OPINIÓNPunto de vistaOpiniónExplica ideas y extrae conclusiones basadas en la interpretación de hechos y datos.Una interrupción prolongada del servicio de agua puede comprometer la salud pública, la educación, la actividad económica y la capacidad de respuesta ante emergencias, escribe Rafael Méndez Tejeda9 de julio de 2026 - 3:00 PMLas opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.Frente a esta realidad, además de reparar tuberías y dragar embalses. También debemos educarnos sobre la forma y manera en que utilizamos el agua, destaca Rafael Méndez. (Ricardo Arduengo)Aunque Puerto Rico recibe abundantes lluvias durante gran parte del año, eso no garantiza una disponibilidad constante de agua. En el noreste de la isla, la precipitación ha disminuido levemente la última década. Sin embargo, esa reducción, por sí sola, no explica la magnitud de los problemas actuales. Guías de OpiniónLas columnas deben enviarse a Gerardo Cordero: gerardo.cordero@gfrmedia.com. Las columnas tienen que ser de 300, 400 o 500 palabras. Al enviarnos su columna, el escritor concede a GFR Media una licencia exclusiva, perpetua, irrevocable, sublicenciable, mundial y libre de regalías para reproducir, copiar, distribuir, publicar, exhibir, preparar obras derivadas, traducir, sindicar, incluir en compilaciones u obras colectivas, y de cualquier otro modo de forma general utilizar su columna (en todo o en parte), sin reserva ni limitación alguna, en cualquier medio (incluyendo pero sin limitarse, a las versiones impresas o digitales o en los sitios web o aplicaciones móvil del periódico El Nuevo Día), forma, tecnología o método conocido en el presente o que sea conocido, desarrollado o descubierto en el futuro. El autor acepta que GFR Media, LLC, podría cobrar a los suscriptores las versiones digitales, sitios web o aplicaciones móviles de GFR Media por el acceso a la columna. Popular en la Comunidad