Donald Trump, instalado en el relato de que los demócratas están preparando un amaño generalizado en los comicios legislativos de noviembre, ha asaltado otra salvaguarda electoral. El presidente ha despedido a los tres miembros que quedaban en la Comisión de Asistencia Electoral (CAE), una comisión independiente y bipartidista creada por el Congreso en el 2002, que asiste a los estados a garantizar el correcto funcionamiento de las elecciones.En Estados Unidos, los estados son los encargados de organizar las elecciones, pero con los años se han creado una serie de garantías a nivel federal para reforzar la seguridad de los comicios y evitar, precisamente, el fraude electoral. Las atribuciones de la CAE incluyen el asesoramiento a los estados para que cumplan los requisitos a la hora de celebrar elecciones, supervisa las pruebas y la certificación de los sistemas de votación y distribuye fondos para ayudar a los estados a cumplir esas condiciones. También funciona como un centro nacional de información sobre la administración electoral y mantiene el formulario nacional de registro de votantes por correo.Lee tambiénTrump ha cesado a los dos miembros que habían sido designados por el Partido Demócrata y ha logrado que el republicano presentara su renuncia. La comisión tenía cuatro miembros, pero uno de ellos ya renunció en mayo. “En nombre del presidente Donald J. Trump, le escribo para informarle que su cargo como comisionado de la Comisión de Asistencia Electoral queda terminado, con efecto inmediato. Gracias por sus servicios”, decía el escueto correo electrónico que han recibido los dos demócratas, al que ha tenido acceso Reuters.El movimiento llega después de una polémica sentencia del Tribunal Supremo, dictada a finales del mes pasado, que determinó que el presidente tiene amplia autoridad para despedir a la mayoría de los responsables de organismos reguladores independientes por cualquier motivo, sin necesidad de demostrar una mala conducta.El líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, ha denunciado que “despedir a todos los miembros restantes de la CAE, una entidad bipartidista, a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato es un descarado intento de hacerse con el control de nuestras elecciones antes de que se emita un solo voto. Está desmantelando la agencia independiente que certifica los sistemas de votación y ayuda a los funcionarios electorales a organizar elecciones seguras”.Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado“Despedir a todos los miembros restantes de la CAE a pocos meses de las elecciones es un descarado intento de hacerse con el control de nuestras elecciones”Con los últimos ceses en la CAE, el presidente consigue destripar otra garantía electoral en la que los demócratas tenían todavía algún poder. El republicano, que en los meses previos a las presidenciales del 2020 ya sembró dudas sobre el proceso electoral y, tras perder las elecciones, presionó a los responsables de los comicios en Georgia y otros estados para que le dieran la victoria, aprendió de esa experiencia que, cuanta mayor supervisión, menor capacidad de interferir en el voto. En el 2024, siguió instalado en el relato del fraude, señalando especialmente el voto por correo, pero sus acusaciones se disiparon cuando ganó y aseguró su regreso en la Casa Blanca.De cara a las elecciones de mitad de mandato, en la que según la mayoría de encuestas los republicanos se encaminan a perder al menos la Cámara de Representantes y posiblemente el Senado, Trump lleva meses alertando de lo que supondría una victoria demócrata. Les permitiría bloquear algunas de las políticas más agresivas del presidente, así como sus nominaciones al Tribunal Supremo u otros cargos importantes, e incluso lanzar comisiones de investigación contra él o un juicio político (impeachment), como los dos que ya iniciaron durante su primer mandato.Eso explica el sentimiento de urgencia de los republicanos. En una docena de estados en los que gobiernan, han aprobado nuevos mapas electorales en los que han rediseñado los distritos para ganar representación política. Los demócratas han reaccionado haciendo lo propio en California y Utah, pero han tenido menos margen de acción porque tienen mayoría en menos estados.Lee tambiénAdemás, en su intento de federalizar los comicios, los republicanos llevan meses intentando aprobar la llamada ley “SAVE America” (el acrónimo, que se lee como “salvar a EE.UU.” en inglés, viene de la “Ley para Salvaguardar la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses”). Esta medida, que no ha logrado superar nunca el umbral de 60 votos en el Senado, exigiría a los votantes una prueba documental de ciudadanía estadounidense para poder registrarse para votar.Aunque los demócratas nunca han puesto en duda que solo los ciudadanos deben votar, se oponen con firmeza porque esta ley dificultaría que millones de ciudadanos puedan registrarse, pues aproximadamente la mitad del país no tiene un pasaporte, y muchos de ellos no conservan el certificado de nacimiento, o han cambiado de apellido tras casarse (en el caso de las mujeres) o de nombre al transicionar su género. Los demócratas denuncian que los republicanos quieren legislar sobre una cuestión que hoy no es un problema –el fraude por voto de no ciudadanos es extremadamente raro– y además la ley federalizaría aspectos de la administración electoral, constitucionalmente gestionados por los estados.Trump está ejerciendo una gran presión al Congreso para que apruebe esta ley. De hecho, ha afirmado que no firmará ninguna otra ley aprobada por el legislativo hasta que llegue la SAVE América a su escritorio en el despacho oval. Aunque probablemente no consiga que los representantes cedan a su presión, su continuo cuestionamiento ya cumple el objetivo de sembrar dudas sobre el proceso electoral y prepara el terreno para disputar el resultado si pierden los republicanos en los cruciales comicios de noviembre.
Trump despide a los últimos miembros de la comisión bipartidista que ayuda a los estados a celebrar elecciones
El republicano asalta otra salvaguarda electoral a cuatro meses de los comicios legislativos de mitad de mandato










