“Créanme, queríamos hacer más cosas con el balón”, defendió con resignación Mohamed Ouahbi en la sala de prensa del estadio Gilette de Boston. Marruecos acababa de ser reducida a la nada por la Francia más seria y solvente que se ha visto en este Mundial. El seleccionador marroquí describió a un rival dominante en el quite para limitar a sus futbolistas a defender porque apenas encontraron rendijas para estirarse. “Tienen jugadores que se esfuerzan al máximo. Son un equipo sólido y tranquilo. Sabíamos que si perdíamos la posesión, serían muy efectivos”, prosiguió Ouhabi.La selección que dirige Didier Deschamps respondió con un partido jerárquico ante la exigencia de un rival que se había colgado la etiqueta de ser, por fútbol, uno de los más atractivos de este Mundial. Francia no concedió errores que propiciaran las contras o los ataques a los espacios de los marroquís y no decayó su sometimiento a Marruecos después del penalti que falló Kylian Mbappe. La cita requería galones y Francia lució al futbolista del Real Madrid y también a Dembélé. Ambos fueron los que marcaron el paso a semifinales de la selección gala cuando llegó la hora de resolver el partido. La de Dallas el 14 de julio, ante España o Bélgica, será la tercera semifinal consecutiva de Francia tras la de Rusia 2018 y Qatar 2022. Solo Alemania engarza cuatro semifinales seguidas, de Corea-Japón 2002 a Brasil 2014, donde se coronó tetracampeona del mundo. Mbappé y Dembélé tiraron de clase para doblegar con dos toques precisos de interior desde la frontal del área al guardameta marroquí Bono. “Kylian, dos o tres minutos antes del gol, me dijo que me quedara en el centro, que en cuanto tuviéramos la oportunidad saldríamos al contraataque. Y así fue. Después, él también hizo una muy buena carrera para liberar espacio. Vi que estaba un poco libre, intenté principalmente disparar a puerta y funcionó”, contó Dembélé. “En la primera parte, con ese penalti parado y las tres ocasiones…Nos faltó efectividad, pero eso no generó dudas en la cabeza de mis jugadores, y mucho menos en la de Kylian [Mbappé]. Además, el rival también tiene que correr muchísimo y, con un poco más de cansancio, aparecen más espacios. También concedimos muy pocas ocasiones”, se felicitó Deschamps. El técnico galo también hizo una defensa a ultranza de la manera en la que Mbappé ejerce la capitanía que él mismo le concedió tras el Mundial de Qatar tras obviar a Antoine Griezmann, que era al que le correspondía. “Muchos piensan que Kylian es una especie de dictador que solo piensa en sí mismo, pero es alguien que, como capitán, es ejemplar. Lo demuestra con lo que hace en el terreno de juego, más allá de todos los goles que marca”, dijo el preparador galo sobre el futbolista del Real Madrid.Mbappé se presentó en la zona mixta con los pantalones del chándal recogidos con los que parecía simular unos bombachos. Este es un grupo al que le tengo cariño, tengo muchos amigos que conozco desde hace muchos años. A los jóvenes, que me ven un poco más viejo, tengo que darles ejemplo, más en el tema emocional, porque en el campo saben jugar muy bien al futbol. Yo sé lo que es un Mundial y tengo que enseñarles", aseguró el capitán francés. Su gol, el octavo en el campeonato, supuso el número 20, a uno solo de Messi, en historia de la Copa del Mundo, solo que el francés ha disputado 20 partidos en tres torneos y el argentino 31 en cinco. El atacante madridista explicó el penalti fallado desde la desconcentración que se apoderó de su cabeza después de que el árbitro, por error, le dijera mientras el VAR revisaba que no había penalti. “Es una situación que tendremos que tener en cuenta porque el árbitro puede decir que hay penalti, pero dos minutos después puede decir que no. No sé cuánto duró. Es parte del fútbol moderno. Es el fútbol moderno con el VAR, hay que adaptarse”.Preguntado Mbappé, por si esta Francia es la más fuerte en la que ha jugado dijo: “No sé si es el más fuerte. Yo fui campeón del mundo y subcampeón, y este equipo aún no lo ha logrado”. Lo que no negó Mbappé es que esta selección gala “sin duda es la que tiene más potencial. Hay mucha calidad en este equipo; nos permite soñar. Pero, hasta que se demuestre lo contrario, todavía no ha ganado nada”.Deschamps también fue cauto. “Tres clasificaciones consecutivas a semifinales son fantásticas. Parece lógico y natural, pero hay que ganárselo. Tengo jugadores fantásticos, si no, no estaríamos aquí. En el primer tiempo fue duro, el penalti fallado y las ocasiones que no aprovechamos”, analizó el ténico galo, que reiteró la trascendencia de Mbappé para solventar las dificultades. “Cuando está Kylian, no hay problema, nunca duda de sí mismo. Es genial, estamos donde queríamos estar. Nos recuperaremos bien y veremos quién es nuestro rival”.
Mbappé y Dembélé marcan el paso de la Francia más temible que puede medirse a España en semifinales
La vigente subcampeona del mundo redujo a la nada a Marruecos con el liderazgo y la finura de sus dos estrellas











