El organismo internacional advierte de que el hacinamiento en los refugios, la escasez de vacunas y el colapso del sistema amenazan con desatar brotes de enfermedades

Los terremotos de 7,2 y 7,5 que sacudieron el centro norte de Venezuela amenazan con desatar una crisis sanitaria de enorme envergadura en el país. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió el jueves de que la emergencia ha entrado en una etapa crítica. Los terremotos dejaron al menos 3.811 personas muertas, alrededor de 18 mil lesionadas, cientos de víctimas con fracturas por aplastamiento y amputaciones, más de 17 mil desplazados, unas 400 personas que continúan hospitalizadas y más de 300 cadáveres que permanecen sin identificar. Mientras, el sistema de salud, colapsado, enfrenta una crisis que “está lejos de haber terminado”, advirtió el organismo.

La OPS explicó que muchas de las miles de personas que sufrieron fracturas, laceraciones y lesiones continúan hospitalizadas y otras requerirán un largo proceso de recuperación física. “Hay un número que está todavía siendo consolidado de cuántos fueron operados, amputados y ya tuvieron alta hospitalaria”, informó el organismo. Armando De Negri, director interino de la OPS en Venezuela, advirtió de que numerosas víctimas necesitarán rehabilitación durante meses para recuperar autonomía.