Los ciudadanos del centro de Manhattan contienen el aliento estos días. En cualquier momento podría venirse abajo parte de uno de sus rascacielos. En Midtown Manhattan, el distrito comercial de la ciudad, se levantan siluetas tan emblemáticas como el Empire State Building o el Rockefeller Center. A unas cuantas manzanas de distancia de este y a solo cinco minutos de la sede de la Organización de las Naciones Unidas, las columnas de un edificio se doblaron hace unos días como si fueran de plastilina. El conocido como Edificio Pfizer, antigua sede de la farmacéutica en Manhattan, lleva dos años en remodelación. El martes a las 8 de la mañana los vecinos empezaron a notar revuelo en sus alrededores. El epicentro del desastre estaba en la planta 21. Los operarios llegaron a trabajar y se encontraron con dos pilares estructurales deformados, vigas de acero que habían cedido, un montón de grietas y suelos hundidos. Incluso se habían desprendido ladrillos y habían caído a la calle, lo que dio la voz de alarma a los bomberos. El riesgo en esas primeras horas hizo que se evacuaran tanto el edificio protagonista como los aledaños, que incluyen viviendas, oficinas, hoteles y hasta una escuela. El inmueble de oficinas de 37 plantas, que siguió moviéndose durante varias horas según las autoridades neoyorquinas, se está reconvirtiendo en un complejo de apartamentos de lujo, con más de 1.600 unidades planificadas. La mayor reconversión de oficinas en viviendas de Estados Unidos, y seguramente del mundo, está saliendo rana. No es habitual ver pilares doblados como si no fueran de un material hiperresistente. Desde luego, no es lo que se espera de ellas. “Es algo inusual”, valora para El Confidencial Guy Nordenson, del estudio Guy Nordenson and Associates y catedrático en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Princeton. El ingeniero de estructuras explica que el plegamiento de columnas suele deberse a una carga adicional excesiva, algo extraño en general ya que, “normalmente, las cargas a las que se ve sometido un edificio durante su construcción suelen ser las más extremas”. La antigua sede de Pfizer, en el número 235 de la calle 42 Este, en 2025. (Jim Henderson) Es la misma causa a la que apuntan todos los expertos. “Es una situación muy grave porque las vigas cajón (de acero) han empezado a doblarse y a combarse por el peso”, declaró John Esposito, jefe del Departamento del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Nueva York (FDNY, por sus siglas en inglés). También los trabajadores encargados de instalar los sistemas de protección contra incendios denunciaron que las vigas verticales en I se estaban doblando "como si fueran cigarrillos". Todas las miradas se dirigen a MetroLoft, la empresa encargada de la reconstrucción. “Los daños en el edificio no son más que un percance típico de la construcción. El pandeo de las columnas de soporte se debió probablemente a una carga superior a la que podían soportar" o a que no estaban reforzadas correctamente, reconoció a medias el promotor Nathan Berman a medios estadounidenses. Pandeo es el término técnico clave para entender todo esto. Deformación, flexión, doblamiento: lío Pandear, dicho de una pared o de una viga: torcerse encorvándose, especialmente en el medio. Así define la RAE el fenómeno que explica lo que le ha pasado a los pilares que sostenían la planta 21 del rascacielos de la calle 42. “El pandeo [buckling, en inglés] es uno de los conceptos más importantes de la ingeniería estructural”, afirma a El Confidencial Simos Gerasimidis, profesor de la Facultad de Ingeniería Riccio de la Universidad de Massachusetts Amherst y profesor visitante del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). También lo que puede hacer que un rascacielos de 37 plantas se venga abajo. El pandeo es una pérdida de estabilidad. “Un pilar puede pandear incluso si el propio material no ha alcanzado su resistencia máxima”, detalla Gerasimidis. Cuando ocurre, las columnas se flexionan sobre sí mismas, como si se estuvieran estirando. Esto puede pasar “si se ven sometidas a cargas superiores a las previstas en el diseño, si pierden el apoyo lateral o si su capacidad se ve reducida por la corrosión, un incendio, un impacto accidental o modificaciones en el edificio”, desgrana Gerasimidis. El Pfizer está viviendo varias: su remodelación incluye añadir más de una docena de plantas y rediseñar una torre contigua. Una de las columnas, totalmente doblada y apuntalada con refuerzos. (Departamento de Edificios de Nueva York) Reformar un rascacielos es más difícil que diseñarlo. Eliminar muros y pilares, y aumentar la altura en cualquier inmueble "incrementa tanto las cargas gravitatorias como las exigidas por el viento, determinante en los rascacielos, e impone mayores exigencias a los cimientos", ilustra el ingeniero, que está especializado en la respuesta estructural de los sistemas de infraestructuras críticas sometidos a cargas extremas y en propagación de daños. Si pasa, hay que reaccionar rápido porque “el pandeo visible se considera una señal de alerta estructural grave y no debe ignorarse”. El Edificio Pfizer reunía esa alarma y muchas más. La situación también ha provocado que los marcos de algunas ventanas hayan cedido y se hayan terminado rompiendo. “El problema más habitual relacionado con el asentamiento y la deformación es que el cristal se salga o se agriete, ya que se trata de un tercer componente rígido que se fabrica por