La victoria de Francia sobre Marruecos en el Boston Stadium volvió a demostrar que el éxito de los Bleus va mucho más allá del talento de Kylian Mbappé o de una generación brillante de futbolistas.
Detrás de ese rendimiento aparece la figura de Didier Deschamps, el seleccionador que durante casi 14 años convirtió a Francia en una presencia permanente en la élite del fútbol mundial.
Con el triunfo sobre Marruecos, la selección francesa alcanzó su tercera semifinal consecutiva en una Copa del Mundo, después de Rusia 2018 y Catar 2022, un logro que confirma la continuidad de un proyecto que ha sabido renovarse sin perder competitividad.
Un ciclo difícil de igualar
Deschamps asumió la dirección técnica de Francia el 8 de julio de 2012 y, desde entonces, ha dirigido más de 180 partidos oficiales con un promedio superior a dos puntos por encuentro, de acuerdo con Transfermarkt.













