Leandro Andrés Bertazzo, un instructor de vuelo de 42 años que estaba ampliando su formación para ser piloto de línea aérea regular, murió el sábado tras precipitarse de un avión de instrucción mientras realizaba un vuelo de reentrenamiento con una alumna de 22 años en la provincia argentina de Córdoba.Según el testimonio de la joven, recogido por el diario Clarín, en un momento del vuelo el instructor de la escuela Flying Parrot Córdoba se desabrochó el cinturón, abrió la puerta de la aeronave y se arrojó al vacío mientras sobrevolaban la zona rural de Toledo, en el departamento argentino de Río Segundo.La muerte de Bertazzo, que estaba en tratamiento psiquiátrico, vuele a poner sobre la mesa el problema que supone la salud mental en la aviación. Un drama oculto que se vio en toda su magnitud en 2015, en el desastre del avión de Germanwings: el copiloto de la aeronave, que volaba de Barcelona a Düsseldorf, lo precipitó sobre los Alpes y provocó la muerte de las 150 personas que iban a bordo. De acuerdo con el relato de la joven, quien ya contaba con licencia de piloto privado y estaba reentrenándose para mejorar en maniobras y sumar horas de vuelo, Bertazzo le indicó que mantuviera la dirección de la aeronave conforme estaba previsto antes de quitarse los auriculares, acomodar sus pertenencias, dejar el móvil, abrir la puertecilla y saltar del avión.La joven contactó de inmediato con el centro de control y explicó lo ocurrido. Puso rumbo al aeródromo y logró aterrizar su Cessna C-150 sin problemas.El director de la escuela, Eduardo Álvarez, explicó que Bertazzo era piloto de línea aérea, piloto comercial de primera clase e instructor de vuelo. Trabajaba en la escuela desde hacía cuatro años y estaba formándose para obtener la licencia para llegar a ser piloto de una línea aérea regular.La avioneta de Leandro Andrés BertazzoClarinEsa misma mañana Bertazzo había realizado otro vuelo de instrucción con otro alumno, sin incidentes. En la base saludó a sus colegas y al mismo director de la escuela con normalidad y supervisó sus tareas habituales como instructor. Nadie notó nada raro.El mismo Eduardo Álvarez salió a buscar a su instructor cuando los radioperadores le informaron del mensaje que había mandado su alumna. Pasadas las tres de la tarde cogió una avioneta y a los 15 o 20 minutos de vuelo lo encontró en el campo. Con las coordenadas del lugar de la caída llamó a las autoridades, pero los policías de la Patrulla Rural y los sanitarios solo pudieron confirmar su fallecimiento.La muerte de Bertazzo ha dejado en shock a la comunidad aeronáutica de Córdoba. “Él había ido a un instituto neuropsiquiátrico, pero nadie sabía de ese tema. Solo la familia”, lamenta Álvarez.Lee también“Si bien estamos obligados a que si tenemos una mínima situación que impide poder tener el cuerpo disponible para volar no se vuela y eso es una consigna muy clara, ¿cómo hacés para detectar esta situación sin conocer el trasfondo?”.
Una alumna de una escuela de aviación sobrevive al suicidio de su instructor en pleno vuelo
El piloto, que tenía problemas mentales y estava ampliando su formación para ser piloto de línea aérea regular, abrió la puerta de la avioneta y se precipitó al vacío










