EntrevistaLaura Tobón es la nueva portada de la revista BOCAS. Esta es la historia de una mujer que es la CEO de su propia vida.Laura Tobón es la nueva portada de la revista BOCAS Foto: Hernán Puentes / Revista BOCAS09.07.2026 09:37 Actualizado: 09.07.2026 09:37

Laura Tobón ha logrado posicionarse como una de las personalidades de la industria digital más importantes de Colombia. Su nombre no solo la identifica a ella, también a una marca con más de cuatro millones de seguidores en Instagram y 1,7 en TikTok. Esta es la historia de la mujer que fue modelo y presentadora antes de dar un salto de independencia que la llevó a crear un poderoso negocio digital, de la mamá de Lucca y la esposa de Álvaro, de la presentadora que condujo programas tan vistos como La Voz Kids, de la fundadora de una de las primeras agencias de influenciadores digitales de América Latina y la mujer que ahora espera otro hijo. Ella es Laura Tobón: la CEO de una marca que representa su propia vida. Esta es su historia en la revista BOCAS.Hace exactamente 10 años, en el 2016, Laura Tobón era una de las presentadoras más visibles de Colombia. Como conductora de La Voz Kids (antes La Voz Teens), un reality show donde niños y niñas buscaban dar sus primeros pasos en la fama como cantantes, tenía una audiencia que llegaba a todos los rincones. Había trabajado durante años para llegar allí: primero como modelo y luego, paso a paso, como presentadora de concursos y de las secciones de entretenimiento de noticieros. A veces sentía que había logrado cumplir el sueño que tenía cuando era una niña y jugaba a ser famosa con un micrófono de juguete, pero en otras ocasiones sentía que algo le hacía falta: quería un espacio de libertad, un lugar donde pudiera salir su propia voz. Un espacio de independencia.Laura Tobón en la nueva portada de BOCAS. Foto:Hernán Puentes / Revista BOCASLos primeros videos de su canal de YouTube fueron tutoriales de maquillaje y de decoración para niñas y jóvenes. Poco a poco fue ampliando su contenido para hablar de salud y de moda, sumarse a tendencias virales y, sobre todo, contar cosas de su vida, lo que empezó a identificarlo como el contenido que más disfrutaban sus seguidores. En el 2018, celebró 200.000 seguidores en su canal de YouTube. “A veces me da cringe ver esas cosas que yo hacía, pero sé que hacen parte de mi historia y de todo lo que hice para crecer: yo fui youtuber, modelo, presentadora… He podido reinventarme de muchas maneras y eso me hace sentir muy feliz porque me encanta ser un poquito de todo y aprender de todo lo que conforma el mundo del entretenimiento. Gracias a todo lo que viví, sé dónde quiero ir y sé lo que ya no quiero para mi vida”.Laura Tobón Foto:Hernán Puentes / Revista BOCASHoy, a sus 36 años, Laura Tobón dirige un proyecto digital que tiene varias aristas: sus redes sociales —con cuatro millones de seguidores en Instagram y 1,7 millones en TikTok—, que sirven de plataforma para trabajar con marcas globales de lujo, viajes, moda y belleza; su empresa MTZ, una agencia boutique de representación de influenciadores digitales, posiblemente la primera de su tipo en Colombia, y su canal de YouTube, que se convirtió a principios del 2026 en La Tobón Show, un talk show de entrevistas inspirado en los programas de Jimmy Fallon, de Ellen DeGeneres y de Kelly Clarkson, en donde ha entrevistado a Carlos Vives, Juanes, Meryl Streep y Anne Hathaway, entre otros, con el que quiere llegar a tener impacto en toda América Latina. En sus redes, no es solo ella la protagonista: su hijo, Lucca, de cuatro años, y su esposo, Álvaro Rodríguez, empresario y creador del pódcast Boss Tank: ser tu propio jefe —con 22.400 suscriptores en YouTube—, la acompañan en sus fotos y sus viajes, a veces en publicaciones con toda la producción de una fotografía profesional, otras, en una historia espontánea que durante 24 horas puede captar un instante auténtico (y fugaz) de su vida. LEA TAMBIÉN Laura tiene una carrera de más de 20 años. Comenzó muy joven, a los 15, cuando después de bajarse del bus de su colegio le propusieron ir a un casting para un comercial de televisión. “No es que fuera la niña alta y esbelta, sino al contrario, era toda grande y macancana, básicamente la que escoltaba a mis amigas cuando empezamos a salir”, recuerda. “Ya en plena adolescencia