Cualquier persona asidua a festivales, fiestas mayores o a cualquier evento de masas con bebidas acumula varios vasos reutilizables en su casa. Esto en el mejor de los casos, porque muchas veces terminan en la basura o son abandonados en el mismo espacio donde han sido utilizados.Más de 130 organizaciones sociales, ambientales, vecinales, de consumidores, educativas y territoriales se han propuesto acabar con esta anomalía en la que unos vasos supuestamente reutilizables se han acabado convirtiendo en nuevos vasos de un solo uso, que son los que venían a sustituir. Agrupadas en la Alianza Residuo Cero y la plataforma #LeydeResiduosYA, estas 130 entidades piden que la adaptación de la actual normativa al nuevo reglamento europeo 2025/40 sobre envases y residuos de envases garantice sistemas efectivos de retorno, recogida, lavado y nueva puesta en circulación de los vasos reutilizables.La ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados y el real decreto de envases del 2022 ya obligan a los festivales a abandonar los vasos desechables y a la implementación de un sistema de retorno de envases reutilizables. Sin embargo, la Alianza Residuo Cero denuncia que, en demasiados casos, el vaso reutilizable se ha convertido en un producto que se vende o se cobra a la persona consumidora, pero que no forma parte de un sistema real de retorno y “sin retorno no hay reutilización”, afirma Rosa García, portavoz de la Alianza Residuo Cero y directora general de la fundación Rezero.Desde el punto de vista económico, la reutilización también es más rentableDesde Rezero explican que “el truco legal está en el concepto de depósito”. Si se cobra como depósito, el organizador debe devolver el dinero cuando recupera el vaso, pero si el vaso se cobra como una compra obligatoria, ya no existe obligación de reembolso. El resultado, se lamentan desde esta entidad que promueve una sociedad libre de residuos, es “vasos que pesan hasta diez veces más que los de usar y tirar, que no vuelven a circular, y que generan más residuos que antes, aunque bajo una etiqueta de sostenibilidad”.Según un estudio del 2020 realizado por Zero Waste llamado Reusable vs. single-Use packaging , para que un vaso reutilizable sea eficiente debe usarse al menos diez veces. Básicamente porque un recipiente de este tipo requiere diez veces más plástico, energía y recursos para su fabricación. Es decir, sin reutilización pasa a ser peor el remedio que la enfermedad (la patología serían los vasos de un solo uso).Un vaso reutilizable puede llegar a utilizarse 300 veces si se lava y se guarda en las condiciones adecuadas, según cálculos de la compañía Re-UzLa buena noticia es que, bien utilizados, los vasos reutilizables sí suponen un gran ahorro de materiales y en la generación de residuos. Romain Dupuy, director de Re-Uz en España, asegura que un vaso reutilizable se puede usar hasta 200 o 300 veces. El responsable de esta compañía que se dedica a la fabricación, distribución, recuperación, lavado y almacenaje de vasos reutilizables indica que, desde el punto de vista económico, también tiene mucho sentido. “A primera vista, la reutilización parece más costosa, pero no lo es si se tienen en cuenta todos los costes”, señala el directivo de esta compañía que opera bajo la marca Ecofestes en España. “A partir del séptimo lavado, un vaso reutilizable ya es más económico”, añade Dupuy.El reloj ya ha empezado a correr: el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha publicado una nota aclaratoria en la que indica que el reglamento europeo será aplicable con carácter general a partir del 12 de agosto del 2026, y que está trabajando en un nuevo real decreto de envases y residuos de envases para adaptar el marco jurídico estatal al reglamento europeo y concretar las disposiciones que requieran desarrollo nacional.