Rescatistas trabajan entre los escombros de un edificio colapsado tras los terremotos del 24 de junio, en La Guaira (REUTERS/Pablo Sanhueza)Una semana después del doble terremoto que devastó la región central de Venezuela, el número de víctimas fatales continúa en aumento. El balance oficial actualizado este jueves elevó a 3.899 los fallecidos por los sismos del 24 de junio, mientras la cifra de heridos se mantiene en 16.740. Al mismo tiempo, cientos de familias permanecen frente a edificios derrumbados, removiendo escombros con herramientas propias en un último intento por recuperar los cuerpos de sus seres queridos.Los nuevos datos difundidos por la cúpula chavista reflejan que la emergencia continúa abierta. Además de los muertos y heridos, el reporte contabiliza 17.907 personas sin vivienda, 86.794 familias atendidas, 89 campamentos transitorios y 16.891 personas alojadas en esos refugios temporales.PUBLICIDADLas tareas de respuesta movilizan a 30.076 efectivos, 29.344 voluntarios y 3.931 rescatistas internacionales, mientras el país intenta recuperarse de uno de los peores desastres naturales de su historia reciente. El informe también señala que 856 edificios resultaron afectados, de los cuales 190 colapsaron por completo. Desde el día del terremoto se han registrado 1.142 réplicas, un factor que mantiene el riesgo en las zonas más golpeadas y dificulta las labores de recuperación.Aunque las operaciones oficiales avanzan hacia una nueva etapa centrada en la evaluación estructural y la reconstrucción, en sectores como Playa Grande, en el estado La Guaira, decenas de familias se resisten a abandonar los lugares donde desaparecieron sus parientes.PUBLICIDADHabitantes buscan entre los escombros en Catia La Mar, una de las zonas afectadas por los terremotos del 24 de junio (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)Entre ellas está la de Ciro Ocando, quien desde hace dos semanas excava junto con sus hermanos entre las ruinas de un edificio donde cree que permanecen atrapados sus dos hijos adolescentes y una tía.Durante una de las jornadas de búsqueda, un hombre que salía de un estrecho túnel abierto entre los restos del inmueble le entregó un álbum con fotografías de sus hijos.PUBLICIDAD“Estoy en el lugar correcto, pero hay muchos obstáculos”, dijo Ocando antes de volver a trabajar entre los escombros.La familia llegó poco después de los terremotos con la esperanza de encontrar sobrevivientes. Con el paso de los días, ese objetivo cambió. Ahora buscan recuperar los cuerpos para poder despedirse de ellos.PUBLICIDADFrente al edificio levantaron un campamento improvisado desde donde coordinan la búsqueda. Allí permanecen día y noche, mientras las altas temperaturas, el polvo y la acumulación de basura forman parte de una rutina marcada por la incertidumbre.Un edificio de la Gran Misión Vivienda Venezuela dañado por los terremotos del 24 de junio en Catia La Mar. Frente a él, un niño carga equipaje mientras continúa la emergencia en La Guaira (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)La situación se repite en otros sectores afectados. Numerosos familiares continúan excavando aun después de que finalizaran las principales tareas de rescate, convencidos de que sus seres queridos siguen bajo toneladas de concreto.PUBLICIDADOcando explicó que gran parte del operativo depende exclusivamente del esfuerzo de la familia.“Ese aparato de iluminación, la planta eléctrica, las herramientas, todo es por mi cuenta, todo lo compré yo”, relató mientras otros voluntarios retiraban bloques de cemento del reducido pasadizo abierto entre las ruinas.PUBLICIDADDespués de varios días de trabajo lograron acceder al apartamento donde vivían los adolescentes. El hallazgo del álbum familiar confirmó que habían alcanzado la vivienda, aunque la búsqueda continúa.Las condiciones también obligan a quienes participan en esas tareas a asumir riesgos constantes. Los túneles abiertos bajo estructuras inestables pueden colapsar en cualquier momento.PUBLICIDADUna familia reúne sus pertenencias frente a un edificio de la Gran Misión Vivienda Venezuela dañado por los terremotos del 24 de junio, en Catia La Mar (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)Damián Molero, hermano de Ocando, reconoció el peligro, pero aseguró que la prioridad es encontrar a los desaparecidos.“Para nosotros los familiares vale la pena arriesgarse; ellos lo que quieren es demoler”, afirmó.Otra de las personas que continúa buscando a un familiar es Lázaro Cardozo, de 67 años, quien intenta localizar a Fabiana, hija de una de sus primas. Con fotografías en las manos, permanece cerca del edificio donde desapareció la joven.PUBLICIDAD“Estoy en shock, paralizado”, expresó.Pese al paso de las semanas, aseguró que no abandonará el lugar.“No la vamos a dejar aquí”, afirmó.Mientras continúan esas búsquedas, las autoridades informaron que durante la emergencia también se distribuyeron 9.603 toneladas de alimentos, 12.126.298 litros de agua y que 28.836 pacientes recibieron atención médica en las zonas afectadas.Equipos de rescate trasladan una bolsa con el cuerpo de una víctima entre los escombros de un edificio colapsado (REUTERS/Pablo Sanhueza)Con miles de personas todavía desplazadas, edificios inhabitables y familias que siguen esperando respuestas entre los escombros, la emergencia provocada por los terremotos del 24 de junio continúa marcando la vida cotidiana en las regiones más golpeadas de Venezuela.
La cifra de muertos por el terremoto en Venezuela ascendió a 3.899 mientras continúa la búsqueda de cuerpos entre los escombros
El balance oficial mantiene en 16.740 el número de heridos y reporta casi 18.000 personas sin vivienda. En las zonas más afectadas, decenas de familias continúan excavando por sus propios medios para recuperar a sus seres queridos