me hicieron mucho bullying en el colegio: me decían ‘potra’, ‘yegua’, ‘jirafa’, pero fui al casting y sorprendentemente quedé. Entonces me puse las pilas: empecé a cuidarme más, me metí a una agencia de modelaje, entendí cómo comer, cómo hacer ejercicio y me di cuenta de que si era juiciosa conmigo misma podía lograr todo lo que me propusiera en la vida”. LEA TAMBIÉN Con el tiempo, su nombre se consolidó como una marca y sus proyectos la han llevado a trabajar en conjunto con diferentes marcas globales de moda, viajes y belleza. En mayo, por ejemplo, estuvo en las galas del Festival de Cannes, Francia, como embajadora de L’Oreal. Antes de salir con su imponente vestido blanco, diseñado por la barranquillera Francesca Miranda, publicó una videollamada con su hijo para preguntarle si le gustaba su vestido: “¿No te gusta porque no es rojo? ¡Bueno! El otro año sí me pongo uno rojo, como Rayo McQueen”.Esta es Laura Tobón. La mujer de que logró convertir su nombre, su imagen y su voz en un referente de los medios digitales.Cuando fue modelo, usted junto a otras compañeras hicieron un grupo de apoyo para empezar a hablar sobre el maltrato que había en esa industria.Nosotras, la Toya Montoya, Nina Rodríguez, Julieta Piñeres y Andrea Buitrago, nos unimos mucho cuando fuimos modelos. Creo que a nosotras nos tocó la peor época del modelaje, porque fue cuando más nos exigían ser perfectas y ser alguien que no éramos. O sea, yo llegaba a un casting y si no pasaba por el metro, simplemente no quedaba por medidas. Si tenía más de 100 centímetros de cadera, de una me despachaban, y eso obviamente nos generaba un trauma a todas las niñas que estábamos ahí. Hoy en día, yo creo que eso es ilegal. Y si no lo es, gracias a Dios existe todo el tema del body positive y las discusiones sobre inclusión que hacen parte del mundo del modelaje. Hoy cualquier mujer puede ser parte de una pasarela, pero cuando yo lo viví existía una exclusión terrible y te hacían sentir la más fea, la más gorda, la más bruta, la más miserable… Y no había filtros. Finalmente, cuando ya todas fuimos top models, Toya fue la primera que dijo: “Ya no más, no voy a hacer más esto, me retiro de las pasarelas”. Y eso fue un boom en el medio del modelaje. Desde ese momento las cosas fueron cambiando, y es curioso, porque cuando nos vemos decimos como: “Guau, nosotras nos despedimos del modelaje y empezó a cambiar todo”. Como que esas decisiones nuestras coincidieron con el momento en que empezó a cambiar todo en la sociedad y se empezó a hablar de un modelaje más inclusivo.Laura Tobón Foto:Hernán Puentes / Revista BOCASDespués de ser modelo, usted fue presentadora de televisión. ¿Qué fue lo positivo y lo negativo de esa experiencia?Lo más difícil fue el irrespeto. Yo tuve jefes muy horribles y tuve que resistir muchos abusos en el trabajo, en una época en donde no existía el #MeToo. Tuve el típico jefe que se pasó de piñas conmigo, el típico liso, el coqueto con poder. Una jartera, pero gracias a Dios siempre supe decir “no”. También tuve el típico jefe maltratador que me decía “boba”, “bruta”, “estudie”, o sea, un maltrato psicológico terrible. Y tuve también los que me enseñaban, que abrían puertas y acompañaban sin entrometerse nunca en mi vida privada. En retrospectiva, creo que lo mejor es que, con todo lo que viví en el mundo del periodismo y el entretenimiento, hoy soy una mujer con criterio y carácter, sin pena para decir las cosas y capaz de enfrentar los problemas sin huir, y capaz de entender que a veces es importante incomodarse para crecer, que es algo que me gustaría inculcarles a mis hijos. Gracias a todo lo que he vivido, hoy soy independiente; tengo mis propios proyectos y negocios, y como le he aprendido a mi esposo, sé que en la vida laboral uno puede escribir sus propias reglas.Hábleme de Álvaro Rodríguez, su esposo. ¿Cómo ha influido él en la gestión de sus proyectos?