NoticiaIntegrante del equipo Usar Colombia narró cómo vivió diez días de rescates contrarreloj. Doloroso caso de fiesta con 50 niños que no sobrevivieron.Integrantes de Usar Caldas fueron como rescatistas a Venezuela tras los terremotos en Caracas y La Guaira. Foto: Usar Caldas10.07.2026 11:45 Actualizado: 10.07.2026 11:45

El ingeniero y rescatista Daniel Cano es caldense y lleva 26 años en servicios de búsqueda y rescate. Habló con EL TIEMPO y contó cómo vivió, junto con el equipo Usar, esta tragedia. LEA TAMBIÉN Lo que se ve a través de las pantallas de televisión o de los celulares no le hace justicia a la devastación que dejaron los terremotos del 24 de junio en Venezuela. Así lo afirmó Daniel Fernando Cano Mejía, ingeniero, especialista en prevención, reducción y atención de desastres, magíster en cambios globales y riesgos de desastres, y uno de los 64 rescatistas de la delegación colombiana que apoyó durante 10 días las operaciones de emergencia en La Guaira.Integrantes de Usar Caldas fueron como rescatistas a Venezuela tras los terremotos. Foto:Usar CaldasCano trabaja en la Jefatura de Gestión del Riesgo de la Gobernación de Caldas y desde hace 26 años acompaña procesos de búsqueda y rescate. Además, hace parte del equipo UsarCol1, la 'Selección Colombia' de esta disciplina, liderada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo.EL TIEMPO habló con él para conocer, a través de sus ojos, no solo la magnitud del desastre, que ya deja más de 3.400 muertos, sino también cómo enfrenta, desde su labor, una emergencia de esta dimensión. LEA TAMBIÉN "El día que ocurrió el terremoto, a las 6:00 de la tarde, recibimos una orden de alistamiento; el jueves, a las 10 de la mañana, recibimos la orden de movilización. La misión que se nos encomendó, como equipo Usar, fue apoyar al vecino país para lograr el rescate del mayor número posible de personas con vida en el menor tiempo", narró.Usar Caldas fue a Venezuela tras los terremotos en Caracas y La Guaira. Foto:Usar CaldasUna cosa, dice, fue monitorear la situación desde Colombia; otra, verla con sus propios ojos."Pensábamos que nos íbamos a encontrar con algunos edificios colapsados y personas por rescatar, pero cuando salimos del aeropuerto y empezamos a desplazarnos pudimos ver el verdadero impacto. No nos imaginábamos encontrar un panorama tan devastador; fue un momento de ansiedad por servir, pero también de zozobra y tristeza por todo lo que veíamos", recordó. LEA TAMBIÉN En sus palabras, ni los videos que circulan en internet reflejan la realidad."Las primeras imágenes que vimos fueron edificios colapsados y muchísimas personas de la comunidad intentando rescatar o recuperar a sus seres queridos. Se oía llanto, se veía zozobra y, rápidamente, debido a las altas temperaturas de esa ciudad costera, lastimosamente empezó a oler a muerte", describió.Rescatistas entregan el cuerpo de un niño recuperado de los escombros de un edificio en La Guaira. Foto:AFPPara él y el subequipo con el que trabajó, la muerte fue una constante. De los diez días de operación, solo en uno encontraron personas con vida. Pero ese momento, dice, hizo que todo valiera la pena.Cano hizo parte del equipo que rescató a Moisés, el niño de 11 años que permaneció 75 horas bajo los escombros. LEA TAMBIÉN "Yo fui el planificador de ese rescate, que fue muy duro. Fue como una montaña rusa de emociones porque, cuando hicimos contacto, él nos dijo que estaba con otras dos personas; creíamos que serían tres rescates con vida. Sin embargo, con el paso de las horas, el niño nos contó que al lado tenía a su mamá y en el cuarto de enseguida a su hermana, pero ellas ya estaban muertas. Ese fue un golpe duro, pero seguimos avanzando por él. Verlo afuera fue un elixir de felicidad para todos; estallamos en aplausos, abrazos y hasta algunas lágrimas se nos escaparon. Fue muy particular para mí