Análisis Exclusivo suscriptores Ante la contracción del mercado local y la caída en las ventas de vivienda, los emigrantes impulsan la actividad inmobiliaria. Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICA12.07.2026 08:07 Actualizado: 12.07.2026 08:07

El mercado inmobiliario en Colombia atraviesa por uno de sus momentos más desafiantes de los últimos años. Tras una marcada desaceleración caracterizada por la suspensión de Mi Casa Ya, el deterioro en las ventas de Viviendas de Interés Social (VIS) y las crecientes dificultades de acceso para las familias, las cifras del sector reflejan un cambio drástico.Datos reportados por Asobancaria destacan que el país pasó de registrar expectativas cercanas a las 300.000 unidades comercializadas anualmente a niveles que hoy rondan apenas las 150.000 viviendas por año, en un entorno con altos índices de desistimiento.Este complejo panorama, según estimaciones de Corficolombiana, responde a un fenómeno estructural de largo plazo: entre 2004 y 2024, el valor de la vivienda en el territorio nacional creció cuatro veces más que los cánones de arrendamiento y triplicó la inflación. LEA TAMBIÉN Foto:iStockComo consecuencia directa, el acceso a techo propio en el país sufrió un giro drástico:La proporción de hogares propietarios en el país bajó del 53 por ciento al 39 por ciento.Los arrendatarios subieron al 40 por ciento.Aunque el 83,8 por ciento de los jóvenes colombianos mantiene la aspiración de tener techo propio (según Camacol), un 70 por ciento de quienes no planean hacerlo culpa directamente a las severas barreras económicas del mercado local.Es precisamente en medio de este escenario de contracción interna donde el perfil del comprador internacional ha empezado a adquirir una relevancia estratégica para constructoras y desarrolladores. Ante la debilidad de la demanda local, los extranjeros y los colombianos que residen fuera del país, apalancados por el flujo constante de sus remesas, se han transformado en un salvavidas fundamental para sostener la actividad inmobiliaria. LEA TAMBIÉN Foto:ISTOCKLas regiones preferidas para comprar viviendaDe acuerdo con los datos consolidados por Camacol, la participación de no residentes en las ventas globales de vivienda nueva en Colombia saltó del 8,8 por ciento registrado en abril de 2025 al 12,1 por ciento en noviembre de ese mismo año.Al desglosar este porcentaje, se evidencia que mientras los extranjeros no residentes representan el 2,1 por ciento de las operaciones, los colombianos que viven fuera del país concentran el 10,0 por ciento restante, mostrando un incremento sostenido tanto en el segmento VIS como en el No VIS.La distribución geográfica de estas compras revela dinámicas muy específicas sobre los intereses de la diáspora:Extranjeros no residentes: El departamento del Magdalena lidera la incidencia con un 7,3 por ciento, impulsado principalmente por compradores provenientes de Estados Unidos (68,1 por ciento) y España (14,6 por ciento). LEA TAMBIÉN Foto:ContexColombianos en el exterior: El panorama cambia drásticamente. Para los connacionales que emigraron, el departamento del Quindío se corona como el principal foco de atracción, absorbiendo un 25,1 por ciento de las ventas transfronterizas. Le siguen muy de cerca el Valle del Cauca (21,2 por ciento) y nuevamente el Magdalena (20,7 por ciento).Al comparar estas transacciones con las de los residentes locales, surgen diferencias claras en el tipo de vivienda elegida. Aunque en el segmento VIS las áreas de los inmuebles no varían de forma sustancial —manteniéndose sobre los 50 metros cuadrados—, en el segmento No VIS se observa un fenómeno particular.Las viviendas adquiridas por residentes locales suelen ser más amplias, alcanzando un promedio de 84,6 metros cuadrados, lo que representa unos 12 metros cuadrados adicionales en comparación con las áreas que compran los no residentes. LEA TAMBIÉN Foto:iStockEl papel de los giros internacionalesActualmente, las remesas constituyen uno de los flujos externos más estables y voluminosos que recibe Colombia, y una porción creciente de esos recursos ya se orienta hacia la adquisición y mejoramiento de vivienda.Datos divulgados por la firma proptech Viventa revelan el verdadero peso de estos capitales: el 34 por ciento de los colombianos que envían giros desde el exterior lo hace con el objetivo específico de comprar o mejorar vivienda en su país de origen.Lejos de ser una adquisición netamente emocional o un “consumo nostálgico”, la vivienda transfronteriza se ha consolidado como un negocio financiero internacionalizado.El 62 por ciento de estos compradores en el exterior adquiere los inmuebles principalmente como una inversión para rentabilizar su capital, y una amplia mayoría, el 78 por ciento, se inclina decididamente por la compra de unidades de vivienda nueva. LEA TAMBIÉN Foto:iStock.Por esta razón, las constructoras locales han diseñado campañas comerciales y actividades de mercadeo dirigidas exclusivamente a captar el interés de las comunidades colombianas en el exterior.Hacia el futuro, Asobancaria aseguró que el éxito de este mercado transfronterizo dependerá de superar diferentes retos:Reducir la brecha existente entre la afiliación a los programas y la colocación efectiva de los créditos.Ampliar los mecanismos para que los bancos nacionales homologuen los ingresos de los trabajadores en el exterior.Fortalecer la articulación entre el sistema financiero, las constructoras y las redes consulares colombianas. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.