La economía estadounidense ha cerrado en los últimos años un lazo inquebrantable con la bolsa del país. Los intereses de Wall Street son cada vez más los mismos que los de la economía real, a medida que cada vez más ciudadanos estadounidenses han invertido en bolsa. La situación ha llegado a un punto en el que parece complicado que los gobiernos y los bancos centrales puedan permitirse un desplome bursátil, algo que puede tener consecuencias en sus políticas. La bolsa funciona cada vez más como un sistema de jubilación en el país, y el peso de los ciudadanos que participan en el mercado bursátil apunta a seguir creciendo, según algunos analistas, a un ritmo sin precedentes, por las políticas que incentivan a los ciudadanos a invertir.En las últimas décadas la adopción de la bolsa por parte de los ciudadanos estadounidenses ha ido creciendo, hasta el punto de convertir a Wall Street en una parte indisociable de la primera economía del mundo y hacer que el mercado bursátil se convierta, no sólo en un indicador de la evolución de los beneficios empresariales de Estados Unidos, sino en una parte central de la economía real por estar más ligada que nunca a la salud financiera de los ciudadanos. La exposición de los estadounidenses nunca antes había sido tan elevada como ahora, y el porcentaje de la población que es inversora en la bolsa ya supera el 55% en el que se mantenía el año pasado, según los datos que publica la firma de asesoramiento HelloSafe.