco central, pese a que el aumento de los precios seguía por encima de la meta. La inflación anual de Brasil se desaceleró a 4,64% en junio, por debajo de todas las estimaciones de una encuesta de Bloomberg entre economistas, cuya previsión mediana era de 4,80%. Los precios al consumidor aumentaron 0,16% respecto de mayo, el menor avance mensual desde octubre, según datos publicados el viernes por el instituto nacional de estadísticas. El informe de inflación se publicó después de otra sorpresa negativa para la economía brasileña: la creación de empleo en mayo fue más débil de lo esperado y registró el peor resultado para ese mes desde 2020. En conjunto, ambos datos han reforzado las expectativas de un nuevo recorte de 25 puntos básicos en la próxima reunión del banco central.
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El Gobierno de Lula evita escalar la tensión con Milei pese a su respaldo a Bolsonaro Para Kimberley Sperrfechter, economista senior de mercados emergentes de Capital Economics, el tono del banco central en su reunión de junio fue más cauteloso y sugirió que las autoridades monetarias están abiertas a seguir reduciendo las tasas, aunque con pausas en el ciclo. “La sorpresa a la baja de la inflación probablemente dará a las autoridades monetarias la confianza para aplicar otro recorte de 25 puntos básicos en la próxima reunión, el 5 de agosto, aunque mucho dependerá de los datos de inflación y actividad que se publiquen antes de esa fecha”, añadió. El mes pasado, las autoridades encabezadas por Gabriel Galípolo redujeron la tasa de referencia Selic en un cuarto de punto porcentual, hasta 14,25%, y reiteraron que el ritmo de los próximos recortes dependerá de los datos económicos que se publiquen. Aun así, los miembros del directorio advirtieron que una actividad económica más sólida, la persistencia de la inflación y el reciente estímulo fiscal podrían mantener altas las presiones sobre los precios. Lo que dice Bloomberg Economics “La inflación de Brasil fue sorprendentemente baja en junio. Es una buena noticia para el banco central, pero no basta para despejar el camino hacia una flexibilización monetaria significativa este año”. — Adriana Dupita, economista para Brasil. Según Flávio Serrano, economista jefe de Banco BMG, los mayores desafíos llegarán en las reuniones del Copom posteriores a agosto. La vivienda fue el principal impulsor de la inflación en junio. Sus precios aumentaron 0,63% y aportaron 0,10 punto porcentual al resultado mensual. En cambio, los precios de alimentos y bebidas, que habían impulsado la inflación durante gran parte del último año, cayeron 0,24% y registraron la mayor incidencia negativa del mes. Las demás categorías registraron variaciones que fueron desde una caída de 0,02% en educación hasta un aumento de 0,25% en gastos personales. A medida que se acercan las elecciones, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha puesto en marcha medidas para impulsar el crecimiento, entre ellas un programa para ayudar a los hogares a renegociar deudas por miles de millones de reales, líneas de crédito subsidiadas y una suspensión temporal de algunos impuestos a los combustibles. Con ello suma estímulo fiscal mientras el líder de izquierda busca un cuarto mandato en octubre. En su más reciente informe de política monetaria, el banco central proyectó que la inflación llegará a 5,2% al cierre de 2026, por encima del límite superior de 4,5% de su rango objetivo durante más de dos trimestres consecutivos. Posteriormente, la inflación se desaceleraría hasta 3,7% en el cuarto trimestre de 2027, actualmente el horizonte relevante para la política monetaria del banco central, y descendería a 3,1% al cierre de 2028.