porque tengo un hijo de esa edad y ver a Moisés con vida fue como haber salvado al mío. Su rostro nos recordó que todo valía la pena", relató.Hoy Moisés está con su papá, quien, según contó Cano, apoyó las labores de búsqueda sin saber que quien permanecía bajo los escombros era su propio hijo.Integrantes de Usar Caldas fueron como rescatistas a Caracas y La Guaira. Foto:Usar CaldasLos días siguientes no fueron más sencillos. Al contrario, pusieron a prueba la fortaleza de los rescatistas, que trabajaban contra el tiempo. Dormían entre dos y tres horas al día; iniciaban turnos a la medianoche o a las dos de la mañana, y en ocasiones trabajaban de corrido. Aun así, les hicieron falta minutos."Diariamente nos encontramos con la muerte; cada día evaluábamos entre cinco y seis edificios colapsados y no logramos rescatar más personas con vida. En cinco ocasiones llegamos a un sitio, encontramos señales de vida e iniciamos un proceso de rescate que podía tomar cinco, seis, ocho o hasta doce horas, pero de un momento a otro esas señales desaparecían; lastimosamente la persona fallecía. Eso nos golpeaba muchísimo en lo anímico", explicó.Hubo escenas especialmente difíciles"Un momento realmente duro fue cuando llegamos a un edificio de 12 pisos. Nos dijeron que allí había una fiesta con 50 niños. Lo intentamos, pero ninguno sobrevivió. Ese día no podíamos ni hablar del tema; no había palabras", recordó.Ya pasaron dos semanas tras los terremotos en Caracas y La Guaira. Foto:Usar CaldasLa misión de los 64 integrantes de Usar Colombia terminó el pasado 6 de julio. Ese día regresaron al país luego de diez días de operaciones. La razón fue el cierre de la denominada ventana de búsqueda."La ventana de búsqueda, que es un protocolo internacional, abarca las primeras 72 horas después del evento; sin embargo, seguimos trabajando siete días más intentando encontrar personas con vida, lo cual no se logró. Además, nosotros como rescatistas también tenemos un desgaste físico, mental y emocional, y llega un momento en que es necesario retirarse", explicó. LEA TAMBIÉN Como dice el dicho entre ellos, "alguien lo tiene que hacer", y esa responsabilidad hace parte de su proyecto de vida. Para ello se han preparado y certificado ante Naciones Unidas."En este momento estamos un poco golpeados física y anímicamente, pero si mañana se presenta una situación de desastre en cualquier parte del país o del mundo y nos activan, seguramente iremos de manera voluntaria y desinteresada para desarrollar los procesos de rescate de forma técnica, porque finalmente para eso estamos preparados: para ayudar a los demás", afirmó. LEA TAMBIÉN Tras esta tragedia, la esperanza de Cano —y de quienes vivieron la emergencia de cerca— es que Colombia nunca tenga que enfrentar una situación similar."Lo que más deseamos es que esto nunca nos pase. Tenemos que dejar de ser confiados; muchas veces uno ve este tipo de emergencias y cree que nunca le ocurrirán, pero nadie está libre. La mejor preparación es, como comunidad y como familia, estar atentos, aprender y ser conscientes de la importancia de saber actuar. Como lo vemos en La Guaira, llegaron 50 equipos internacionales de búsqueda y rescate, pero los verdaderos protagonistas y primeros respondientes fueron los miembros de la comunidad. Nosotros regresamos, pero ellos siguen excavando con sus propias manos para rescatar a los suyos", concluyó.Los terremotos en Caracas y La Guaira (Venezuela) dejaron miles de muertos. Foto:Usar CaldasTras la salida del equipo UsarCol1 ya no permanecen rescatistas colombianos en la zona. Sin embargo, un grupo de más de 25 médicos continúa prestando atención en un hospital de campaña en Caracas y permanecerá allí durante al menos dos meses y medio más.También le puede interesar:. Foto:Laura UsmaManizales, CaldasEspecial para EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.