La vicepresidenta Victoria Villarruel aprovechó el alto perfil mediático de su participación en la ceremonia por el aniversario de la Declaración de la Independencia y su marginación de la foto institucional del Gobierno para establecer una agenda paralela a la Casa Rosada. No se limitó al planteo público de defender a la industria nacional, sino que aplazó su regreso a Buenos Aires, visitó uno de los ingenios azucareros más importantes del país en Tucumán y dialogó con dirigentes industriales del Norte Grande, en medio de la crisis energética que atraviesa el sector y cuyo reclamo es ignorado por la administración de Javier Milei.
La recorrida institucional, con visitas a una parroquia local, una escuela y al ingenio La Florida, incluyó un diálogo con dirigentes y empresarios tucumanos sobre la tensión que existe en las provincias del noroeste argentino, que sufren en la actualidad los cortes en el suministro de gas o el fuerte encarecimiento en sus costos, en momentos en que la recesión en el sector industrial comprime rentabilidad y expulsa a trabajadores, incluso en el pico estacional de la zafra azucarera y de la industria limonera.
El Gobierno acelera la caída de las medidas antidumping y consolida la apertura importadora













