Algo se destapó en el Gobierno después de la salida de Manuel Adorni. Y ese algo tiene nombre y apellido: Karina Milei. Después de la expulsión de su ladero, a quien sentía su máxima creación política, la secretaria general volvió a tomar los controles del oficialismo. Es casi como si se hubiera sacado una mochila de encima y pudiera, ahora sí, volver a jugar con comodidad. La menor de los hermanos regresó a las recorridas proselitistas por el país, arrancó a declarar que la prioridad es la reelección de su hermano el año que viene y hasta tiene la intención de terminar con sus adversarios internos. Para eso decidió, en el momento del recambio del Gabinete, empoderar a un recién llegado al espacio pero que ya se ganó su confianza y viene subiendo escalones en tiempo récord: Ignacio Devitt es el nuevo niño mimado de “El Jefe”.
Desembarco
“Nacho” cumple con todos los requisitos que exige Karina Milei para los que quieren buscar cobijo bajo su ala. Tiene perfil bajísimo, sabe moderar sus aspiraciones, le genera soluciones y no problemas y entendió rápido por dónde pasa el poder y por dónde conviene mejor no asomarse. Por eso la secretaria general lo abrazó en plena caída de Adorni. Es que Devitt llegó al Gobierno a fines del año pasado, luego de la victoria electoral del oficialismo que envalentonó a Karina para hacer una avanzada sobre el Gabinete. Cuando Adorni llegó a la jefatura de los ministerios nombró a Devitt en una secretaría clave que tenía bajo su órbita, la de Asuntos Estratégicos, una cartera que se encarga de aceitar la relación de la Rosada con otras áreas del Estado. En los pasillos de Balcarce nadie recuerda con precisión de dónde sacó el recién caído en desgracia al nuevo niño mimado de Karina. Todos coinciden en que tenían un vínculo desde hace años, antes de la función pública, pero algunos aseguran que era un conocido de su mujer, y otros dicen que suyo. La confusión no es un dato menor: hasta que se ganó un lugar en el equipo, en el que no conocía a nadie más allá de Adorni, la presencia de Devitt en el oficialismo pasaba más que desapercibida.