Álvaro era un hombre demasiado reservado; para mí, él vivía en sus negocios, sus inversiones. Cuando empezamos a salir y empecé a conocerlo en toda esa conquista, me di cuenta de que era un hombre profundo, noble y con un humor negro espectacular, que fue lo que yo creo que me enamoró. Y cada vez que él hablaba, no sabes los consejos de vida que me daba. Creo que la mayoría de las decisiones que he tomado para hacer crecer mi carrera han sido gracias a él.Laura Tobón Foto:Hernán Puentes / Revista BOCAS¿Algún consejo que recuerde?Mi decisión de renunciar a ser presentadora de la sección de entretenimiento de noticieros me ayudó a tomarla él. Fue una época en la que estaba un poco perdida y aburrida con lo que estaba haciendo: no me pagaban bien, mis horarios de trabajo eran horribles, incluso en los fines de semana, trabajaba en los festivos… Y él me decía “¿pero por qué no renuncias? ¿Qué te da miedo?”. Y yo: “Me da miedo no estar vigente, que la gente no esté pendiente de mí”. ¡Es que hay tantos miedos cuando uno quiere salirse de un proyecto! Pero él me dijo: “Vas a hacer algo más grande”. Finalmente tomé la decisión y fue lo mejor que pudo haber pasado: se me abrieron puertas mucho más grandes porque a la semana me llamaron de Caracol, porque les gustaba lo que hacía en mi canal de YouTube, y me propusieron trabajar en La Voz Teens, que luego se convirtió en La Voz Kids.Usted también influyó en que él desarrollara su faceta como influenciador empresarial.Fíjate que él quería ser comentarista de deportes. Pero terminó siendo empresario porque él es muy bueno en eso. Pero, claro, yo empecé a decirle “¿por qué no abres tu propio pódcast?”. Y él me decía “no, cómo se te ocurre, a mí me da pena, yo soy empresario”. Hasta que me copió y me dijo: “Listo, ensayemos”, y abrió su pódcast que se llamaba Boss Tank: ser tu propio jefe. Fue tan exitoso que hubo un momento en el que íbamos por la calle y lo paraban a él para la foto. Eran emprendedores, personas que se habían independizado y le decían: “Gracias, porque usted me animó a hacer mi negocio”, “Usted me animó a invertir”. Él ha cambiado vidas y no se estaba dando cuenta.Él es uno de los influenciadores que hacen parte de MTZ, su empresa familiar.MTZ [Matiz] es una agencia que creamos con mi mamá y mis hermanas para guiar a las personas que quieren ser creadores de contenido y trabajar con marcas, para que pudieran crecer. Nació porque yo siento que, cuando yo empecé, a mí me faltó guía y acompañamiento y me tocó aprender y descubrir muchas cosas sola. Mi idea es tratar de que otras personas que están empezando se empoderen y puedan tener eso que a mí me faltó. Poco a poco fuimos enfocándonos e innovando y hoy creo que somos una de las pocas agencias de influenciadores que hay en Colombia.Hay una palabra clave ahí: “empoderar”. ¿Cómo se logra eso?Yo siempre repito el mismo mensaje: que no estamos solos, sino que somos un equipo, una familia. Para mí, los que estamos en la agencia no competimos entre nosotros, sino que si crece uno, crecemos todos. Nadie en la agencia tiene contratos de exclusividad, sino que todos somos libres de trabajar con quienes queramos. Entonces, por ejemplo, si a alguno de nosotros nos llega una propuesta que no podemos asumir, hay un networking para que otro tome esa propuesta.En la empresa no solo está usted, también está su mamá y sus hermanas. ¿Qué tal es trabajar en familia?Puede ser intenso. A veces es difícil, pero lo clave ha sido tener normas claras para que sigan existiendo los tiempos en familia, claro. Porque ya ha pasado que estamos en almuerzo con mi abuelita y de pronto alguna se acuerda de algo y ella dice: “No, no, no. Acá no se habla de trabajo”.Su primer proyecto propio fue su canal de YouTube. ¿Al abrirlo ya tenía la intención de empezar a ser independiente?Desde que estaba en la universidad empecé con la idea, pero cuando hacía videos hablaba como un robot, toda plana y sin carácter. Como “hola, bienvenidos a mi canal de YouTube” [vocaliza y exagera cada sílaba cuando dice la frase]. Recuerdo que una amiga me decía: “Pero eso no funciona para internet. ¡Sé tú!”