Patriarca pasa gran parte del día acostado junto a la casita de madera que sirve de refugio para una colonia felina ubicada en el sur de Guayaquil.Tiene 17 años, perdió uno de los ojos al lastimarse con una planta del parque y, aunque cada noche duerme en la vivienda de una de sus cuidadoras, al amanecer vuelve al sitio donde ha vivido durante años junto a decenas de gatos rescatados del abandono.Su historia es una de las que guarda la denominada Casita de los Michis del Sur, una colonia felina que comenzó a organizarse en 2017 y que actualmente alberga 34 gatos, desde recién nacidos hasta ejemplares geriátricos.PublicidadEl lugar funciona gracias al trabajo de cinco mujeres que, con el apoyo de otras voluntarias, destinan parte de su tiempo y de sus ingresos a alimentar, esterilizar, atender y buscar hogares para los animales.El origen de la colonia y el compromiso de Lucía AndradeLucía Andrade, médica veterinaria y una de las responsables de la colonia, contó que el espacio nació al observar que cada vez aparecían más gatos enfermos, desnutridos o abandonados en el parque.“Había animalitos muy pequeños; otros llegaban con enfermedades o heridas. Empezamos reuniendo personas que quisieran ayudar para esterilizarlos, desparasitarlos y buscarles un hogar”, explicó.PublicidadPublicidadAntes de involucrarse en esta colonia, ya participaba en rescates de gatos en distintos sectores de Guayaquil. Desde 2014 colaboraba con campañas de esterilización, adopciones y atención veterinaria. Cuando llegó la pandemia, dos adultas mayores que alimentaban a los gatos del parque dejaron de hacerlo. Una falleció y la otra decidió retirarse debido a su edad. Lucía continuó con ese trabajo.“Tengo las manos, soy veterinaria y puedo hacer algo por ellos. Sentí que debía seguir ayudándolos”, relató.Desafíos económicos y el problema del abandonoActualmente, la colonia forma parte del registro de ProAnimal del Municipio de Guayaquil. Sin embargo, la mayor parte de los gastos sigue cubriéndose con el bolsillo de las voluntarias.Cada mes destinan aproximadamente $ 800 para comprar balanceado, arena, medicamentos, vacunas, desparasitantes y cubrir tratamientos veterinarios.A esa lista se suman gastos que pocas personas imaginan.“Cuando un gatito fallece, también debemos buscar dónde enterrarlo. Pagamos $ 5 por cada uno porque no existe un cementerio gratuito para ellos”, comentó.PublicidadLas dificultades no terminan allí. Lucía explicó que el principal problema sigue siendo el abandono de animales. Aunque el sitio cuenta con cámaras de seguridad, todavía hay personas que llegan durante la noche o la madrugada para dejar camadas completas de gatos.Hace poco recibieron ocho crías junto con un gato adulto que llegó con un cuadro de salud muy delicado.“Hicimos todo lo posible para salvarlo, pero murió al día siguiente, cerca de las 02:00”, recordó.Los animales que llegan enfermos representan uno de los mayores desafíos para las cuidadoras. Muchos presentan leucemia felina, fracturas, infecciones o enfermedades que ya se encuentran avanzadas cuando son abandonados.“Hay casos en los que alcanzamos a recuperarlos, pero hay otros en los que llegan demasiado tarde”, explicó.Historias de vida y el futuro de las adopcionesNo todos los gatos que viven en la colonia esperan una adopción.Francesca, otra de las habitantes más antiguas del lugar, tiene 17 años. Cuando era joven vivía con una familia que le permitía salir de casa. Con el tiempo se acostumbró a regresar a la colonia y, cuando sus dueños se mudaron, permaneció allí.Después otra persona intentó adoptarla, pero la gata escapó y volvió nuevamente al parque.Actualmente recibe tratamiento por calicivirus y, debido a que ya perdió varias piezas dentales, el alimento debe triturarse antes de servirlo.“Hay gatos que ya no logran adaptarse a una vivienda porque pasaron gran parte de su vida aquí. Lo importante es que tengan una buena calidad de vida”, indicó Lucía.La veterinaria comentó que el refugio no busca acumular animales. Cada gato es censado para llevar un control de esterilizaciones, vacunas y del estado de salud. El objetivo es evitar que la población siga creciendo y facilitar las adopciones de los ejemplares más jóvenes.Cada sábado organizan visitas para quienes desean conocer la colonia y durante actividades benéficas promueven jornadas de adopción.Este sábado, 11 de julio, realizarán el Patita Fest 2026, en el que las personas interesadas podrán adoptar perros y gatos luego de completar un formulario y presentar una copia de su cédula.“Hay personas que pueden compartir una publicación cuando buscamos adopciones, venir a limpiar el lugar, donar alimento o dedicar unas horas como voluntarios. Toda ayuda sirve”, expresó. (I)