El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha regalado a los líderes que asistieron a la cumbre de la OTAN, que concluyó el miércoles en Ankara, un revólver con el nombre de cada uno de ellos grabado en el cañón del arma y también incluyó munición.
Entre los que recibieron el singular presente del anfitrión del encuentro están los jefes de Gobierno, como el presidente español, Pedro Sánchez, así como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Si bien es muy común que los jefes de Estado intercambien obsequios durante reuniones o cumbres, este, al parecer, desconcertó a varias delegaciones y ha venido acompañado de quebraderos de cabeza relacionados con el protocolo y la seguridad: dependiendo de las leyes, el transporte de armas de fuego suele ser complejo, especialmente cuando están en perfecto estado de funcionamiento.
Los líderes se han enfrentado al dilema de qué hacer con la pistola. La portavoz del Ejecutivo europeo, Paula Pinho, ha declarado a EFE que “el arma se transportará y almacenará de forma segura. Una vez retirada del servicio, la presidenta tiene la intención de donarla a un museo militar”. Fuentes comunitarias han asegurado también que Costa y su equipo están “siguiendo los procedimientos belgas para traerla de vuelta a Bélgica” y que “el arma se retirará del servicio y se almacenará de acuerdo con los requisitos de seguridad de la Secretaría General del Consejo”.