. Para mí fue muy difícil lograr una versión auténtica, fue un camino de años; veía que muchas personas sacaban contenidos chéveres, hasta que un día les dije a mi mamá y a mis hermanas: “Oigan, voy a abrir mi canal de YouTube a ver qué”. Yo estoy sumamente agradecida con todas las oportunidades que tuve en la televisión porque eso fue lo que permitió que la gente llegara y me siguiera en mis redes.En esos primeros videos de su canal de YouTube ya tenía un set definido, un lenguaje claro… ¿Cómo planeaba la producción?Cuando empecé éramos unas dos o tres personas que me ayudaban a grabar. A mí siempre me ha gustado hacer bien mis cosas, mis producciones, mis fotos, mis videos. Creo que toda la vida he sido muy exigente con eso, porque si se ve con baja calidad simplemente no lo resisto. Desde esa época siempre trataba de buscar un equipo creativo distinto, para no encasillarme en lo obvio, sino ir un poquito más allá.Laura Tobón Foto:Hernán Puentes / Revista BOCAS¿Cuál fue su primer contenido realmente viral?Yo creo que el roast yourself challenge, en su momento, fue una de las cosas más virales que he tenido. Tomé la tendencia, que era un reto en donde la gente se burlaba de sí misma, y la convertí en el ‘Tronquitobón challenge’: fue el video de una canción que hice, y como a mí me dicen ‘Tronquitobón’ por “tronca”, tenía pedazos de madera por todos lados. Invité a Goyo, de ChocQuibTown, a Paulina Vega y a muchos otros amigos para que participaran; sabía que las colaboraciones iban a hacer que el video fuera más poderoso, y la gente empezó a comentar: ‘Ay, nos gusta más este lado de Laura que la presentadora’. Esto pasó en un momento muy chévere de mi carrera porque yo estaba haciendo esa transición de ser presentadora a ser creadora de contenidos. Eso venía con un salto en el que me di cuenta de que tenía que dejar de ser tan perfecta y debía empezar a ser más real. ¡Le invertí demasiada plata a ese video! Y valió la pena porque hay videos en TikTok que la gente sube con esa canción. LEA TAMBIÉN ¿En qué momento se dio cuenta de que lo digital podía ser un negocio?Yo empecé a hacer contenido de moda y maquillaje para niñas. Me acuerdo de que le fue muy bien, entonces dije “hay que seguir por acá”. Ver los comentarios de mis seguidoras me animaba a seguir y, poco a poco, viendo lo que les gustaba a las personas que me seguían, fui entendiendo que si era auténtica, si era yo misma, lograba conectar mucho mejor.Hoy usted alcanza cuatro millones de seguidores en Instagram, 379.000 en YouTube, 1,7 millones en TikTok… ¿Cómo conocer y ponerles rostro a esas personas que la siguen?¡Es tan difícil! Ha sido todo un proceso. Por ejemplo, cuando saco cosas de belleza o de moda, los números bajan. Cuando hablo de mi vida, todo sube, a la gente le encanta. La idea es buscar un balance entre lo que me gusta, mis intereses, mis compromisos y lo que hago día a día. En lo digital todo es paso a paso, poquito a poco, y yo he ido aprendiendo cómo relacionarme con las personas que me siguen, que me admiran y que me desean lo mejor, porque sin ellas yo no sería nada. Las he ido conociendo y cada cosa que comparto lo hago con todo el amor del mundo, porque es gracias a ellos que soy independiente y puedo lograr todo lo que estoy logrando.Con una audiencia tan grande, también se debe pensar en la responsabilidad. ¿Cómo se reflejan la ética y los valores en sus redes?Yo sin valores no podría trabajar. Creo que ahí es donde se ve el sello de mi mamá, que es mi mánager. Yo siempre a ella le cuento todo y le consulto todo: cualquier proyecto, cualquier campaña, cualquier cosa que vaya a publicar siempre lo hablamos. En mis redes hay algo muy presente que es la familia, y eso es algo que me inculcaron mis papás desde bien chiquita: “Pase lo que pase, tu familia es lo que siempre va a estar contigo”. Yo me acuerdo que prefería estar con mi familia que con mis amigos del colegio. Yo prefería estar en mi casa. Y todavía, hoy en día, prefiero estar con mi familia que con cualquier otra persona. ¿Qué tanto tiempo pasa usted viendo redes sociales?¡Uy! Yo trato de reducir mucho mi tiempo de conexión por mi salud mental. Claro, si me estuviera oyendo mi esposo estarías escuchando un grito: “¡Mentirosa!”. Pero sí, yo trato de desconectarme. A veces ver tantas noticias me hace entrar en un estado de ansiedad. Es obvio que por mi trabajo me toca estar pendiente de las redes, de mis seguidores, de lo que está en tendencia, de las marcas, pero trato de ser muy selectiva y de poner unos tiempos de control estrictos para no estar todo el tiempo ahí.Su canal de YouTube ahora es La Tobón Show, un programa digital de entrevistas que se estrenó en febrero. ¿Cuál es su objetivo con este proyecto?Yo me soñaba con tener un show internacional, que llegara a toda América Latina y España. Yo veía a Jimmy Fallon, a The Kelly Clarkson Show, y pensaba que faltaba algo así, pero en español. Por otro lado, a mí me han hecho muchas entrevistas en las que me sentía incómoda, y siempre pensé en hacer esas entrevistas que a mí me habría gustado que me hicieran. Jimmy Fallon, por ejemplo, hace sentir totalmente cómodos a sus entrevistados.