El alemán acaba con el sueño del británico (7-6(0), 6-2 y 6-4, en 2h 13m) y tras haber logrado su primer grande, mantiene el brillo. Adelantará a Alcaraz en el ‘ranking’

Realidad o espejismo, se preguntaba el aficionado, a la espera de comprobar si el flashazo de Alexander Zverev en Roland Garros había sido tan solo eso, un simple fogonazo, o bien el triunfo en el grande francés —su primer major, después de haber perdido tres finales— suponía la espoleta definitiva para que se lo creyera de verdad y, sobre todo, que perdiera el miedo. No parece tenerlo ahora el alemán, por fin liberado, ya sin lastres y clasificado por primera vez para el cierre de Wimbledon, en el que se medirá el domingo (17.00, Movistar+) con Jannik Sinner (triple 6-4 a Novak Djokovic). El de Hamburgo, descubriendo la plenitud, saborea la felicidad y se afila de cara al último episodio del torneo: 7-6(0), 6-2 y 6-4 al británico Arthur Fery, en 2h 13m.

Después de un sinfín de curvas y de mucha frustración, Zverev logró desencadenarse hace un mes en París y ha mantenido el brillante rumbo en Wimbledon, donde en el trazado hacia la final ha descrito una línea recta. Le birló un set el primer día el belga Alexander Blockx y otro Jiri Lehecka en los octavos, pero más allá de eso, ningún sobresalto reseñable. Confianza y más confianza. Otro Zverev. Templado, más lineal, menos oscilante. Reflejada esa evolución en un cómodo viaje que ha completado a una velocidad intermedia, sin la necesidad de tener que pisar el acelerador, por lo que da la sensación de que de cara al gran día podría meter al menos una marcha más. Sin duda, la necesitará. Ahora bien, su candidatura pinta de otra manera.