La muestra fue inaugurada esta semana en el Centro Cultural de España en El Salvador y permanecerá abierta hasta el 22 de agosto./ (René Figueroa)Desde el pasado 8 de julio de 2026, el Centro Cultural de España en El Salvador (CCESV) acoge la exposición «Cartografías de la memoria», un potente archivo vivo que entreteje el arte del bordado con la memoria histórica, el exilio, la repatriación y las voces de mujeres de diversas generaciones. Esta muestra, desarrollada por el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), propone al público un viaje sensorial e íntimo a través de 53 bordados históricos y actuales, fotografías documentales y objetos cargados de profundo significado.PUBLICIDADLa exposición es el resultado tangible del proyecto «Cartografías de las memorias femeninas del exilio y la repatriación», desarrollado durante los últimos años en comunidades de Chalatenango, como Las Vueltas, Arcatao y Las Flores. Más de 20 mujeres, junto a 40 niñas, niños y jóvenes, participaron bordando su memoria, tejiendo historias cotidianas y extraordinarias; un proceso que ha generado, además de imágenes estéticas, espacios de encuentro, sanación y acompañamiento intergeneracional. La muestra expresa, a través del bordado, la memoria histórica, el exilio y la repatriación. / (René Figueroa)Aquí, las abuelas, madres y las nuevas generaciones se han sentado juntas a bordar, no sólo telas, sino también identidades, resistencia y esperanza. Durante la inauguración, Álvaro Ortega, director del CCESV, subrayó que “la memoria conforma identidad”, resaltando el valor de estas prácticas artísticas para fortalecer los lazos comunitarios y contribuir a la reparación histórica. PUBLICIDADPor su parte, Carlos Henríquez Consalvi, director del MUPI, invitó a ver la muestra no únicamente como un despliegue artístico, sino como la continuación de un proceso de memoria histórica que, desde hace cuatro décadas, las mujeres comenzaron en los campamentos de refugiados. Teresa Cruz, artista bordadora y promotora del proyecto, enfatizó la importancia de transmitir a las nuevas generaciones el relato de supervivencia y dignidad detrás de cada pieza, recordando que “detrás de cada uno de estos retazos hay una historia”.La curaduría, a cargo de Antonio Romero, está orientada a que el visitante reflexione sobre cómo cada persona, desde su subjetividad, construye una memoria que dialoga —y a veces contrasta— con la historia oficial. Así, la exposición incluye, además de los bordados históricos creados en los campos de refugiados de Mesa Grande en los años 80, piezas contemporáneas que aún cicatrizan heridas y celebran la vida. PUBLICIDADLos bordados han sido creados por más de 20 mujeres, junto a 40 niñas, niños y jóvenes, que tejieron historias cotidianas y extraordinarias de la zona de Arcatao, Las Vueltas y Las Flores, en Chalatenango./ (René Figueroa)Entre los objetos expuestos, destacan vestidos, mantas, cebaderas, agujas e hilos, símbolos de denuncia de violaciones a los derechos humanos y de resiliencia. La muestra también incorpora, además de los relatos de exilio y retorno, mitos y leyendas de las montañas de Chalatenango, poesía bordada y reflexiones sobre preocupaciones actuales como la minería metálica. El arte textil aquí se vuelve medio de transmisión de conocimientos, construcción de memoria colectiva y puente entre generaciones. El elenco de artistas es variado e intergeneracional, con nombres como Teresa Cruz, Delmi Patricia Chinchilla, María Emma Rodríguez de Guardado, María Dinas Alas Calles, entre otras, incluyendo niñas y jóvenes que aportan nuevos enfoques y técnicas. PUBLICIDADEl proceso contó con la colaboración de fotógrafos y promotores culturales, generando un archivo que dialoga con el presente. La exposición no solo invita a la contemplación, sino también a la participación. La exhibición no solo invita a contemplar los bordados, sino también a reflexionar sobre la historia y los diferentes procesos que ha atravesado El Salvador./ (René Figueroa)Para completar la muestra, el CCESV ofrece talleres y actividades para todos los públicos, como “Niñez bordadora de memoria”, dirigido a niños y niñas de 6 a 12 años y sus familias.«Cartografías de la memoria» estará abierta hasta el 22 de agosto en el CCESV, ubicado en calle La Reforma 166, Colonia San Benito. La entrada es gratuita y se ofrecen visitas accesibles. Esta muestra es un ejemplo de cómo el arte y la cultura contribuyen a la construcción de un país más sensible, informado y justo, donde la memoria colectiva se borda, se exhibe y se celebra para las generaciones presentes y futuras.PUBLICIDAD