Actualizado Jueves,

julio

21:31Hay fen�menos que no se planean, se cosen. Mientras la Selecci�n espa�ola avanza con paso firme en el Mundial, en las gradas y en las redes sociales se libra otra competici�n est�tica que ya tiene una ganadora indiscutible, Claudia Rodr�guez, la mujer del futbolista Marc Cucurella. Sus estilismos, que fusionan la est�tica futbolera con un potente ADN urbano, se han vuelto virales, despertando la fascinaci�n de miles de seguidores. Detr�s de esta revoluci�n visual no se esconde una gran multinacional, sino las manos, el talento y las infinitas horas de trabajo de Carolina Castellote, una dise�adora y creadora de contenido de 30 a�os que est� demostrando que la moda y el f�tbol pueden hablar el mismo idioma.Todo comenz� de la manera m�s org�nica posible, en el ecosistema digital donde el talento a veces encuentra su altavoz id�neo. "Surgi� de forma muy natural", relata Carolina a LOC. "Claudia vio un v�deo m�o customizando camisetas de f�tbol, me escribi� porque quer�a una y conectamos enseguida". Empez� como un flechazo est�tico y se transform� en el gran reto de dise�ar el armario de la influencer para la cita mundialista. Para saber m�sUn encargo contrarreloj, apenas dos semanas entre el dise�o conceptual y la confecci�n expr�s para enviar las prendas a Barcelona antes del viaje. Cinco o seis looks iniciales que, debido al arrollador �xito medi�tico y al avance de la Selecci�n, ya se est�n quedando cortos. "Ahora me dice: '�Qu� hago, que me quedo sin looks?'. Ya estamos preparando m�s cosas para las eliminatorias", afirma la dise�adora.El secreto del impacto est� en la diferenciaci�n. Carolina detect� un vac�o en el mercado: "Para el p�blico femenino no hay camisetas de f�tbol con un dise�o enfocado a la chica, al final son las prendas b�sicas y anchas de siempre". Su respuesta fue meter la tijera, reestructurar patrones y a�adir bordados, trabajando en un proceso de cocreaci�n absoluta con Claudia. Sin embargo, trabajar con este tipo de textil es una disciplina de alto riesgo. "El problema de las camisetas de f�tbol es que, una vez que coses, si tienes que rectificar, le salen agujeritos a la tela. No puede haber mucho ensayo y error porque las piezas estaban contadas", desvela al recordar la presi�n de tener que desechar alguna prenda en el proceso de corte por la delicadeza del tejido.A sus 30 a�os, Carolina encarna a la perfecci�n la figura de la joven creadora multidisciplinar. Lleva siete a�os dedicada a la customizaci�n desde que termin� la carrera, un oficio artesanal y exigente que compagina con una faceta como creadora de contenido. Su rutina es extenuante. Jornadas interminables en el taller que se prolongan hasta la madrugada en el sof� de casa, editando los v�deos que sube a TikTok e Instagram. "A veces vivo un poco en autom�tico, voy semana a semana y casi no tengo tiempo de pararme a pensar en todo lo que estoy logrando", dice.Esa saturaci�n y el deseo de expandir su negocio la han llevado a dar el salto definitivo, el lanzamiento de su propia marca de streetwear. El objetivo es delegar la producci�n en f�bricas para poder diversificar los puntos de venta, un camino que define como complejo y econ�micamente inestable. "Se romantiza mucho la moda y la creaci�n de contenido, pero detr�s hay un trabajo tremendo. A veces veo a mis amigas irse el fin de semana a la playa y yo tengo que quedarme trabajando", admite, al tiempo que reclama m�s ayudas institucionales y una reducci�n en la cuota de aut�nomos para los j�venes que deciden emprender en una industria tan voraz.Con prendas que oscilan entre la accesibilidad y la exclusividad de sus cotizados bolsos confeccionados con gorras (su pieza m�s cara cuesta en torno a los 145 euros), el horizonte de Carolina no parece tener techo. Aunque el presente inmediato la obliga a centrarse en el despegue de su firma, descarta los desfiles a corto plazo, pero no los sue�os ambiciosos. Al ser preguntada por su musa absoluta, no bromea, Rihanna. "Tiene much�sima personalidad, no le importa ponerse lo que quiera y disfruta visti�ndose sin miedo al qu� dir�n". Un esp�ritu libre e irreverente que encaja a la perfecci�n con la filosof�a de esta dise�adora que, puntada a puntada, est� cambiando las reglas del juego en el palco del estadio.