separado en una fábrica, mientras que el hormigón se vierte y el acero se ensambla in situ”, indica a este periódico Daniel Safarik, director de Investigación y Liderazgo Intelectual del Council on Vertical Urbanism (Consejo de Urbanismo Vertical), una organización internacional centrada en edificios altos y diseño urbano. En general, “es normal que se produzca una pequeña deformación y asentamiento en las construcciones nuevas, pero no a la escala que estamos viendo en Nueva York”, apunta Safarik. En las imágenes, además de los pilares doblados, se aprecia cómo los puntales metálicos dispuestos para la obra están muy dañados. De hundirse centímetros a... ¿derrumbarse? La situación también ha provocado que los pisos de las plantas 21 a la 26 se hundan, y la conmoción ha sido total. “No sé si un hundimiento de cuatro pulgadas se puede considerar un derrumbe”, se defendió en The New York Times Berman, al que acusan de estar tratando el grave incidente como un asunto menor. No es baladí, son 10 centímetros. Los ingenieros consultados por este periódico conceden que hay que distinguir entre daños locales y que el bloque entero se venga abajo. “Un edificio puede sufrir daños estructurales localizados sin llegar a derrumbarse, ya que los sistemas modernos suelen estar diseñados para redistribuir las cargas en caso de que un elemento resulte dañado”, detalla Gerasimidis. En este caso, los graves fallos habrían dejado al Pfizer al borde del colapso parcial, según dijo Esposito: "No sería un colapso total, sino más bien un colapso localizado por la forma en que está construido". A través del ventanal del edificio se aprecia una de las columnas que cedieron, en una de las fotos compartidas por los bomberos de Nueva York. (FDNY) Los colosos arquitectónicos se diseñan (o se intenta) con unos márgenes de seguridad y unos estándares de ingeniería mucho más complejos que los inmuebles normales. Están pensados para soportar su propio peso, las cargas extra, los terremotos, y los cambios de temperatura. "Si se produjera un derrumbe, normalmente se debería a circunstancias extremas que superan con creces los supuestos de diseño originales o a una combinación de factores adversos", indica Gerasimidis. ¿Podría llegar a pasar? Sí. “Es algo poco habitual, pero ocurre. En los últimos años ha habido unos cuantos casos, pero la mayoría de edificios en construcción. Algo debió de fallar gravemente en el diseño o la construcción para provocar un derrumbe”, analiza Safarik. Así fue la desgracia que ocurrió en Lagos (Nigeria) en 2021, cuando un rascacielos residencial de lujo de 21 pisos colapsó por completo en plenas obras. Fallecieron 42 personas. También en el mismo EEUU, en Nueva Orleans, murieron tres trabajadores al derrumbarse el Hard Rock Hotel que estaban levantando en 2019. TE PUEDE INTERESAR Con los fallos estructurales y los derrumbes parciales, los edificios pueden alcanzar un punto de no retorno en el que ya no es posible arreglarlos y, si no se han caído por sí mismos, hay que tirarlos. Pero esa debería ser la última opción. “En muchos casos, los que parecen estar gravemente dañados pueden repararse con éxito y seguir funcionando de forma segura. La demolición solo se suele considerar si la reparación es inviable, económicamente injustificada o incapaz de alcanzar el nivel de seguridad requerido”, desarrolla Gerasimidis. Reutilizar materiales y estructuras en vez de reducir un edificio a escombros debería ser siempre el objetivo, coincide Nordenson, que pone como ejemplo la “escandalosa demolición del único rascacielos de Park Avenue diseñado por una arquitecta, Natalie Griffin de Blois”. La entidad financiera JP Morgan Chase tiró abajo la estructura completa para construir en su mismo terreno una nueva sede corporativa, pese a que había estudios que atestiguaron que se podía aprovechar. En ese sentido, “el objetivo del proyecto de la calle 42 es acertado”, valora Nordenson. Pero los pilares reventados lo han empañado. Un operario realiza el apuntalamiento de emergencia. A la izquierda, una de las columnas vencidas. (Departamento de Edificios de Nueva York) “Las técnicas de ingeniería y la supervisión de edificios han mejorado la seguridad y reducido la probabilidad de que se produzca un incidente de este tipo. Por eso, cuando ocurre, se convierte en una noticia de gran repercusión”, analiza Safarik. No es la primera vez que la remodelación del Pfizer es objeto de titulares. Hay denuncias anteriores por la caída de escombros y condiciones inseguras, incluida la demanda de un albañil que habría sufrido una lesión grave, según recoge la CNN. Las autoridades siguen investigando cuál ha sido la causa exacta. Las medidas de restricción se han levantado en algunas calles, pero algunas áreas y edificios siguen cerrados. Mientras, los operarios se afanan en añadir columnas y vigas de emergencia para estabilizar y apuntalar el rascacielos. “La progresión del daño suele ser más importante que el daño en sí mismo”, recuerda Gerasimidis. Se espera que las obras de remodelación se retomen en unas semanas. Veremos cómo cambia el skyline de Manhattan.
Alarma en Nueva York: ¿cómo es posible que se doblen las columnas de un rascacielos en pleno Manhattan?
Un coloso neoyorquino, en remodelación desde hace dos años, ha dejado esta semana una imagen para la historia, calles cortadas y edificios evacuados. Detrás hay un peligroso fenómeno de inestabilidad que puede hacer que un rascacielos se derrumbe