¿Cuántas personas hay detrás del proyecto?Cuando grabamos somos como veinte personas. Estuve más de un año planeando todo, buscando a los invitados, pensando en el formato del programa, y en febrero logré salir con el primer episodio. Empecé con influenciadores, personajes como yo, pero poco a poco he ido hacia otras voces: actores, actrices, cantantes. Siempre con narrativas positivas. Hace poco me invitaron a México y pude entrevistar allá a Anne Hathaway y a Meryl Streep. Fue un sueño: cuando me llamaron a preguntarme si quería entrevistarlas, dije: “hay algo que estoy haciendo bien”.Lucca, su hijo, tiene cuatro años. ¿Recuerda cuando usted tenía esa edad?Era una niña superfeliz, risueña. Me acuerdo de que era como la chistosita del grupo de las hijas de las amigas de mi mamá. Siempre decía algún chiste o hacía alguna cosa. Y eso me recuerda mucho a Lucca, porque él también es así: les da esa sonrisa a las personas sin esperar nada, y yo era igualita. Es más, mi mamá siempre me dice “la personalidad de Lucca es igualita a tu personalidad”. Tengo fotos mías, chiquita, con un micrófono y riéndome, rodeada de las amigas de mi mamá.Se imaginaba como presentadora, imagen de marcas, empresaria… ¿Siendo lo que es hoy?Siempre me imaginé trabajando en televisión. En esas fotos en las que salgo con micrófono yo estaba cantando o hablando en público. Podía ser tímida y nerviosita al principio, y aunque hablara mal o me temblara la voz, soñaba con ser presentadora o cantante. Pero me gustaban las cámaras y llamar la atención. Mi mamá siempre lo supo también: como me veía con esa personalidad, me metía al coro, a clases de música, a clases de baile… ¡Parece que no aprendí nada porque obviamente lo de ser cantante nunca se me dio y bailo demasiado mal! Pero siempre fui muy artística y me encantaban esas actividades. Creo que eso fue lo que más grande me hizo entender que mi vida estaba en el mundo del entretenimiento, sí o sí. Por otro lado, ya más grande, fui muy deportista: mi papá me tenía en clases de tenis, de natación, hacía torneos de tenis…¡Una agenda durísima!Sí. Además soy del Andino, del colegio alemán, con una cultura estricta en varios sentidos. Mi educación ha sido… no quiero decir rígida, pero sí con unos valores que me han llevado a tratar de exigirme mucho a mí misma.¿Qué hacían sus papás?Eran supertrabajadores. Mi mamá tenía una empresa de celulares, trabajaba con Comcel y era una supervendedora. Fue una de las primeras en vender celulares en Colombia. Mi papá trabajaba en un concesionario de carros, era el presidente de una comercializadora, y también trabajaba muchísimo, casi no lo veía. Cuando tenía diez, once años, ellos se separaron. Me acuerdo de mi papá cogiendo sus maletas y yo no entendía, hasta que mi mamá me explicó que era un divorcio oficial. A raíz de esa separación, yo empecé a ser, digamos, un poco melancólica: me volví más tímida en el colegio, más introvertida, y mi mamá empezó a trabajar el doble: ella no paraba con tal de que yo y mis hermanas estuviéramos bien, que estuviéramos en el mejor colegio, que estuviéramos en las mejores clases, que tuviéramos buenas vacaciones. ¿Sabes?, mis papás siempre se mataron porque nosotros estuviéramos bien. Yo siempre vi eso, desde muy chiquita. Los dos eran tan profesionales y trabajadores que esa idea del trabajo duro siempre se me quedó en la cabeza.Laura Tobón Foto:Hernán Puentes / Revista BOCASHace unas semanas usted anunció su segundo embarazo. ¿Cómo hace para balancear su agenda, sus viajes, sus compromisos y la maternidad?Pues gracias a Dios tengo una red de apoyo impresionante: mis hermanas, mi mamá, mi esposo. Lucca, cuando tengo que viajar, él nunca está solo, siempre está con alguien de mi familia. Yo desde que supe que estaba embarazada de Lucca me prometí a mí misma ser una mamá presente, entonces entre una buena agenda, un buen equipo de trabajo y tiempos claros, he podido estar presente al ciento por ciento para Lucca… Y así será con el segundo. JOSÉ AGUSTÍN JARAMILLOREVISTA BOCAS LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.